Con un operativo sanitario pensado al detalle, UCM Falck acompañó la 128ª edición del Ramírez para que, incluso bajo calor extremo y con miles de personas en tribunas, la jornada se viviera con emoción, seguridad y sin sobresaltos fuera de la pista.
El pasado 6 de enero, el Hipódromo de Maroñas no solo fue el escenario de la edición número 128 del Gran Premio José Pedro Ramírez; fue, ante todo, una demostración de cómo la tradición y la planificación pueden correr de la mano. En una jornada marcada por el calor extremo y la alta concurrencia, UCM Falck desplegó un operativo sanitario especialmente diseñado para que la única noticia fuera el espectáculo dentro de la pista.
Desde temprano, Maroñas ya marcaba el pulso de una gran jornada. El paddock concentraba todas las miradas: los habitués seguían cada detalle mientras los caballos, cargados de energía, se preparaban para la largada. En ese contexto, la cobertura médica oficial de UCM Falck acompañó de forma permanente y profesional, integrada de manera natural al desarrollo del evento.
El operativo incluyó tres móviles y 20 profesionales de la salud, con cobertura integral para el público, los jockeys y el personal del hipódromo, y un foco especial en la prevención y el monitoreo de los efectos del calor. Además, se dispuso una policlínica habilitada dentro del predio, como punto de apoyo para evaluación médica y resolución rápida de situaciones que no requerían traslado. La estrategia estuvo pensada para anticiparse, no para reaccionar, y para asegurar que todo Maroñas estuviera cubierto de forma coordinada, permitiendo que la jornada transcurriera con normalidad pese a las exigentes condiciones climáticas.
"La misión fue clara: cuidar a quienes compiten y a quienes vienen a disfrutar", explicó la directora técnica de UCM Falck, la doctora Ana Mieres. "Sabíamos que el calor iba a ser un factor crítico, por eso el despliegue estuvo orientado a la prevención, al control constante y a estar listos para cualquier contingencia, sin interferir con el desarrollo del evento".
La jornada tuvo además un hito internacional con la última visita profesional de Frankie Dettori, el legendario jockey italiano, que eligió Maroñas como una de las paradas de su gira de despedida. Su participación y su ya mítico salto del ángel, al imponerse en una de las carreras, sumaron un capítulo inolvidable a la historia del Ramírez.
En los sectores familiares, UCM Falck también acompañó desde una lógica preventiva y de cuidado, con un espacio pensado para que los más chicos vivieran la jornada de forma segura y distendida, mientras los adultos seguían las competencias. Una forma más de entender la cobertura sanitaria como parte integral de la experiencia del público.
A lo largo del programa, que incluyó 20 carreras, el despliegue se mantuvo activo y coordinado. "La planificación funcionó como estaba prevista", señaló Mieres al cierre de la jornada. "Eso es lo que buscamos: que la emoción de la recta final se viva con intensidad, pero también con tranquilidad".
En ese marco, una de las competencias del día tuvo un valor especial para la institución. El Premio UCM, parte del programa oficial, fue ganado por Detonnado, y sus propietarios recibieron el galardón de manos de Esmeralda Pierri, gerenta general de UCM Falck, en un gesto que reforzó el vínculo entre la cobertura sanitaria del evento y una presencia histórica de la marca en Maroñas.
Por eso UCM Falck acompaña al Gran Premio José Pedro Ramírez. Porque es una carrera con más de un siglo de historia y, en ese mismo país que aprendió a celebrar sus tradiciones, UCM fue la primera emergencia móvil de Uruguay. Estar en Maroñas no es solo cubrir un evento. Es sostener, con experiencia y presencia, una jornada que forma parte de la identidad deportiva y social del país. "Cuando la gente se va y lo único que se lleva es la emoción del día, para nosotros es señal de que el operativo funcionó", concluyó Mieres.