Crece alerta fiscal por el estado de la deuda pública
José Manuel Restrepo, rector de la Universidad EIA y exministro de Hacienda, señala que "es urgente reconstruir confianza y macro prudencia en el manejo económico"
José Manuel Restrepo, rector de la Universidad EIA y exministro de Hacienda, señala que "es urgente reconstruir confianza y macro prudencia en el manejo económico". En su análisis, el país no está bajando el déficit, sino aumentando, y la deuda nueva acumulada se acerca a los $400 billones. Además, advierte que el endeudamiento es más costoso y compara que Colombia se endeuda en dólares a 10 años 15% más caro que Brasil, 43% más caro que Chile y 49% más caro que México. Entre tanto, el tiempo pasa y la deuda sigue presionando lo fiscal.
La deuda pública en Colombia viene acumulando señales que, para analistas y centros de investigación, ya no se leen como un simple "recalentamiento" de caja, sino como una amenaza fiscal que podría volverse más pesada en los próximos años y aunque el país sigue accediendo a los mercados y logra alta demanda en sus colocaciones, el foco se está moviendo hacia el costo del endeudamiento, la presión del déficit y las estrategias de financiamiento que elevan la vulnerabilidad del presupuesto. Esa tensión se hizo evidente en el más reciente movimiento de deuda externa del Gobierno, una operación que el Ministerio de Hacienda calificó como "la emisión más grande en la historia de Colombia", con bonos globales a 2029, 2031 y 2033, y un cupón promedio ponderado de 5,93%; destacando que el libro de órdenes alcanzó US$23.200 millones y la participación de más de 290 inversionistas, como muestra del apetito por el país, pero la discusión ya no se centra solo en acceso, sino en sostenibilidad. Una parte del debate se explica por el contexto fiscal que acompaña estas emisiones; ya que el Banco de Bogotá recuerda que en junio el Gobierno activó la cláusula de escape de la Regla Fiscal, suspendiendo restricciones de gasto hasta 2027, lo que llevó a un déficit fiscal primario de 3,2% del PIB en 2025, muy por encima del límite que habría exigido la regla fiscal de 0,2% del PIB. En esa lectura, con la regla en pausa, "la única restricción de gasto de la Nación es su caja". Ese cambio de marco no es menor, porque amplía el margen de maniobra del Ejecutivo, pero al mismo tiempo aumenta los incentivos para buscar recursos por diferentes vías y si bien la Dirección de Crédito Público ha ejecutado múltiples estrategias para financiar el gasto, en las últimas semanas se implementaron técnicas que "comprometen la sostenibilidad de las finanzas públicas"; por lo que ahora la alerta se concentra en las Operaciones de Manejo de Deuda, particularmente en los canjes de TCO por TES que comenzaron en octubre. Recalibrar la deuda La lógica del mecanismo, según el Banco de Bogotá, es que Hacienda emite un TCO, que es deuda de corto plazo, y luego lo intercambia por un TES de largo plazo, lo que termina permitiendo mayor emisión de TES sin usar el cupo anual exclusivo aprobado por el Congreso. Así, dice el informe, la meta consignada en el Marco Fiscal de Mediano Plazo o el Plan Financiero "se desdibuja", porque el referente real se convierte en una combinación de cupos de TCO y TES, lo que obliga a hablar de un cupo global de endeudamiento. El efecto, advierte el reporte, es que en 2025 se marca un máximo histórico de potencial colocación de deuda de 8,7% del PIB, muy por encima de históricos de 5,2% del PIB e incluso del periodo de pandemia, cuando rondó 6,5% del PIB. En cifras, el cupo de emisión de TES quedó en $95,8 billones, pero al 17 de diciembre, entre subastas, operaciones convenidas y canjes, cifra que podría seguir creciendo en el tiempo. Esa dinámica ocurre en un entorno de tasas altas que encarecen el servicio de deuda y refuerzan el argumento de "bomba de tiempo"; máxime con casos como la reciente colocación directa de TES por cerca de $23 billones, equivalente a US$6.000 millones, el Gobierno se endeudó al 13,15%, casi 40 puntos básicos por encima de las tasas de mercado de un día antes, con lo cual, en la práctica, la caja se solventa, pero la factura de intereses se vuelve más pesada. Por otra parte, desde Investigaciones Bancolombia señalan que el mercado también está incorporando el ruido fiscal en los precios; ya que entre el 21 de noviembre y el 19 de diciembre, la curva de TES tasa fija registró una desvalorización promedio de 10 puntos básicos. Las tasas de la parte corta avanzaron 12 pb, el tramo medio subió 22 pb y el extremo largo cayó 4 pb, un movimiento que el documento asocia con "un panorama más desafiante en términos fiscales", sumado a la rebaja de Fitch. Presiones fiscales En lo fiscal, las cifras también se vuelven más sensibles y Bancolombia señala que el déficit del Gobierno Nacional Central a octubre fue de 4,6% del PIB año corrido, y que el Gobierno actualizó su previsión para 2025. En el escenario del banco, el déficit fiscal total sería de 6,2% del PIB, mientras el déficit primario se ampliaría a 3% del PIB, superior al 2,4% proyectado en junio. . De hecho, una de las complejidades es que las operaciones de manejo de deuda sí han generado un alivio de caja en intereses, pero no eliminan el riesgo de fondo y estas operaciones derivaron en una caída de más de $20 billones en el pago de intereses entre enero y octubre frente al mismo periodo de 2024. Ese diagnóstico lo refuerza Diego Montañez Herrera, analista económico que ha seguido de cerca la deuda pública y aunque reconoce que "Colombia mantiene acceso a los mercados financieros, tanto internos como externos", advierte que la deuda está en una trayectoria de crecimiento acelerado y a un costo elevado. Con datos de MinHacienda, señala que la deuda bruta del GNC aumentó $371 billones entre agosto de 2022 y noviembre de 2025 y que la deuda volvió a niveles cercanos a pandemia, alrededor de 64% del PIB. En su lectura, el riesgo se concentra en una combinación de tres factores que son el déficit fiscal persistente, mayores necesidades de financiamiento y tasas de interés elevadas. Eso implica un aumento estructural del servicio de deuda, más presión sobre el presupuesto y menos espacio para gasto social e inversión pública. Esto sin contar con que los intereses por TES han llegado incluso al 13%.