Canto de vida y esperanza
La incorporación de ese sesgo hispanófobo en las nuevas tecnologías supone un gran desafío.
Hace pocas fechas pregunté a la Inteligencia Artificial por el origen de la Colonia del Sacramento en Uruguay. Me llamaba la atención su nombre porque los españoles no mantuvieron colonias en América -como hicieron Portugal (este es el caso), Inglaterra, Francia o Países Bajos-, sino capitanías, provincias, virreinatos... Castilla, con sus errores y algún modelo posterior de explotación de recursos que podría considerarse colonial, incorporó los nuevos territorios americanos a la Corona, dotando a los reinos de Indias de todos los elementos que entonces conformaban un Estado. Comenzó a desarrollarse un aparato jurídico que implica una concepción del mundo ultramarino totalmente alejada del hecho colonial. Los españoles fueron a América para vivir allí otras formas de ser español, no para traerse América a España; fundirnos con América nos completó como españoles.
Pero resulta que la IA es negrolegendaria. Y a mi pregunta, que incluía la puntualización mencionada, contestó airada, reprendiéndome: «No es correcta la afirmación de que en el Imperio Español no hubo colonias». Decía el hispanista sueco Sverker Arnoldsson que la Leyenda Negra era la «mayor alucinación colectiva de Occidente». Sin duda, se trata de la propaganda más agresiva que se haya hecho nunca contra una potencia, con el fin de desacreditar la gesta que consuma geográficamente la civilización occidental.
La historiadora mejicana Guadalupe Jiménez Codinach advierte de que la incorporación de ese sesgo hispanófobo en las nuevas tecnologías supone un gran desafío puesto que contribuirá de manera inexorable a perpetuar el falseamiento de la Historia. Doña Guadalupe es menuda, entrañable, de voz cálida y suave acento. Bajo la apariencia de la abuelita, vive una mujer de gran solidez intelectual, un quijote que desde su puesto durante años como investigadora en Washington, entre otros, ha luchado en territorio comanche, nunca mejor dicho, contra la desinformación sobre «la conquista».
Además, forma parte del elenco de expertos que aparecen en la película documental Hispanoamérica, canto de vida y esperanza, del cineasta español José Luis López-Linares (ganador de tres premios Goya). La cinta fue estrenada en Madrid en abril de 2024 y contó con la presencia del rey Felipe VI. Otro de los hispanistas entrevistados en el documental, el profesor venezolano Carlos Leañez, califica el trabajo de López Linares como el de un orfebre que fusiona imágenes, música y palabras que sanan y enaltecen. Así es. El director de Hispanoamérica no pretende sustituir la leyenda negra por una en tonos rosa. López-Linares, en cambio, nos acerca todos los colores de la América hispana a través de una fotografía bellísima, irrefutables testimonios y músicas que hermanan.
Rodada en localizaciones exteriores e interiores de España, Ecuador, Perú, Bolivia, México y Estados Unidos, el film es una mezcla dinámica de entrevistas con más de cincuenta expertos -historiadores, antropólogos y artistas, en su mayoría americanos- y un despliegue audiovisual que celebra el legado arquitectónico, pictórico, escultórico y musical de la Hispanidad. El título del documental, inspirado en la obra del poeta Rubén Darío, Cantos de vida y esperanza, señala una intención clara: evocar el futuro compartido posible gracias a un origen común.
López-Linares nos sumerge en el barroco hispanoamericano como expresión máxima del mestizaje cultural y de sangre. A través de escenas deslumbrantes -catedrales imponentes, pinturas vibrantes y música que aún resuena en los espectadores (he perdido la cuenta de las veces que vi la película)- se ilustra cómo la fusión de tradiciones que dio lugar a una civilización única. Hispanoamérica ha sido un éxito en España, recaudando casi medio millón de euros en taquilla y convirtiéndose en el documental más visto de 2024, pero también ha tenido una gran acogida en las proyecciones que hasta ahora han tenido lugar en Miami, México o Perú.
Pienso que no podría ser de otra forma. En aquel hito en la historia de la Humanidad se produjo el hallazgo intelectual que lo cambia todo: El «otro» es una persona con la misma dignidad. El nacimiento de la Hispanidad está vertebrado por el cristianismo y su luz civilizadora brilló en la gestación de la América española. La evangelización es, posiblemente, el hecho más maltratado por nuestros enemigos.
En un panorama que se torna multipolar, en un momento de la Historia en el que la configuración del mundo como lo hemos conocido desde mediados del siglo pasado está cambiando, quizá la Hispanidad tenga algo que decir. En el fondo, tiene su lógica que se intente mantener fragmentadas a 500 millones de personas que hablan la misma lengua, ocupan un 14% del territorio, un 6% del PIB mundial y tienen un pasado común. En un contexto disolutorio como el actual y al albur de las ideologías dominantes (el liberalismo solo ve el negocio y, el socialismo, lugares donde experimentar con movimientos subversivos) no se entiende la Hispanidad. Tampoco conviene su unidad.
Dice Adelaida Sagarra, profesora de Historia de América en la Universidad de Burgos -y una de las intelectuales que, junto a Alejandro Rodríguez de la Peña, Dalmacio Negro, Marcelo Gullo, Patricio Lons, Consuelo Martínez-Sicluna y tantos otros, hacen de cicerone en esta aventura de tres siglos desde Alaska a la Tierra del Fuego- que la verdad no uniforma, la verdad une.
Lo cierto es que nos une una manera de ser y de sentirnos, de entrelazarnos y de amar. Contaba el escritor español Juan Manuel de Prada que la Hispanidad era un impulso que había nacido de la manera de vincularnos mediante lazos de amistad, de percibir al otro como cálidas realidades de amor y dolor; y de fundirnos con él en ese amor y dolor.
Hispanoamérica, canto de vida y esperanza ilustra ese pellizco en el alma que es la Hispanidad a través de la música. Desde el violín llegado de Europa que cohesiona comunidades en Bolivia, pasando por las polifonías del barroco andino o el cajón peruano y el zapateado incorporado en el flamenco. Las tripas, la alegría de conocernos y reconocernos, la fe común que reivindicamos como fortaleza y verdad, y en definitiva, el amor y el dolor, caben en seis cuerdas.
*Hispanoamérica, canto de vida y esperanza, película-documental dirigida por José Luis López-Linares, se proyectará el miércoles 26 de febrero en Movie Punta Carretas a las 19.20 h. La venta de entradas está activa.