Domingo, 31 de Agosto de 2025

El suicidio será ley

UruguayEl País, Uruguay 13 de agosto de 2025

Una vez instalada la lógica de avalar la muerte, ¿quién la detiene?

El proyecto de legalización de la eutanasia sigue avanzando; al momento de escribir esta columna se estaba aprobando en Diputados. No repetiré aquí mis argumentos en contra de esta iniciativa "progresista" que, dígase lo que se diga, no hará otra cosa que legalizar el suicidio, justo en el país que ostenta el récord más vergonzante en la materia.

Hoy quisiera reflexionar sobre la manera transversal en que el asunto corta el espectro político: partidos y sectores de filiación marxista votan lo mismo que otros de raíz liberal, en una curiosa asimilación ideológica que ya ha ocurrido en otros temas centrales, como el aborto y el consumo de cannabis.

Quienes profesan el culto al dirigismo estatal, no dudan en legislar contra el derecho a la vida porque privilegian al colectivo por sobre el individuo. En el otro extremo, quienes se definen como liberales, respetan tanto la autonomía del individuo que no pestañean en facilitar su propia muerte, si así lo pide.

Hace unos cuantos años, cuando vino de visita a Uruguay la guatemalteca Gloria Álvarez, en un programa de televisión en el que yo era panelista comparó al marxismo con el batllismo. Le repliqué con cierto enojo que se equivocaba, porque el aporte de Batlle y Ordóñez, a diferencia del sistema totalitario diseñado por Marx, es profundamente humanista.

Por eso me alivió tanto que días pasados, en esta misma página, un batllista excepcional como el doctor Leonardo Guzmán se expresara con dureza contra el proyecto de legalización de la eutanasia, a diferencia de unos cuantos correligionarios que lo impulsan. Reprochó que estemos aceptando "sin ruido que se esté tramitando un proyecto de reforma penal que, a título de eutanasia, busca autorizar el acto de matar con respaldo médico, afectando el concepto y la ética de los profesionales de la salud y abriendo avenidas para la inducción y el dolo".

Quienes defienden la eutanasia usualmente argumentan que la eufemística "muerte digna" es para evitar exponer a los familiares al sacrificio doloroso de cuidar a un paciente que ha perdido la capacidad de ser autoválido. Es verdad: es muy triste que un hijo tenga que cambiar pañales a su progenitor y ver como se apaga sufriendo. Es triste pero también forma parte de la vida. Y si para muchos marxistas la invalidez justifica el descarte de quien no puede aportar más al colectivo, no son pocos los liberales que priorizan la productividad sobre la solidaridad: solo vale la pena que mantenga la vida si soy útil. Cuando quedo inútil soy una carga y no merezco vivir.

Desde un extremo y el otro se da la misma lógica utilitarista. Parece que nos llenáramos la boca con los valores espirituales, pero que paradójicamente creyéramos que la vida vale solo cuando se disfruta y no cuando se la sufre. Proveemos a nuestros hijos durante su niñez pero nos da vergüenza que ellos se ocupen de nosotros. Y si no tenemos hijos, con más razón: debería ser el Estado quien nos amparara, en vez de darnos la graciosa chance de eliminarnos, como único escape a la agonía en soledad.

Una vez instalada la lógica de avalar la muerte, ¿quién la detiene? ¿Nadie se hará cargo de convencer a un paciente que la pide porque, a su enfermedad crónica, suma una profunda depresión? ¿Eso es respetar la libertad del individuo?

Llámenme reaccionario si quieren, por rechazar esta afrenta al derecho a la vida.

Pero si algo me está quedando claro es que a esta altura no me definiré ni liberal ni marxista.

Humanista, y a mucha honra.

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