Camiseta de mis amore$
Se molesta Jonathan por la ausencia de fútbol nacional, pero, en esta época, se divierte mucho con los dimes y diretes que surgen en el mercado de jugadores
Se molesta Jonathan por la ausencia de fútbol nacional, pero, en esta época, se divierte mucho con los dimes y diretes que surgen en el mercado de jugadores. Los vendedores de humo hacen su agosto. "Lo cierto y entretenido es informarse del derrotero que seguirán algunos astros que quieren mucho a su equipo, pero que, por razones de pesos o de dólares, ahora chutearán por el archirrival. Por el vil dinero, se pierde de vista el amor a la camiseta".
Algo ve en su celular y, a propósito, recita los versos de Quevedo: "Madre, yo al oro me humillo,/ él es mi amante y mi amado,/ pues de puro enamorado/ de continuo anda amarillo./ Que pues doblón o sencillo,/ hace todo cuanto quiero,/ poderoso caballero/ es don Dinero".
¿Sentirán amor por la camiseta esos futbolistas que van de un club a otro como Pedro, Juan y Diego por su casa?, se pregunta Jonathan y dice: "!Qué van a sentir¡ Si más de alguno se ha ido con los bolsillos llenos de plata a jugar por un equipo del que no sabe ni pronunciar el nombre. La camiseta va mutando su valor... y su color". Entonces, deja el celular e improvisa estos versos: "Este jugador vale oro,/ varios equipos lo quieren./ Como muchos lo prefieren,/ le ofrecen un gran tesoro./ ¿A qué club elegirá?/ Al que le pague primero,/ poderoso caballero/ es don Dinero...".