Lunes, 18 de Enero de 2021

Apocalipsis

ColombiaEl Tiempo, Colombia 13 de enero de 2021


Miguel Gómez Martínez
Con el título La Gran Devaluación (The Great Devaluation, John Wiley and Sons, New Jersey, 2020), Adam Baratta ha recientemente publicado un libro sobre el futuro del sistema monetario internacional que también podría haberse llamado "Apocalipsis"


Miguel Gómez Martínez
Con el título La Gran Devaluación (The Great Devaluation, John Wiley and Sons, New Jersey, 2020), Adam Baratta ha recientemente publicado un libro sobre el futuro del sistema monetario internacional que también podría haberse llamado "Apocalipsis". El eje temático es el problema del endeudamiento explosivo de todos los países y en especial el desbordamiento de la deuda de los Estados Unidos. Desde hace cuatro décadas, el desequilibrio fiscal y comercial estadounidense ha requerido montos crecientes de endeudamiento. Pero la crisis financiera del 2007 rompió los diques de la prudencia. La intervención masiva de la Reserva Federal mediante la compra de trillones de dólares en papeles de deuda privada llevó a una masiva expansión monetaria. La reactivación fue obtenida al precio de una deuda descontrolada. Esta emisión primaria sin precedentes no pudo ser desmontada en los años posteriores y recibió un segundo influjo masivo hace pocos meses cuando se desplomó la economía producto del Covid-19. La excesiva liquidez redujo las tasas de interés a niveles nunca vistos en la historia económica y ha generado distorsiones en los precios relativos de los activos financieros y en especial de las acciones, el oro o las criptomonedas. Baratta afirma que si la tasa de interés es el precio del dinero y su nivel es hoy cercano a cero o incluso negativo, es evidente que una gran devaluación está por producirse. Con los niveles actuales de endeudamiento, el crecimiento ya no permite diluir la deuda como sería el escenario más deseable. El autor considera que, si la economía sale de la recesión, se produciría un aumento de las tasas de interés que agravaría el peso de la deuda estadounidense por encima del escandaloso 182 por ciento del Producto Interno Bruto proyectado para el 2025. Las bajísimas tasas de interés actuales les dan un respiro a los gobiernos en el costo de su deuda antes del desenlace inevitable del ajuste de las paridades cambiarias. La fuga hacia adelante se refleja en que el Tesoro estadounidense sigue atrayendo capitales a tasas ridículamente bajas y con curvas de rendimiento invertidas porque los demás países avanzados están en situaciones aún más graves que la de los Estados Unidos. Los inversionistas se están refugiando en lo que creen será el último bastión antes del colapso del sistema monetario. Los banqueros centrales estarían entonces en un callejón sin salida. El silogismo de Baratta es el siguiente: Si la economía no sale de la recesión, ya no tienen margen de maniobra para reducir las tasas de interés y estimular el crecimiento. Habría que utilizar el gasto público pero los elevadísimos niveles de deuda tampoco permiten seguir usando esa herramienta. Estadounidenses y europeos han abusado del derecho a emitir y pagarán el precio mediante una combinación de inflación y devaluación. Una gran devaluación es entonces inevitable y debería producirse en poco tiempo. Es necesario tener prudencia cuando se abordan estos temas tan complejos con una visión radical de los posibles escenarios. Pero Baratta tiene la habilidad de poner el dedo en la llaga de varios de los problemas más delicados que enfrentan los banqueros centrales.
Presidente de Fasecolda migomahu@hotmail.com