Año nuevo, tiempo continuo para curar
"Las actividades y pensamientos deben articularse con los tiempos de los calendarios; de lo contrario, se desordena el pensamiento de la gente, de los pueblos, de la palabra
"Las actividades y pensamientos deben articularse con los tiempos de los calendarios; de lo contrario, se desordena el pensamiento de la gente, de los pueblos, de la palabra. Se produce un conocimiento desordenado", Imi Jooi Nejedeka Jifichíu, de la etnia muinane. Si algo asusta a un escritor es una página en blanco; a un artista, un lienzo virgen. La responsabilidad de violar esa visión perfecta no es fácil, pues se puede invadir con algo indigno. Al mismo tiempo está la posibilidad de crear historias e imágenes memorables. Una oportunidad arriesgada que merece la valentía para conquistar aquellas piezas especiales que deslumbran con la genialidad humana que enorgullece. Solo así, atrevidos, se logra lo memorable. En palabras del arquitecto Daniel Burham, uno de los líderes de la Escuela de Chicago, "no hagas planes pequeños. Ellos no tienen la magia de revolcar la sangre del hombre". Cada comienzo de año se anuncia como una promesa. La iconografía es de fiesta: champaña que celebra los brindis de las copas, luces que se abren en el cielo, ilusiones que se desean sinceramente desde el corazón. Pero iniciar el año es abrir un presente con huella. Hay culturas para las cuales el tiempo no se inaugura, se cuida. Es una transición que se cuida porque las heridas requieren sanación; las dudas, guía; las conquistas, reconocimiento y los retos visión. Empezar un año podría ser menos espectacular y más honesto. Quizás la mejor manera de hacerlo sea con el silencio de la reflexión. Sin evitar las conversaciones justas, con abrazos y antipatías, para continuar el trayecto no con una fe desesperada, pero sí con una ilusión que abraza los ritmos de las historias de vida. No hay porvenir sin memoria. Progresar requiere curar. En el catálogo sobre la exposición ‘Tiempos de curación, renovar el mundo desde el Amazonas’, que realizó el Museo del Oro entre 2023 y 2024, deposita varias reflexiones sobre las heridas y la sanación. "En el pensamiento amazónico, la enfermedad se puede desencadenar por la desatención de las leyes de origen y de los calendarios socioecológicos. El abandono de estos conocimientos y las prácticas relacionadas afecta la salud en los niveles físicos, psicológico, social, ambiental y cosmológico. Rompe las relaciones de reciprocidad y, en consecuencia, la sociedad se enfrenta a la escasez de alimentos, dolencias, conflictos y discordia social". Me pregunto: ¿es el lujo del 2026 sostener lo que importa? Cuánta fatiga... la muerte de un candidato joven lleno de esperanza; un Gobierno nacional que desintegra las instituciones y sus conquistas mientras estigmatiza al pueblo trabajador, emprendedor y empleador; una polarización que se aleja de la convicción, pero usa la ignorancia y se apoltrona en el odio; un sol y una lluvia que se extreman y suceden cuando deberían estar ausentes; una discriminación que no cesa en lo importante y rasputines la tergiversan; una inteligencia artificial que avanza veloz entre oportunidades y riesgos fuera de la conciencia de ese impacto. Quizás el enfoque del año nuevo deba ser olvidarse del concepto del inicio del año perfecto. Asumir al paciente Colombia, con elegancia sobria para cuidarlo con la esperanza que da la certeza que al final el sol siempre sale en la mañana y las estrellas en las noches. En esta coyuntura, más que líderes visionarios se necesitan líderes estabilizadores con palabras que cuidan y sanan. "Nuestra tradición enseña que la Palabra que es Vida parece simple, parece que no tuviera sentido o importancia. Aunque así parezca, esta palabra abre el espíritu, hace decir hmm (así es). Esta Palabra es Aliento, aire de Hierba Fría, aire-aliento del albahaca, aire-aliento de hierbabuena, aire-aliento de todas las hierbas frías o hierbas buenas que existen. Estas palabras no se borran, no se pierden, de día se siente su aroma, de noche se percibe su olor, de día se ven, de noche se ven". Aniceto Negedeka y Juan Flórez Reátegui. ¡Feliz 2026! @MOrtizEDITOR
Conversatio
Martha Ortiz