¿Por qué hacer sufrir a alguien?
Carlos Enrique Cavelier
Ver a algunos de los pocos presos políticos de Venezuela salir del Helicoide o de otras cárceles y reencontrarse con sus familias, y aún más escuchar sus historias de por qué fueron a dar allí y el trato que les dieron, nos hace valorar mucho más nuestra democracia, nuestra libertad de expresión y nuestros medios de comunicación libres
Carlos Enrique Cavelier
Ver a algunos de los pocos presos políticos de Venezuela salir del Helicoide o de otras cárceles y reencontrarse con sus familias, y aún más escuchar sus historias de por qué fueron a dar allí y el trato que les dieron, nos hace valorar mucho más nuestra democracia, nuestra libertad de expresión y nuestros medios de comunicación libres. Sobre todo, esto nos lleva a preguntarnos: ¿Qué tipo de mentalidad deben tener figuras como Maduro o Cabello para lograr semejantes niveles de represión contra ciudadanos desarmados que protestan por sus condiciones de vida o por expresar sus ideas? Y en esos números, 10.000 encarcelados, nueve millones de desplazados fuera del país, miles de refugiados por miedo y por hambre. Más aún cuando se sabe de los cientos de miles de millones de dólares que guardan en los bancos en extranjeros, como es el caso divulgado por bancos suizos hasta ahora, de los US$10.000 millones de dólares en efectivo de Maduro y más que otro tanto en cientos de toneladas de barras de oro. Toda la razón del 85% de los colombianos en tener una pésima imagen de Maduro. Para las personas que nos dedicamos a generar industria y empleo, y nos esforzamos por el buen trato y el buen pago de los colaboradores, por apoyar con créditos, por brindar educación superior para sus hijos; para quienes hemos venido de familias de amor y hemos cuidado a nuestros congéneres como la medicina, para quienes apoyamos, por ejemplo, la gestión de los bancos de alimentos al lado de la Iglesia, llegando ya casi a 1,5 millones de personas con hambre, nos cuesta enorme trabajo entender por qué puede uno querer hacer sufrir a otra persona. Si existen animalistas -a quienes respeto- quienes protegen a los animales de hambre, frío y enfermedades, ¿cómo pueden existir personas que, desde tan altos cargos del Estado, torturen y maltraten a otros seres humanos? A un rabino muy destacado de la Edad Media le preguntaron cuál era la ley más importante de las escrituras y respondió: "Trata a los demás seres humanos alrededor tuyo como quisieras que te traten a ti mismo". Obvio, también Jesús lo dijo. Es el mismo aforismo de calle que si tu amigo te trata bien a tí pero es grosero con el mesero del restaurante, no debería ser tu amigo. La cohonestación de algunos Estados latinoamericanos con Maduro también es incomprensible. Siempre recordaremos la enérgica protesta del embajador uruguayo Washington Abdala en la sesión del pleno de la OEA en agosto de 2024, por la negativa de Venezuela entregar de las actas de votación. Y esto no quiere decir que aquí en Colombia no haya habido abusos o presos políticos en el pasado o persecuciones horrendas, como contra la UP, ni que no hayan existido casos de tortura y excesos del Estado. Pero nunca, nunca comparables con lo ocurrido en Venezuela (solo podría equipararse con Chile y Argentina en los 70’s). Y si en lo personal a veces hemos lastimado a alguien en un momento de debilidad, la mea culpa nos persigue, pero la organización de estructuras completas para hacer daño a personas resulta imperdonable, no se diga hoy en nuestra sociedad moderna.
Coordinador de sueños de Alquería.