Domingo, 18 de Enero de 2026

La política exterior

UruguayEl País, Uruguay 18 de enero de 2026

Tabaré Vázquez se entendió bien con el republicano George W. Bush y no tuvo roces con Trump. Mujica se llevó bien con el demócrata Obama.

El presidente Yamandú Orsi se reunió con expertos en asuntos internacionales para intercambiar ideas. El encuentro fue organizado por el presidente y el secretario del Centro de Formación para la Integración Regional (Cefir), Alberto Volonté y Álvaro Padrón. Participaron la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, el ex canciller y ex presidente del BID, Enrique Iglesias, el ex canciller y secretario general de la Aladi, Sergio Abreu, el expresidente del Consejo de Seguridad de la ONU, Elbio Rosselli, el embajador uruguayo ante la OEA, Edison Lanza, la exdirectora del Centro para la Justicia y el Derecho Internacional, Ariela Peralta, el exsubsecretario de Relaciones Exteriores, Guillermo Valles y el historiador Daniel Corbo.

La pregunta es cuánto pueden entender, aun siendo calificados expertos, una realidad internacional que empieza a apoyarse sobre premisas desconocidas.

Ni expertos, ni cancilleres, ni senadores, ni periodistas tienen certeza de lo que está pasando donde ni siquiera hay un libreto al que ceñirse.

No es este el mundo de la posguerra, con sus organismos internacionales, una conflictividad apoyada en la tesis de la "contención", propia de la guerra fría (con recalentamientos como Vietnam o Corea, pero que no salían de esos contornos).

En aquel difícil contexto, había reglas para la diplomacia y cada país ajustaba su política exterior a parámetros bien definidos.

Con lo de Venezuela, algunos se apuraron a celebrar la caída del dictador Maduro, para descubrir que Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino, seguían al frente. Más sumisos, es verdad, pero la misma dictadura. El presidente Donald Trump se reunió con la nueva presidenta y dijo que era "una persona fantástica".

Opinión que seguramente no compartió María Corina Machado, quien también se reunió con Trump al día siguiente.

Más desacomodados quedaron los que condenaron el operativo norteamericano, acudiendo el principio de no intervención, aunque en realidad defendían la dictadura que ¡oh sorpresa!, al día siguiente siguió de pie.

Poco antes de esta reunión con Orsi, el gobierno norteamericano anunció que se retiraba de más de 60 organizaciones. Muchas vinculadas a la ONU, implicaban gastos pero no daban resultados.

Algunas respondían a agendas que Trump rechaza (cambio climático y políticas de género). Otras podían ser controvertidas, sí, pero aun así útiles para Estados Unidos. Así empieza el desarmado de una estructura multilateral que a veces sirvió y otras fue una carga para países que la veía como una atrevida intromisión en sus asuntos internos.

Estados Unidos anunció asimismo que congelaba la tramitación de visas para inmigrantes (no las de turismo) en 75 países, entre ellos Uruguay que hasta hace poco veía la posibilidad de que los uruguayos pudieran viajar sin visa (el sistema llamado "waiver"). ¿Qué pasó en tan poco tiempo?

La exención de la visa responde a un tema técnico, no político. Se hace con países donde está demostrado que quienes pidieron visa, en su mayoría la usaron bien. No se quedaron ilegalmente. La explicación es que había que poner fin al abuso de "quienes pretenden obtener beneficios económicos a costa del pueblo estadounidense".

Si parecía viable no pedirle a uruguayos la visa anticipada, era porque los casos del mencionado "abuso" eran escasos.

Los tres países sudamericanos incluidos en la lista son Colombia, Brasil y Uruguay. Los tres con gobiernos de izquierda. Por lo tanto, cambió el criterio respecto a las relaciones de anteriores gobiernos de izquierda con Estados Unidos, incluso con Uruguay que sigue siendo un país con democracia plena.

Tabaré Vázquez se entendió bien con el republicano George W. Bush y no tuvo roces con Trump y José Mujica se llevó bien con el demócrata Barack Obama.

Lo de Groenlandia es otro indicador. Trump está decidido a incorporarla a su país "de una u otra manera", dando a entender que o bien Dinamarca cede por las buenas, o recurrirá a otros métodos.

Dinamarca es miembro de la OTAN y aliado de Estados Unidos. Pero eso ya no cuenta y su gobierno y otros de la Unión Europea desplegaron tropas en la pacífica Groenlandia. Nadie sabe que sucederá, pero la poderosa alianza atlántica y toda una manera de entender a Occidente, está a punto de quebrarse para generar una impredecible y desconocida realidad. Eso preocupa, más cuando Rusia sigue agrediendo a Ucrania.

Un mundo va quedando atrás, aunque nadie sabe si definitivamente. Puede ocurrir que los demócratas tomen control del Congreso en las elecciones de fin de año y eso frene el empuje, o que Trump salga fortalecido y su empuje se redoble.

Por eso es difícil para Uruguay establecer una política exterior clara en un mundo que no lo es.

No le sirve acoplarse a todo lo que hace Lula, aunque el gobierno insista en ello.

Por el momento, lo mejor es volar por debajo de todo radar. Aunque a veces sin quererlo y sin haber hecho nada, se termina detectado por ese radar, como le pasó a Groenlandia.


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