Jueves, 08 de Enero de 2026

Incremento del mínimo no implica alza automática en precio de VIS, dice Camacol

ColombiaEl Tiempo, Colombia 7 de enero de 2026

GUILLERMO HERRERA, PRESIDENTE DEL GREMIO, SEÑALÓ QUE EL IMPACTO EN LOS COMPRADORES DEPENDERÁ, ENTRE OTROS FACTORES, DEL COSTO DEL SUELO

GUILLERMO HERRERA, PRESIDENTE DEL GREMIO, SEÑALÓ QUE EL IMPACTO EN

LOS COMPRADORES DEPENDERÁ, ENTRE OTROS FACTORES, DEL COSTO DEL SUELO.
El incremento del salario mínimo no implica un aumento automático en el precio de la vivienda de interés social (VIS) y aunque los topes máximos de este tipo están definidos en salarios mínimos, una parte significativa del mercado opera por debajo de esos límites: cerca del 60 por ciento de las VIS que se venden en el país se comercializan a precios inferiores al tope permitido, así lo explica Guillermo Herrera, presidente de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol). "El incremento del salario mínimo eleva el tope, pero eso no implica que haya un incremento automático ni inmediato en el precio de la vivienda", afirmó Herrera. De acuerdo con el sector constructor, el efecto del alza salarial depende de factores como la etapa de cada proyecto, el costo del suelo y la estructura de producción, por lo que el impacto no será uniforme ni inmediato. Según Herrera, solo en algunas ciudades, como Bogotá o Medellín, donde el suelo es más escaso y costoso, se acercan a los topes máximos. "No es lo mismo una vivienda ya terminada o en etapa final de construcción que un proyecto que aún no ha iniciado obra". Desde la estructura de costos, Herrera detalló que alrededor del 25 por ciento del costo directo de construcción de una vivienda corresponde a mano de obra, en su mayoría atada al salario mínimo. Además, indicó que, según estimaciones de analistas económicos, el costo por hora de un trabajador que devenga el mínimo podría incrementarse entre 29 y 30 por ciento. A esto se suman los efectos indirectos sobre los insumos. "La construcción adquiere productos de más de 30 sectores industriales, (...) muchos de ellos también intensivos en mano de obra", dijo Herrera. Como resultado, el presidente de Camacol señaló que "los costos directos de la vivienda podrían incrementarse entre 10 y 15 por ciento", lo que obliga a revisar la viabilidad económica de proyectos que aún no han arrancado. "Muchos proyectos tendrán que reevaluarse bajo estas nuevas condiciones de costo", agregó. Para los compradores, el principal efecto proviene de la reducción de la oferta y de la menor eficacia de los subsidios. Herrera explicó que estos apoyos también se definen en salarios mínimos, por lo que, con uno más alto, "los mismos recursos alcanzan para menos hogares", señaló. El dirigente recordó que en 2025 se iniciaron cerca de 110.000 viviendas en el país, frente a la formación anual de aproximadamente 370.000 nuevos hogares urbanos. "Cuando no hay suficiente oferta formal, los hogares más vulnerables terminan empujados a la informalidad", afirmó. De otro lado, Herrera dijo que, pese a los anuncios del Ministerio de Hacienda sobre la necesidad de diálogo, hasta el momento no se ha concretado una reunión técnica entre el Ejecutivo y el gremio. Pero, explicó que el sector ya trabaja en una agenda de propuestas dirigida al próximo Gobierno, en coordinación con Asobancaria y Asocajas. Entre las líneas de trabajo mencionó la reactivación de programas de subsidio como Mi Casa Ya, incentivos para la clase media y los hogares jóvenes, el desarrollo de esquemas de arrendamiento especializado, la atracción de inversión de colombianos en el exterior, y la necesidad de planear una oferta suficiente para responder a la formación de nuevos hogares y a la próxima demanda de viviendas. Laura Lesmes - Economía
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