Domingo, 31 de Agosto de 2025

El día que noquearon al arquero de River de una pedrada, Sorín por error le hizo un gol en contra y todo se resolvió con un fax

ArgentinaLa Nación, Argentina 7 de julio de 2025

Ramón Díaz, Bonano en el piso y Castrilli en el post partido: el día que el fútbol se vio invadido por la violencia "¡Está dolorido! ¡Una piedra! ¡Una piedra!", advirtió el relator Marcelo Araujo desde la transmisión oficial

Ramón Díaz, Bonano en el piso y Castrilli en el post partido: el día que el fútbol se vio invadido por la violencia



"¡Está dolorido! ¡Una piedra! ¡Una piedra!", advirtió el relator Marcelo Araujo desde la transmisión oficial. El partido se jugaba un miércoles por la noche. River tenía que viajar a Japón ocho días después para disputar la Copa Intercontinental.

El equipo de Ramón Díaz, gran animador del Torneo Apertura, visitaba a Huracán Corrientes en la revolucionada capital provincial. El Globo se había convertido ese año en el segundo equipo de la provincia en disputar la máxima categoría del fútbol argentino .

El estadio José Antonio Romero Feris, con capacidad para 15.000 personas, desentonaba en un fútbol con más decoro por las formas y bastante más preocupado por el "producto" antes de que ese término se impusiera en la conversación.

A la precariedad del escenario le atribuyó Alfredo Davice, presidente de River, el proyectil que recibió Roberto Bonano en la cabeza a los 25 minutos del segundo tiempo. "Lo lamento por la dirigencia correntina. Estas cosas ocurren con este tipo de situaciones que este campo permite . Cualquiera puede convertirse en protagonista, lamentablemente", supo decir.

El arquero de River, que pocos meses atrás había llegado al Millonario desde Rosario Central, sufrió el impacto de una piedra justo cuando el equipo local ensayaba un ataque. En una jugada dividida, Berizzo perdió el duelo aéreo. Por costumbre, el defensor Juan Pablo Sorín acompañó el balón al trote esperando la salida de Tito, quien yacía tendido en el suelo.

Sin ayuda de su arquero y asediado por la presión de Josemir Lujambio, Sorín terminó rematando, sin proponérselo, a su propio arco: anotó el gol en contra, que Javier Castrilli convalidó. Castrilli se defendió de su fallo: dijo que estaba tapado por los jugadores

El partido perdió cualquier viso de normalidad, y en una escena harto repetida en el fútbol argentino, los jugadores se abalanzaron sobre el juez . Segundos después, una camilla retiró a Bonano del campo de juego.

Por el golpe, el futbolista recibió cuatro puntos de sutura y sufrió la pérdida parcial del conocimiento . Quedó internado luego de ser trasladado en avión a Buenos Aires.

En su defensa, Castrilli justificó su fallo por la pérdida de visión. Según argumentó, no pudo ver a Bonano en el piso porque Lujambio y Sorín estaban en su camino. "Por eso di gol" , explicó.

Lo que luego sobrevino fue un ida y vuelta de rumores, informaciones y trascendidos que variaban según quién se expedía. Los medios de la época filtraban habladurías sobre el posible fallo de la AFA en torno al resultado del partido. Versiones extraoficiales divulgadas en los diarios de la época sugerían que se le daría el partido por ganado a River, y que Huracán Corrientes sería sancionado con descuento de entre 10 y 30 puntos. Tito Bonano pasó por River, Rosario Central, Barcelona y la Selección Argentina

El propio árbitro volvió sobre sus pasos y, en declaraciones a la prensa, opinó que el gol que había sancionado debía anularse y el partido reanudarse con el resultado 1 a 1. El Sheriff se amparaba en la letra pétrea del reglamento: el partido no se había vuelto a jugar después del incidente y, al ser informado de su error antes de su reanudación, se podría volver a jugar sin la sanción del gol y otorgar un bote a tierra. El VAR no existía y se implementaría en Argentina, recién, 25 años después.

En aquellos tiempos, la para nada oculta simpatía del presidente Carlos Menem por River levantaba sospechas entre los futboleros, quienes detrás de cada fallo arbitral favorable al Millonario veían la mano del poder.

Entre los juegos de presión política, River dejó trascender que, si la decisión de AFA era seguir jugando el partido, el club no cedería sus jugadores a la selección argentina, por entonces plagada de jugadores del Millonario.

Mientras tanto, el todopoderoso presidente de AFA, Julio Grondona, también jugaba su partido: un fax donde la FIFA se expedía sobre el polémico fallo se "filtró" en los diarios de la época. "Mientras que el juego no haya continuado después de la acción concernida, el árbitro tiene la libertad de decidir la anulación del gol y de proseguir el juego por balón a tierra", respaldó el ente organizador del fútbol.

Aunque en un primer momento la organización quiso desligarse del fax y argumentó que la decisión no le competía , Grondona, desde su rol de vicepresidente del máximo organismo, ordenó a la tropa y, a través de su oficial informante de prensa Andreas Herms, la FIFA admitió la veracidad del fax, al cual tuvieron acceso los dirigentes del fútbol argentino.

A su turno, el senador Romero Feris, exgobernador de la provincia, cercano al presidente de la Nación y que estaba en el estadio donde ocurrió el fatídico hecho, intercedió para menguar la sanción sobre Huracán.

El 30 de noviembre de 1996, apenas cuatro días después de que River disputara el título del mundo ante Juventus (con Bonano en el arco) , la AFA dictaminó que el partido debía continuar con el resultado 1 a 1 . En defensa de los intereses del club que presidía, Davice lamentó que " la política esté llegando a la calle Viamonte " por la presunta incidencia de Romero Feris en la decisión. José Antonio Romero Feris con Héctor Veira, en un acto pólítico

Más aliviado por haberse consagrado campeón, Huracán Corrientes y River terminaron el partido un 20 de diciembre de 1996 . Aquella tarde pre-navideña se disputaron dos tiempos de 32 minutos. El partido se reanudó con un bote a tierra en el lugar del incidente, en acuerdo con el fax emitido por la FIFA y la opinión de Castrilli.

Con el doble de los policías presentes en el encuentro original (fueron 350 los agentes presentes en Corrientes aquel día), River coronó el resultado con un gol de Berti que le dio el triunfo por 2 a 1. En un acto de redención, Tito Bonano , quien había asegurado no tener miedo de volver a la cancha donde fue agredido, recibió el cálido aplauso del público local. En ese mismo torneo, Huracán Corrientes perdió la categoría. Nunca más volvió a jugar en Primera .
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