Joaquín Niemann saca adelante la tarea luego de una vuelta interminable
El chileno le ganó al rudo campo de Royal Portrush, que exigió durante casi seis horas a los retadores del último major de la temporada. Con ello, quedó en buena posición para encarar la segunda ronda, a solo tres golpes de los líderes. "Jugué genial, pero fue difícil al final", confesó el nacional, que comenzaba de madrugada sus segundos 18 hoyos.
E xigente, como suelen ser los majors , partió el British Open. Y no solo por las dificultades de la cancha, que en un día sin tantos contratiempos climáticos igualmente castigó con su rough , sino también por la longitud de la jornada, que bordeó casi seis horas para quienes enfrentaron el campo de Royal Portrush en la tanda vespertina.
Entre ellos, Joaquín Niemann, que partió su vuelta a las 14:26 horas y terminó cuando el reloj superaba las 20:15, y que logró timbrar una ronda de 70 palos (-1) que lo instala en la parte alta de la tabla (ver infografía), con buenas opciones de mejorar su rendimiento hoy, vuelta en que partía de madrugada (4:25 hora chilena), con greens menos pisados y un campo en teoría más jugable.
Salvo, claro, que la lluvia y el viento le jueguen en contra, aunque no se esperaban ráfagas mayores a los 20 kilómetros por hora.
Niemann construyó ladrillo a ladrillo su positiva ronda. Sin tomar riesgos innecesarios, pero sin ceder su estilo agresivo, atacó cada vez que pudo y, cuando cometía algún error en la salida (acertó el 57,1% de los fairways ), lo corrigió con clase con su segundo tiro o con algún putt preciso.
"Jugué genial. Obviamente, al principio sentí que no aproveché los pares 5. Sentí que pegué malos golpes de salida en el 7 y el 2, y terminé haciendo par. Después de eso, sentí que seguí jugando muy bien al golf", reconoció "Joaking".
Hasta la séptima bandera, Niemann igualaba con la cancha, paridad que rompió con un buen birdie en el 8, producto de un gran segundo tiro que le permitió puttear desde medio metro. En el tee siguiente, lanzó un tiro al rough e, incluso, pegó un drive provisional por si no hallaba la pelota. Pero no, la encontró y logró salvar el par para terminar la ida con -1.
En los nueve hoyos finales, el viento se hizo presente y provocó mayores vaivenes: dos birdies (gracias a dos tremendos approaches en el 12 y 17) y dos bogeys (salidas al rough en el 14 y 18) pintaron su tarjeta final con un golpe menos que la exigencia del campo.
"Fue difícil al final. Hubo bastante viento, el de izquierda a derecha siempre es complicado, y había algunas posiciones de bandera difíciles", confesó Niemann.
"Estaba bromeando con Brian (Harman, compañero de salida) respecto de que no estamos acostumbrados a rondas tan largas como esta. Parece un maratón. Obviamente, el clima estuvo agradable, así que en ese sentido estuvo bien", añadió el talagantino.
Los números destacan el rendimiento de "Joaking", el segundo jugador que pegó más lejos desde la salida y con un buen rendimiento para dejar la pelota en el green (66,7% de acierto), que le permiten acercarse a su mejor resultado en el British Open, en el que nunca terminó entre los 50 mejores.
"Estoy disfrutando mucho jugar en este campo. Es muy divertido. Siento que las dos veces anteriores me exigí demasiado al intentar jugar y armar una ronda. Me quedo con el hecho de que es un torneo tan bueno y estoy disfrutando de la gente, del público, del campo de golf y de las condiciones", postuló el chileno, feliz de jugar en una cancha tipo links , de las que no suelen abundar en Estados Unidos ni en el calendario del LIV.
"Son divertidos. Siento que se nota mucho cuando le pegas bien. Es un buen reto. Obviamente, hay mucho peligro desde el tee , muchos búnkers, los segundos golpes son complicados, tienes que pensar un poco más dónde aterrizar. Es como una pequeña partida de ajedrez. Tienes que salir y jugarla", admitió.
322,3
yardas promedió Niemann con su tiro de salida. Solo el sudafricano Dean Burmester pegó más lejos en la primera ronda: 328,2 yardas. Y es 33º en precisión con el drive.