Domingo, 05 de Febrero de 2023

Desprolijidades en RR. EE.

ChileEl Mercurio, Chile 25 de enero de 2023

Amplias reacciones ha generado la filtración de una grabación reveladora de la forma de relacionarse y contenidos de una reunión de trabajo presidida por la canciller, efectuada la semana pasada

Amplias reacciones ha generado la filtración de una grabación reveladora de la forma de relacionarse y contenidos de una reunión de trabajo presidida por la canciller, efectuada la semana pasada. El episodio se agrega a una serie de otras y continuas desprolijidades que se han venido observando en distintos ámbitos de la gestión de este gobierno, esta vez con implicaciones en los lazos con la República Argentina, prioridad estratégica de la política exterior de Chile. Por desgraciada coincidencia, la referida filtración se produjo, además, cuando el Presidente de la República se encontraba precisamente en el vecino país, participando en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac).
Muy equivocado sería, frente a un hecho de esta naturaleza, enfocarse en cuestiones anecdóticas que desvíen la atención de sus aristas más relevantes. Hay, en efecto, a lo menos tres dimensiones de este episodio que resultan particularmente delicadas y que explican la honda preocupación suscitada.
Impactante, en primer lugar, es la falta de cuidado por la seguridad de la información en una materia sensible, reservada, posiblemente amparada por el secreto, para la toma de decisiones de la Cancillería. Agrava la transgresión la circunstancia de tratarse de una significativa y grave negligencia funcionaria, de relevante repercusión, muy diferente a un hackeo y a la obtención clandestina de la información. La renuncia de la funcionaria directamente responsable aparece como una primera medida frente a este grave incidente, pero para evitar la repetición de un acontecimiento semejante, sin embargo, sería conveniente una profunda investigación de los hechos y una revisión de las normas de seguridad vigentes, los protocolos y las medidas y responsabilidades de los encargados de cumplirlas y de velar por su observancia.
En segundo lugar, sorprende la limitada asistencia técnica en una materia de elevada relevancia para los vínculos con Argentina. Llama la atención que en el evento se tomaran decisiones sin la participación de los encargados directos de las relaciones con el país vecino, el funcionario a cargo del seguimiento de las mismas, el director de América del Sur y el director de Fronteras y Límites, dado que uno de los temas tratados se relacionaba con aspectos limítrofes. Esta anomalía cobra mayor fuerza por la escasa presencia y más bien prescindencia del consejo de diplomáticos profesionales. La mayoría de los presentes en la reunión filtrada eran de designación política, con reducida experiencia en los vínculos externos y con el país vecino.
En tercer lugar, el audio filtrado es indicativo de personalizar el incidente con el controvertido comportamiento del embajador de Argentina, varias veces reprochado en protestas diplomáticas por intromisiones inaceptables en los asuntos internos de Chile, durante este gobierno y el precedente, además de polémicas públicas con distintos sectores nacionales. Declaraciones anteriores ya parecían suficientes para poner en riesgo las indispensables relaciones de confianza y constructivas con el plenipotenciario, intermediario con la nación trasandina.
Un episodio como este, de gravedad incontrovertible, es, a la vez, demostrativo de los inmensos desafíos que plantea para el país la gestión de la política exterior, área crucial para nuestros intereses nacionales y donde se juegan la bien ganada reputación e imagen de Chile y la del propio gobierno.