Por INÉS TEMPLEPresidenta LHH DBM Perú y LHH Chile
?No, eso no lo vamos a aceptar de ninguna manera?, le dije a la persona que pretendía que cediéramos en nuestra posición
Por INÉS TEMPLEPresidenta LHH DBM Perú y LHH Chile
?No, eso no lo vamos a aceptar de ninguna manera?, le dije a la persona que pretendía que cediéramos en nuestra posición. Ella esperaba que nos sentáramos a negociar con quienes no solo estaban incumpliendo un contrato, sino que parecía que pretendía ignorarlo por completo. No, insistí, uno no negocia con personas que pasan por encima de acuerdos sin integridad alguna.
Como ven, yo estaba muy molesta, haciendo toda clase de juicios de valor y decidida a no negociar con esas personas. Pero la situación debía ser resuelta para avanzar y el ?mediador? era alguien de nuestra confianza y con influencia sobre esas personas.
Felizmente me acordé de una metodología que usamos cuando diseñamos complejos programas de cambio organizacional donde necesitamos que todas las partes involucradas tengan muy claras una lista de reglas o normas de conducta a seguir. Nosotros los llamamos ?principios guías? y funcionan como guías o límites muy prácticos para las acciones que pueden o no tomarse, y que las partes acuerdan a priori respetar a rajatabla.
Esta experiencia ?y muchas otras similares donde usamos el concepto de principios guías? me ha enseñado que muchas personas no saben intuitivamente qué es lo correcto, lo ético o lo decente. He aprendido que los valores son cualidades deseables que se perciben como importantes, pero estos pueden variar según la cultura de cada individuo.
Esperar que nuestros valores sean compartidos por otros puede ser ingenuo y llevar a desconfianzas, dificultades y conflictos. Así, diseñar y luego acordar entre las partes las reglas y límites específicos para cada situación a resolver o implementar, facilita la consecución de acuerdos y avances. Los principios guías reducen la ?emocionalidad?, evitan los juicios de valor personal que enardecen a todos, y llevan la situación a un plano práctico, operativo y consensuado. Sirven como el referente al que voltear ante dudas futuras, diferencias de opinión o desencuentros.
No pretendo ahora encontrar las razones de fondo sobre cuáles son los valores ?correctos? entre personas de distintas culturas, formaciones o ideologías. Pero sí es un hecho que, muchas veces ?nos guste o no? incluso en situaciones muy polarizadas, debemos interactuar y colaborar con personas muy diversas que piensan y actúan muy distinto a nosotros para avanzar los proyectos o lograr los resultados. Los principios guía que se acuerdan puntualmente para el tema en cuestión sirven también para no sentir que dañamos nuestra integridad pactando con personas con valores quizá muy opuestos.
¿Cómo acabó esta historia? Escribí mi mejor propuesta de principios guía, sencillos y claros para el proceso en cuestión. Acordamos esos límites puntuales, los ánimos se calmaron y lo mejor de todo es que los cumplieron. Los principios son fundamentales y no se negocian, pero los principios guía que se acuerdan entre las partes para un fin específico funcionan porque son claros y acotados.
Anímese a probar esta idea en distintos ámbitos, se sorprenderá.
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