Domingo, 05 de Febrero de 2023

Dejen avanzar al metro

ColombiaEl Tiempo, Colombia 25 de enero de 2023



Hoy a las seis de la tarde está programada una reunión entre el presidente de la República, Gustavo Petro y la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, para definir el futuro de la primera línea del metro de la capital de la República



Hoy a las seis de la tarde está programada una reunión entre el presidente de la República, Gustavo Petro y la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, para definir el futuro de la primera línea del metro de la capital de la República. En esa cita el primer mandatario y la burgomaestra evaluarán las cinco propuestas que presentó el consorcio chino APCA transmimetro a cargo del proyecto. Ha sido abierta la intención del Gobierno Nacional de cambiar drásticamente el diseño de esta iniciativa de infraestructura para Bogotá. De hecho, el propio jefe del Estado invitó a finales del año pasado al consorcio chino - a espaldas de la alcaldesa López- a que presentara alternativas que permitieran convertir el metro elevado -ya aprobado y en desarrollo- en uno subterráneo, bandera del presidente Petro por años que nunca pudo consolidar. Son precisamente las cinco opciones, que reveló el diario EL TIEMPO el pasado lunes, la respuesta de los chinos a la solicitud oficial de la Casa de Nariño. En primer lugar, los caminos hallados para soterrar la primera línea del metro bogotano incorporan inevitablemente sobrecostos multibillonarios. Los recursos adicionales requeridos, de ser aceptado semejante modificación del proyecto, estarían entre ocho y 17 billones de pesos más que el proyecto hoy vigente. En otras palabras, la alternativa más económica de las propuestas equivaldría aproximadamente a un 40% de la totalidad del recaudo esperado de la reforma tributaria que aprobó el Gobierno el año pasado. Segundo, las modificaciones jurídicas, técnicas, de diseños y de factibilidad de estas alternativas para un proyecto subterráneo representaría una demora adicional de alrededor de siete años como mínimo. Lo anterior atrasaría la entrada en operación del metro capitalino del 2028, originalmente establecida, al 2035 en el más expedito de los casos. Para una iniciativa que la capital de la República ha esperado por más de seis décadas, alargar otra vez constituye una burla cruel a la paciencia de los bogotanos resignados. Otro aspecto, convenientemente olvidado por los promotores del metro subterráneo, es que no estamos hablando de dos iniciativas que se comparan teóricamente. Mientras las cinco opciones sugeridas por el consorcio chino requerirán años para salir del papel, la primera línea del metro de Bogotá reporta, de acuerdo a cifras oficiales del Distrito, un avance del 18% en su ejecución física. Este despliegue tangible se materializa en frentes como el patio taller de Bosa, el intercambiador vial, el 91,3% en compra de inmuebles y el traslado de redes. Es decir, mientras la administración Petro busca materializar unos proyectos, derivados sobre la marcha por el consorcio constructor, el metro elevado existe y avanza. No deja de ser triste percibir el desaliento mayoritario en Bogotá por los intentos del Gobierno Nacional para frenar y cambiar una megaobra que despierta ilusión. En especial, cuando el principal impulsor de estas movidas para descarrilar el proyecto no solo es un ex alcalde de la capital sino el actual presidente, que debe mucho de su victoria electoral al apoyo masivo de los capitalinos. Parece que prima en la administración Petro el deseo de cumplir a toda costa con el afán del metro subterráneo por encima de la aspiración de millones de ciudadanos que aceptan que, al menos esta primera línea, sea elevada y que entre lo más pronto posible en funcionamiento. Es tiempo ya que el Gobierno Nacional entienda que el momento para soterrar, con viabilidad técnica, sostenibilidad financiera y plazo razonable de construcción, el metro de Bogotá ya pasó. Bogotá lo agradecería.