"Influyó en mi forma de entender lo que estoy estudiando": las lecciones que dejan los trabajos de verano
Liderazgo en terreno, trabajo colaborativo y una mirada más concreta del rol social de su profesión son algunos de los aspectos que destacan los universitarios.
Mientras muchos jóvenes aprovechan el verano para viajar y descansar, hay otros que deciden ocupar algunos días de vacaciones de una forma diferente. Uno de ellos es Diego García de la Huerta, quien trabajó de forma voluntaria entre el 5 y 14 de enero coordinando la construcción de viviendas para familias de Paine (Región Metropolitana) en situación de vulnerabilidad.
"Acepté este desafío por entrega a los demás, por ayudar a gente que lo necesitaba. Fue un voluntariado donde mis principales responsabilidades incluyeron liderar y preparar la construcción de 10 casas dignas para 10 familias; gestionar el financiamiento y velar por que todas las áreas del proyecto se prepararan y ejecutaran de manera adecuada", explica García de la Huerta, quien este 2026 cursará quinto año de Ingeniería en la U. Católica.
Su experiencia no es aislada. Son varios los universitarios que dedican parte del receso académico a trabajos voluntarios coordinados por las mismas casas de estudio. Y aunque los contextos y las carreras cambian, los entrevistados coinciden en que participar de este tipo de actividades en terreno ayuda a una formación profesional más completa y a una mejor comprensión del rol social de sus futuras profesiones.
"En mi caso desarrollé habilidades de liderazgo con equipos y la capacidad de convocar e invitar a personas que no habían participado previamente. Además, comprendí mejor la importancia de informarse y comprender el déficit habitacional en Chile, sobre todo en mi carrera", afirma García de la Huerta.
Y añade que "este voluntariado influyó profundamente en mi forma de entender lo que estoy estudiando. En primer lugar, me enseñó que las acciones, por más pequeñas que sean, pueden generar un impacto real. Y en segundo, me reforzó la importancia de poner siempre las habilidades y talentos que uno adquiere durante la formación universitaria al servicio de la sociedad y las personas más necesitadas".
En equipo
Aprendizajes similares adquirió Agustín Ffrench-Davis, estudiante de último año de Nutrición y Dietética en la U. de los Andes, quien fue parte del grupo de 90 estudiantes de esa institución que entre el 4 y 11 de enero recién pasado viajaron a Cobquecura (Región de Ñuble) para participar de TRIP: un proyecto social institucional que fomenta que los alumnos sirvan a la comunidad en diversas áreas, como salud, educación e incluso asesoría jurídica.
"Mi motivación principal fue formativa. Yo creo que la universidad no entrega solo conocimientos, sino que también tiene una parte esencial de formar profesionales con acción de servicio y darse cuenta de que la carrera tiene sentido cuando se pone al servicio de otros. En TRIP eso se volvió muy concreto, porque no fui solo a ayudar de manera simbólica, sino que trabajé en terreno con responsabilidades reales, en equipo y con supervisión", comenta el alumno.
Asimismo, añade que su participación le ayudó a "desarrollar habilidades muy prácticas, como liderazgo de equipos, coordinación con docentes y autoridades, planificación en situaciones cambiantes y resolución de problemas bajo presión. También me sirvió para aprender a escuchar mejor, tomar decisiones con información completa y darme cuenta de que soy bueno animando al equipo cuando el cansancio o la frustración aparecían. Y, quizás, lo más importante es que logré reafirmar que el servicio no es una actividad extra, sino una forma de ejercer la profesión con responsabilidad social".
"Yo aprendí a comunicarme mejor con la gente, algo que hace mucha falta hoy en día. Otras habilidades más técnicas que aprendí en mis voluntariados son identificar problemas de forma localizada y encontrar soluciones. Compartir con mucha gente al mismo tiempo me enseñó a desarrollar mucha empatía con los pares y personas más grandes que uno. En general, se potenciaron mucho mis habilidades blandas", dice Fernanda Espinoza, alumna de quinto año de Ingeniería Civil en la U. Adolfo Ibáñez.
La universitaria comenta que ha realizado varios voluntariados desde 2021, construyendo espacios comunes para comunidades, como plazas y pérgolas, y que recomienda la experiencia "al 100, aunque sea una vez durante la carrera".
Sebastián Poblete, quien cursa quinto año de Odontología en la U. de Talca, también ha hecho más de un trabajo voluntario durante su formación académica y este 2026 realizará otro en Constitución (Región del Maule).
"El último fue en invierno 2025, donde viajé con el Grupo de Odontología Preventiva (GOP) de la universidad a San Vicente de Tagua Tagua, donde brindamos atención dental a personas de escasos recursos, que no tienen la posibilidad económica de acceder a instituciones privadas de salud dental y deben recurrir obligatoriamente al servicio público, que debido a las listas de espera y alta demanda, a veces les es imposible conseguir una hora", señala el estudiante, quien tiene el rol de la coordinación de pacientes, entregándoles diversas prestaciones de tratamiento tales como educación bucal, restauraciones y sellantes.
Sobre los aprendizajes que ha adquirido, Poblete cuenta que están "la organización y trabajo en equipo, comunicación eficaz y empatía, porque se observan diversas realidades que están en la sociedad y hay que establecer un trato personalizado, ofreciendo lo mejor a cada persona que viene a atenderse, según sus necesidades".