Domingo, 30 de Noviembre de 2025

Desde el inicio condenada al fracaso

ChileEl Mercurio, Chile 30 de noviembre de 2025

Si bien quedan todavía dos semanas para las elecciones presidenciales, la carrera parece estar jugada y salvo un hecho extraordinario, un terremoto político de grandes proporciones, José Antonio Kast será el próximo Presidente de Chile

Si bien quedan todavía dos semanas para las elecciones presidenciales, la carrera parece estar jugada y salvo un hecho extraordinario, un terremoto político de grandes proporciones, José Antonio Kast será el próximo Presidente de Chile. Las distintas encuestas muestran una ventaja significativa del candidato republicano de alrededor de 20 puntos porcentuales -en varias de ellas, incluso, en vez de disminuir parece ir ampliándose la diferencia-, y hace rato los dirigentes de los partidos y los actores económicos tienen incorporado ese resultado para la toma de sus decisiones. Rápidamente, se han ido diluyendo las expectativas iniciales del comando de Jeannette Jara de captar la adhesión de parte importante de quienes votaron por Franco Parisi: estudios muestran que esos electores mayoritariamente optarán por Kast o anularán o dejarán en blanco el sufragio. Así, todo indica que los días que quedan para la elección se harán interminables para ella.
La carga de ser una disciplinada militante del Partido Comunista desde los 14 años, el ser percibida como una continuadora de un gobierno mal evaluado (ha sido una de sus ministras más representativas), y, sobre todo, la demanda ciudadana de un cambio drástico en la orientación y gestión de las políticas públicas en áreas tan sensibles como seguridad, economía, salud o vivienda, entre otras, han sido un lastre demasiado pesado para que Jara sea una opción competitiva. Y es que más allá de la evaluación que pueda hacerse de su campaña, con aciertos y errores, desde el inicio su candidatura parecía condenada al fracaso.
El centrar su campaña en atacar a Kast es una muestra del extravío o de una cierta desesperación por los que atraviesa su comando. Si bien su vocero Francisco Vidal ha sido enfático en declarar que "no perdería un minuto en criticar, en atacar (a Kast)", ya que a su juicio "la clave es hablarles a los ciudadanos del diagnóstico que tenemos de Chile, de los problemas que tiene Chile y de las propuestas para avanzar en la solución de esos problemas", se ha optado por el camino opuesto. Abundan las críticas directas a Kast y su entorno, como si se quisiera atacarlo por cualquier cosa. A los reiterados reproches a Kast por "eludir" los debates (lo cierto es que si algo ha abundado en estas elecciones, han sido precisamente los debates, y tres en segunda vuelta no son pocos) y al intento de su comando de enfrentarlo con Don Francisco y cuestionarlo de "romper con tradiciones", se agregan un interesado emplazamiento de Jara para que le pidiera disculpas a Matthei bajo el argumento de que "cuando tocan a una, nos tocan a todas" o una destemplada acusación de colusión al líder del equipo económico del candidato republicano.
De otro lado, en un nuevo intento de desmarcarse del Gobierno -no hay recuerdo de una candidatura oficialista a la Presidencia que haya sido tan crítica y procurado distanciarse de forma tan evidente de una administración de la que formó parte-, el senador comunista Daniel Núñez, coordinador estratégico de su campaña, se apresuró a ponerle una especie de lápida al propio Boric al afirmar que "Jeannette Jara si es continuidad de alguien, es del legado de Michelle Bachelet". A ello se agrega un nuevo emplazamiento de Jara al Gobierno, esta vez por la crisis migratoria: "La situación en la frontera con Perú tiene que resolverse de inmediato y el Gobierno tiene que actuar ya". Se sumaba así a las críticas que había hecho Kast, el que horas antes sostuvo que "la crisis migratoria sigue escalando en la frontera con Perú y el Presidente Boric aún no reacciona".
Entre la campaña y la conformación del GobiernoSi la situación en el comando de Jara es crítica, todo lo contrario ocurre en el de Kast. Desplegados en terreno, pero también preocupados en la conformación de los equipos para un futuro gobierno que está al alcance de la mano. Y es que las mayores dificultades seguramente no estarán en la segunda vuelta (ni siquiera en los debates que restan, que no parecen ser el fuerte de Kast), sino en la conformación de un gabinete equilibrado, con capacidad de gestión, una base amplia que dé gobernabilidad y que permita marcar un cambio perceptible desde el primer día.
De otro lado, poderosas señales fueron las que dieron esta semana la familia Piñera (Cecilia Morel y sus hijos) y Eduardo Frei Ruiz-Tagle a la candidatura de José Antonio Kast. Inesperado, pero sobre todo políticamente trascendente, fue el gesto del expresidente al haber recibido en su casa al candidato republicano. Si bien el exmandatario evitó entregar un apoyo explícito a Kast, la fuerza simbólica de lo ocurrido es enorme.
Durante esta campaña se ha pretendido desde sectores de izquierda deslegitimar la opción de Kast recurriendo al consabido mote del "ultraderechismo" y hasta presentándolo como un supuesto "peligro" para la democracia. El gesto de Frei, figura clave de la antigua Concertación, de impecable trayectoria democrática y ejemplar compromiso público, pone en evidencia el sinsentido de tales descalificaciones. Ello quizás explique las destempladas reacciones de la DC y de otros dirigentes que apoyan a Jara (ver editorial arriba).
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