Cobresal gana la "final" con comodidad y deja temblando la opción de Colo Colo
Los mineros ganaron 3-0, gracias a un doblete de Munder y a un festejo de Coelho, escalaron a zona de competiciones internacionales y provocaron un sismo en el equipo popular. Hoy, el equipo de Fernando Ortiz no depende de sí mismo para entrar a la Sudamericana.
Cuando un partido es calificado con el rótulo de "final" -porque ambos protagonistas pujan por una plaza en la Copa Sudamericana- está prohibido equivocarse.
Y menos como se equivocó Emiliano Amor cuando el duelo recién enseñaba qué equipo iba a imponer sus términos. Pasó que el zaguero argentino quedó corto en una entrega a Fernando de Paul, y César Munder, pícaro, ágil, agarró la pelota y definió con el arco desnudo.
Empujón enorme para Cobresal, golpe duro para Colo Colo, porque fue un gol que empezó a definir muchas cosas. A partir de ahí, la visita jugó el partido que no quería jugar: adelantando las líneas y arriesgando más de la cuenta.
Una golosina para los mineros, sobre todo para maniobrar con más espacios y tranquilidad y, de paso, explotar el juego por las orillas. Vicente Fernández centró justamente desde ahí y Diego Coelho, colándose por la zaga, puso el borde empeine para cambiar la dirección y descolocar a De Paul.
Si el 1-0 fue clave, el 2-0 llegó cuando se acababa el primer tiempo. Demoledor.
Y si Colo Colo pretendía una reacción, el 3-0 de Munder -un tiro de distancia que fue una joya por el atrevimiento y la ejecución- sentenció la jornada. "Por lo que nos jugábamos, por el rival, el partido tenía una trascendencia importante. Nos estábamos jugando el cupo a la Sudamericana, así que feliz por el trabajo del equipo", analizó la figura de la tarde.
Tras la nueva estocada, el técnico popular, Fernando Ortiz, movió las piezas, pero no tuvo éxito.
Salomón Rodríguez estuvo cerca de su segundo festejo consecutivo, pero esta vez el vertical jugó en su contra. Los albos no claudicaron en su empuje, tampoco en la posesión y menos en la generación de córneres a favor.
Mas nada: salvo algún remate de Vicente Pizarro, el resto murió en intenciones. "No entramos nunca en el partido", se lamentó Ortiz.
El paisaje tan favorable que dibujó Colo Colo después de tres victorias en serie se complicó en la altura de El Salvador. Si bien la opción de entrar a la Sudamericana sigue latente, el lío es que el éxito (o relativo éxito considerando que la planificación anual jamás consideró que un 7º lugar era bueno) no está en sus pies.
Debe rogar para que Audax y Palestino no ganen este fin de semana, a Ñublense y La Serena, respectivamente, que Cobresal no supere a los "Diablos Rojos" la fecha que viene y, por supuesto, superar a los itálicos en el Monumental.
Bajo la tutela de Fernando Ortiz, Colo Colo nunca había recibido tres goles en un mismo partido en el torneo nacional. La única goleada fue en el debut del estratega, por la Supercopa, cuando perdió por 0-3 ante la U.