Viernes, 16 de Enero de 2026

La rueda de prensa de Trump

ColombiaEl Tiempo, Colombia 16 de enero de 2026


Rafael Herz
Independientemente de la posición que se tenga alrededor de la intervención de EE


Rafael Herz
Independientemente de la posición que se tenga alrededor de la intervención de EE. UU. en Venezuela, cabe analizar la rueda de prensa ofrecida por el presidente Donald Trump, tras la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. Más allá de la teatralidad y la afirmación de un logro militar sin precedentes, lo que quedó al descubierto fue una falta de coherencia estratégica, ambigüedad jurídica y una alarmante disposición a normalizar la usurpación de soberanía que redefine -quizás de manera irreversible- las normas del derecho internacional.  Trump se jactó de una operación militar "espectacular" y de la captura de Maduro acompañado de su esposa Cilia Flores, afirmando que el régimen venezolano había sido derrocado y que ahora Washington dirigiría Venezuela hasta una transición "segura y apropiada".  Sin embargo, estas declaraciones -aunque diseñadas para proyectar fuerza- carecieron de un plan estratégico claro. ¿Qué significa realmente que Estados Unidos dirigirá Venezuela? ¿Con qué mandato, con qué marco legal internacional, con qué apoyo regional? Trump se limitó a evocar su propia versión de una doctrina hemisférica, mezclando paternalismo geopolítico con una retórica de dominio.  Trump amplificó afirmaciones cuestionables durante la rueda de prensa. Por ejemplo, sus comentarios sobre la eficacia de la lucha contra el narcotráfico incluyeron cifras no verificables y generalizaciones que no coinciden con los datos públicos disponibles.  Este patrón, de agrandar logros sin sustento sólido y de utilizar cifras anecdóticas, restó credibilidad a lo que, en teoría, debía ser un mensaje de seguridad nacional fundamentado. A nivel legal, la operación y las declaraciones posteriores plantean profundas interrogantes. Las normas del derecho internacional que prohíben la intervención militar sin mandato del Consejo de Seguridad de la ONU o una clara justificación defensiva.  Aunque Trump y sus allegados intentaron encuadrar la operación como una acción de justicia contra acusaciones de narcotráfico, la captura por medio de una intervención sugiere motivaciones y consecuencias que van mucho más allá de la persecución de un delito.  Lo que crea más dudas, es que Trump no mencionó la restitución de la democracia, solo tocó marginalmente el interés por mejorar las condiciones de vida de los venezolanos, o la importancia de contar con un régimen que proteja y respete los derechos humanos. No hizo referencia a una comprensión de las complejas realidades políticas y sociales de Venezuela y la región. Pero a su vez, reiteró en repetidas ocasiones el rol central del petróleo en esta acción, y el interés en minimizar el acceso de países com China, Rusia o Irán a los recursos de Venezuela. En un momento que marcará, sin duda, la política exterior de Washington para los años venideros Trump señala en esta rueda de prensa que "la vida es un gran negocio" y que el es bueno en hacer negocios. La visión transaccional que guía la política exterior de los Estados Unidos es la nueva forma de ver el mundo, y está muy lejos de una estrategia de fomentar la democracia y los valores tradicionales de Occidente.
Analista Internacional .
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