Viernes, 09 de Enero de 2026

Dejó la universidad, creó una herramienta que simplificó el diseño gráfico y hoy su empresa vale US$ 42.000 millones

UruguayEl País, Uruguay 8 de enero de 2026

La australiana Melanie Perkins es fundadora y CEO de Canva. Superó más de 100 rechazos de inversores, pero finalmente su compañía despegó y se volvió global

En 2007, cuando tenía 19 años, la australiana Melanie Perkins (38) dejó la universidad para lanzarse a la aventura de emprender. Lo hizo con tal éxito que hoy una de sus herramientas es utilizada en todo el mundo, lo que convirtió su compañía en un «unicornio» valuado en US$ 42.000 millones y a ella misma en multimillonaria. Esta es su historia y la de su empresa, Canva.

Nacida en Perth en 1987, Perkins comenzó a moldear su personalidad emprendedora desde pequeña. Durante su infancia, su pasión por el patinaje artístico la llevaba a levantarse a las 4:30 de la mañana para entrenar. El esfuerzo como vía para alcanzar metas ambiciosas fue un rasgo que más tarde sería fundamental para impulsar su proyecto.


Su etapa universitaria fue el preámbulo a su incursión definitiva en los negocios. Mientras estudiaba Psicología de la Comunicación y Comercio en la Universidad de Australia Occidental, Perkins trabajaba como profesora particular de diseño gráfico. Esa experiencia le hizo comprender las dificultades que enfrentaban los estudiantes al aprender a utilizar programas de diseño gráfico complejos como Photoshop. Con esa idea en mente, en 2007 apostó a crear una solución junto a Cliff Obrecht -su actual esposo y socio-: Fusion Books, una plataforma para generar anuarios en línea basado en el concepto de «arrastrar y soltar» imágenes. Como ninguno de los dos sabía programar, reunieron fondos de familia y amigos y encomendaron el desarrollo de la herramienta a la empresa tecnológica InDepth.

Con el tiempo, el proyecto se reformuló y dio un salto de escala: pasar de ser una solución de nicho a una plataforma de diseño gráfico integral. Así nació Canva. La herramienta permite crear piezas visuales para redes sociales, infografías, logos, presentaciones y folletos, entre otros usos.

«Nuestro objetivo era tomar todo el ecosistema de diseño, integrarlo en una página, y luego hacerlo accesible para todo el mundo», explicó Perkins en una entrevista con el canal económico CNBC.

Surfear la ola

Para convertir su deseo en realidad, la emprendedora necesitaba financiación. En 2010, en un encuentro casual con Bill Tai, un inversor de Silicon Valley, Perkins le contó su plan de negocio y su visón sobre cómo Canva iba a definir el futuro del diseño gráfico. Su determinación por conseguir inversión la llevó incluso a aprender kitesurf, el deporte que Tai practicaba en compañía de empresarios y emprendedores en destinos paradisíacos.

«No lo había hecho antes. Y, siendo sincera, no es algo que normalmente intentaría. Pero sí, decidí intentarlo porque, cuando no tienes contactos, no tienes red de contactos, simplemente tienes que meter el pie en la puerta y abrirte paso hasta el final», explicó en una entrevista.

El camino hacia al éxito no estuvo exento de obstáculos: antes de sumar aliados y apoyo financiero, Perkins fue rechazada por más de 100 inversores.

Desde 2013 en adelante, la compañía no ha parado de crecer. Hoy cuenta con más de 240 millones de usuarios mensuales, tiene más de 6 millones de equipos empresariales utilizando su plataforma y genera ingresos anuales de US$ 3.300 millones gracias a sus 27 millones de suscriptores. Canva emplea a unas 4.000 personas alrededor del mundo y asegura haber facilitado la creación de más de 35.000 millones de diseños hasta la fecha.

Riqueza e impacto

Aunque no cotiza en bolsa, Canva ha alcanzado una valuación de US$ 42.000 millones en la última ronda de financiación, realizada en agosto del año pasado, liderada por Fidelity Management & Research Co. y JPMorgan.

Perkins, cofundadora y CEO de la compañía -que concentra el 18% de las acciones, al igual que su esposo-, posee un patrimonio personal estimado en US$ 7.600 millones. Sin embargo, sostiene que el dinero no es su principal motivación. «Si todo se tratara de construir riqueza, sería lo menos inspirador que podría imaginar», señaló en una entrevista.

De hecho, Perkins y su esposo se comprometieron a ceder más del 80% de sus acciones a la Fundación Canva, su organización filantrópica, que impulsa donaciones de productos, apoyo a instituciones benéficas y respaldo a artistas de comunidades subrepresentadas.

Para la empresaria, el éxito no se mide solo en millones, sino en impacto social: Canva hizo accesible el diseño para millones de personas y hoy devuelve a la comunidad parte de lo logrado en ese camino.

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