Miércoles, 21 de Abril de 2021

Montes submarinos que son parte de Chile poseen uno de los niveles más altos de biodiversidad endémica global

ChileEl Mercurio, Chile 7 de marzo de 2021

Especialistas hicieron una revisión extensiva de la riqueza natural de las dorsales de Salas y Gómez y Nazca, y sus problemas de conservación. Al menos 73% no recibe protección.

Un tesoro natural único en el planeta constituye el par de cordilleras submarinas que se extiende entre el mar litoral de Perú y Rapa Nui, y que en gran parte está dentro de aguas internacionales.
Así lo revela una investigación extranjera en la que participaron instituciones chilenas y que publicó recientemente la revista especializada Marine Policy.
La más adyacente a la costa sudamericana es la dorsal de Nazca, que se extiende 1.100 kilómetros entre las aguas de Perú y el extremo occidental de la cadena de Salas y Gómez. Esta, a su vez, se prolonga por 1.600 kilómetros entre las islas Desventuradas y Rapa Nui. En conjunto comprenden más de 1.100 montes submarinos, que equivalen a 41% de los de todo el Pacífico sureste.
Pequeños oasis
Casi la mitad de las especies de peces, moluscos, aves e invertebrados que se encuentran en esta región no habitan en ningún otro lugar del planeta. Además, estas cordilleras submarinas proporcionan hábitats críticos y corredores de migración para ballenas, tortugas marinas, corales y muchas otras especies de importancia ecológica, incluidas más de 70 especies amenazadas o en peligro de extinción.
Esto incluye 25 especies de tiburones y rayas, 21 de aves, 16 de corales, siete de peces cartilaginosos, cinco de tortugas marinas y una de pepino de mar.
Exploraciones recientes en esta región han documentado también uno de los arrecifes de coral más profundos del planeta, así como numerosas especies que son nuevas para la ciencia.
"Los puntos que concentran la mayor productividad en el área están asociados a los montes submarinos. Si uno se aleja de ellos es prácticamente un desierto", dice el biólogo Carlos Gaymer, quien es director del Núcleo Milenio de Ecología y Manejo Sustentable de Isla Oceánicas (Esmoi, por su sigla en inglés). "Son pequeños oasis, estaciones de descanso que permiten la migración de especies".
Nuestro país ha establecido áreas marinas protegidas alrededor de las partes de las cordilleras submarinas que se encuentran en su zona económica exclusiva, y Perú está evaluando una propuesta que protegería el fondo marino en la parte que está en aguas peruanas. Sin embargo, más del 73% se encuentra en alta mar en aguas internacionales, donde no están protegidas.
"Existe una conexión directa entre las áreas protegidas ya creadas por Chile y estas grandes montañas que conectan los ecosistemas", dice Liesbeth van der Meer, directora de Oceana. "Es por esto que un gran grupo de científicos de varias partes del mundo y organizaciones no gubernamentales nos unimos para estudiar y proteger estas zonas que hoy son amenazadas por la pesca en altamar y en un futuro no tan lejano, por la minería submarina y un sinfín de otras actividades. Hoy, el altamar no es una zona remota de la que no sepamos nada, sino más bien una que debemos resguardar", dice.
"Como no hay ningún país específico que se haga responsable de las aguas internacionales, entonces hay que recurrir a tratados que permiten que los distintos países que son usuarios potenciales se pongan de acuerdo para proteger esta zona", sostiene Gaymer. "Lo bueno es que si bien hay amenazas, es una zona que no tiene un nivel todavía tan grande de uso comercial como para generar grandes conflictos. Hay poca pesca respecto de otras zonas", asegura.
La profundidad a la que se encuentran es muy variada. Hay montes con cimas muy cerca de la superficie, apenas unas pocas decenas de metros y otros la tienen a más de mil metros. "La profundidad promedio es de 4 mil metros, por lo que es como una cordillera de los Andes sumergida a distintos niveles", sostiene Gaymer.
Los que están más cerca de la superficie son los más ricos en vegetación y vida asociada porque, como llega más luz, se puede hacer fotosíntesis.
Por investigar
El conocimiento real del área, especialmente la que está en aguas internacionales, es muy poco. La mayor parte de los esfuerzos de exploración han sido realizados por expediciones rusas. Le siguen Francia, Estados Unidos y Japón, detalla. "Recién en los últimos años, con la creación de Esmoi y la colaboración internacional, se ha incrementando el esfuerzo, pero se conoce apenas la punta del iceberg".
"Durante un reciente crucero japonés en que participaron investigadores del Esmoi, encontraron cerca de la isla Salas y Gómez un monte que no figuraba en la cartografía y cuya cima estaba apenas a 20 o 30 metros de la superficie. Eso prueba que hay mucho por investigar", asegura Gaymer.