Domingo, 31 de Agosto de 2025

Dos penaltis errados, dos palos y un solo lamento... ¡trágame tierra!

ColombiaEl Tiempo, Colombia 13 de agosto de 2025

Pablo Romero - redactor de el tiempo@PabloRomeroET
En Nacional se deben estar preguntando qué fue lo que pasó, cómo fue posible que tuvieron a la mano vencer a São Paulo de Brasil en Medellín, porque hicieron más, incluso con dos palos y dos penaltis que falló el crac Edwin Cardona, pero no pudieron ganar

Pablo Romero - redactor de el tiempo@PabloRomeroET
En Nacional se deben estar preguntando qué fue lo que pasó, cómo fue posible que tuvieron a la mano vencer a São Paulo de Brasil en Medellín, porque hicieron más, incluso con dos palos y dos penaltis que falló el crac Edwin Cardona, pero no pudieron ganar. El partido de ida de octavos de final de la Copa Libertadores terminó 0-0 y en Nacional no entienden qué fue lo que pasó... Mucho menos Cardona. Nacional arrancó en modo demoledor. Desde el primer pique Marlos Moreno demostró que quería ser candela para la defensa brasileña. Su primera incursión ya generó emoción. Marino Hinestroza hizo lo mismo por el otro costado. Esa pareja de culebras iba a ser protagonista. Su primera sociedad fue letal. Marino desbordó por la derecha, buscó a Marlos, querían sellar un primer gol entre los dos, le tiró el centro, iban 12 minutos, una mano se atravesó en el área y penalti. Edwin Cardona pidió la pelota, la acomodó, miró, pateó y afuera, muy cerca de uno de los verticales. Silencio en el estadio, silencio momentáneo. Nadie sabía lo que iba a pasar después. Pues Nacional mantuvo su tónica, atacar, atacar, por los costados, por el centro, desbordar, Marlos e Hinestroza intimidando con velocidad y picardía. Morelos entrando y saliendo. Pero el gol, el urgente gol, el necesitado gol, no llegaba. En general, el primer tiempo resultó ser más de expectativa que realidad. Nacional no tuvo una nueva oportunidad de anotar. Y São Paulo no parecía São Paulo, no el poderoso club brasileño. Fue un equipo inofensivo. Como si estuviera demasiado confiado en lo que puede hacer en su casa en el juego de vuelta. En el segundo tiempo, Nacional ya no podía especular. Tenía que ir por la victoria. Otra vez activó sus armas de ataque. Cardona quería revancha, tenía el arco en su mirada y en la sangre, solo necesitaba otra opción, prometía no fallar. Al minuto 52 se le apareció la Virgen. La pelota le quedó lista y Cardona sacó un remate bestial. El balón iba para la red, pero pasó tan cerca que pareció desviado por el viento. Nacional, sin embargo, se entusiasmó. Aceleró. Marlos Moreno pudo haber hecho un gol de fantasía. Vio llegar la pelota y se lanzó en acrobacia, en una chalaca, una que hubiera hecho hace 10 años con los ojos cerrados, pero esta vez la pelota rebelde pegó en el vertical. Lo más increíble vino después (aunque no sería lo más increíble). Marlos comandó un contragolpe. Le tiró el pase perfecto a Marino, que en velocidad conectó y otra vez, parece mentira, parece sueño o pesadilla, pero otra vez la pelota pegó en el palo. La hora de la revancha llegó y eso sí fue lo más increíble de todo: Cardona la esperaba, rezaba para que así fuera. Minuto 66, Morelos fue derribado en el área. Toque sutil y penalti. Otra vez penalti. Tembló el Atanasio y... de no creer. El arquero voló, como si conociera a Cardona de toda la vida, y evitó el gol. Nacional hizo mucho para ganar, pero no pudo. Este partido ya es historia, no hay más tiempo para preguntarse qué pasó... El otro martes, el juego de vuelta en Brasil (7:30 p. m.).
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