Viernes, 02 de Enero de 2026

Podadora, no motosierra

ChileEl Mercurio, Chile 2 de enero de 2026

Pocos días le quedan al Presidente electo para echarse a los hombros una responsabilidad enorme, un peso para el que hay que tener mucha templanza y fuerza interior, porque gobernar nunca ha sido fácil y hoy parece más arduo que nunca

Pocos días le quedan al Presidente electo para echarse a los hombros una responsabilidad enorme, un peso para el que hay que tener mucha templanza y fuerza interior, porque gobernar nunca ha sido fácil y hoy parece más arduo que nunca. En general, me parece percibir en la mayoría de los chilenos el deseo de que le vaya bien. Los primeros días como Presidente electo han mostrado a un Kast mejor que el Kast candidato o el líder de una fracción o de una tribu que fue durante mucho tiempo. Parece haberse dado cuenta de que su tribu es ahora todo el país y que a esa tribu no hay que hablarle a gritos ni con ideas o eslóganes de la llamada "batalla cultural".
Si tuviera que recomendarle, humildemente, un libro de cabecera para los pocos días de vacaciones que se va a tomar en el sur, le diría que escogiera a Confucio, pensador chino del siglo V antes de Cristo. Habría que ser cuidadoso, tal vez, en llamarlo pensador tal como lo entendemos en Occidente. El mismo Confucio había dicho que un "sabio no tiene ideas", significando con eso que debe tener su espíritu disponible, abierto, no privilegiar una idea sobre otra y no proyectar sobre el mundo una visión preconcebida de las cosas. El verdadero sabio no se inmoviliza en ningún punto de vista particular y es capaz, así, de evaluar mejor el curso de las cosas. Porque lo que puede ser adecuado en una situación, puede no servir en otra. La realidad es cambiante y hay que danzar con ella, no violentarla e imponerle a la fuerza una malla de interpretación. El país viene de años de experimentaciones e intentos refundacionales, y está cansado y hastiado de ello. Y no soportaría una experimentación más de cualquier signo: demasiadas ideas sobre la realidad (y la academia tiene gran culpa en ello) y poca capacidad de encauzar armoniosamente el curso de las cosas, de entender el sentido de la oportunidad, de conectarse con el "momento".
Confucio es una pensador del "momento". ¿Pragmatismo puro? Sí, un pragmatismo chino que nos cuesta entender, pero que debiéramos observar y estudiar. Por eso, me parece que la motosierra no es adecuada como imagen para nuestro "momento" como país; tal vez lo ha sido para Argentina y su peculiar historia y situación. Nuestro Presidente debiera hablar más bien de una "podadora": me gusta la idea del Presidente como un jardinero que sabe podar cuando hay que podar, un Presidente que sabe leer las estaciones y que le da forma al jardín casi sin notarse: no lo tala, lo poda. Como Kast es hombre ligado al campo, me parece que entenderá perfectamente lo que estoy diciendo.
Hay muchas pistas para un buen gobierno eficaz en Confucio. Por ejemplo, esta idea expresada en el libro "Ta-Hio", de que quien conoce la raíz puede obrar con control y así evitar los daños. Cuando uno se adelanta y logra intervenir en el punto donde se inician las mutaciones, no ya cuando estas estallan, todo es más fácil y sencillo. "Si se pisa el rocío es que el hielo está cerca, dice el "I-Ching". Confucio pensaba que una revuelta social no estalla de pronto, sin que haya ido gestándose progresivamente y que, por lo tanto, no se cura una enfermedad atacando sus síntomas, conviene mejor prevenirla. Ese tipo de sabiduría le faltó a la élite chilena a la que el estallido pilló desprevenida. Y es la que necesita Kast en los años que vienen. Por eso celebro la publicación en Chile del notable libro "Dijo Confucio", de Adán Méndez. Escojo un par de pensamientos de ese libro, del milenario maestro chino: "Hace mucho tiempo que los de arriba perdieron el camino y el pueblo ha estado desde entonces confundido". ¿No es la descripción de Chile estos últimos años? Y este otro: "El camino para un buen gobierno de un país mediano es la gestión digna y honrada: el gobernante debe ser austero, apreciar a todos sus pares y mover a la gente solo para que ella misma se beneficie". Más Confucio y menos Laclau, Mouffe o Hayek: eso es lo que necesitamos hoy de un gobierno sabio, virtuoso y "sin ideas".
Más Confucio y menos Laclau, Mouffe o Hayek: eso es lo que necesitamos hoy.
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