Domingo, 03 de Julio de 2022

Callejón de sombrereros

MéxicoEl Universal, México 23 de junio de 2022

Palabras olvidadas Hay palabras, hay expresiones que se propagan y a veces parecen inventarse como una moda veraniega, como

Palabras olvidadas



Hay palabras, hay expresiones que se propagan y a veces parecen inventarse como una moda veraniega, como...remedos de ideas que dependen de la popularidad.







Javier García-Galiano



EL UNIVERSAL







Hay palabras que también existen en el olvido. No me refiero a aquellas que propicia el desamor y que quizá hubieran podido sugerirse en un bolero del admirable Vicente Garrido o uno del antiguo estudiante de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa y de la Universidad Autónoma Chapingo Álvaro Carrillo o de Manuel Wello Rivas Ávila o de... Tampoco a los arcaísmos que algunos creen que pueden convertir en una novedad ni a aquellas que acaso siempre merecieron el desuso.



"Una lengua natural es el archivo adonde han ido a parar las experiencias, saberes y creencias de una comunidad", escribió Fernando Lázaro Carreter en la primera página del prólogo a El dardo en la palabra. "Pero ese archivo no permanece inerte, sino que está en permanente actividad, parte de la cual es revisionista: los hablantes mudan el valor o la vigencia de las palabras expresivas. El cambio más frecuente se produce porque algunas se hacen obsolescentes, y tienden a la extinción; otras, sin embargo, se incorporan al uso, en no pocas ocasiones con connotaciones precisas".



Ese archivo, esa historia íntima común a muchas personas y a los ancestros de esas personas durante siglos que, como la naturaleza, no deja de crearse y destruirse, ocurre también en la moda.



Hay palabras, hay expresiones que se propagan y a veces parecen inventarse como una moda veraniega, como ciertos platos de comida y algunos cocktails, como ciertos lugares, como las dizque "tendencias artísticas", como remedos de ideas que dependen de la popularidad.



En la década de 1960, se sabe, no sólo entre los "niños flor" se impusieron la greña, los pantalones acampanados, las camisas coloridas, los collares con el signo de peace and love, la psicodelia y un incipiente lenguaje. En México de ello se derivaron textos que se conocen como "literatura de la onda". Creo que Alí Chumacero advirtió que, transcurridos pocos años, para leerlos, además de mucha disposición, se iba a requerir de un diccionario inexistente, pues abundan en palabras, giros, expresiones que acaso sólo se preservan en esos textos y en un film de Juan Orol: El fascinante mundo de los hippies.



Una palabra también se olvida cuando se desgasta, cuando se pronuncia como un sobreentendido y se vuelve huera, deja de carecer de significado, permanece menos en la ortografía que en un proferimiento rutinario que confunde el entendimiento: consuetudinariamente, por ejemplo, hay quien dice "álgido" cuando parece querer referirse a "candente", y "ofrece disculpas" cuando quiere pedir perdón. Esas confusiones orgullosas indujeron a Chesterton a creer que "el destino de las palabras demuestra la decadencia del hombre".



Pero existen asimismo palabras que se pronuncian con escasa frecuencia y quizá no se pronuncian nunca, no porque pueden importar un escándalo, sino porque parecen arcanas, se ignora su significado, se les puede considerar una rareza, pero pueden resultar un hallazgo.



Hojear y ojear un diccionario puede deparar un placer difícil de ensayar en una sociedad regida por formas pedestres del algoritmo, pero en ese ocio de pronto puede encontrarse, como un regalo íntimo, una palabra preciosa que parece olvidada.