Educación: ¿medio o fin?
Lo que impacta más es el desinterés que genera la educación pública en los propios estudiantes.
Año tras año, gobierno tras gobierno, generación tras generación pasan y pasan proyectos, propuestas, sugerencias, grandes ideas y se discute quiénes serían los más aptos para lograr un buen programa para la educación.
El resultado: el fracaso.
La educación parece ser un fin en sí mismo, mejor dicho, el fin es la cuota de poder que algunos logran, sea por ser autores o incluso por incluir todo tipo de manipulaciones a los jóvenes con espurios intereses de dominación intelectual. Cuando vemos los niveles de deserción escolar y de bachillerato nos alarmamos, pero nada se hace desde el sector público para tener programas novedosos y enseñar materias que sirvan para la salida laboral en este mundo cada vez más tecnificado.
El peor problema no es que los programas sean vetustos, que los profesores no estén actualizados o que éstos hagan paro sin importarles en absoluto los menores y sus padres que se ven en figurillas para asistir al trabajo.
Lo que impacta más es el desinterés que genera la educación pública, por todos esos aspectos, pero además, porque los estudiantes no se ven entusiasmados, no ven una salida laboral, ni siquiera tienen motivación porque no ven la posibilidad de progresar.
Varios son los ejemplos de iniciativas privadas financiadas con donantes a los que el futuro de la juventud sí les interesa, varios muy exitosos, impartiendo educación formal o apoyando con becas o acompañamientos.
Hace unos días visité la impactante construcción erigida en el Aeropuerto Internacional de Carrasco, la obra que albergará a TUMO, que además de ser una iniciativa de coordinación entre la actividad privada, en este caso Corporación América (Aeropuertos Uruguay) y Ceibal, constituye una idea de formación novedosa para nuestro país.
TUMO es un centro educativo gratuito para adolescentes de entre 12 y 18 años, enfocado en tecnologías creativas, basadas en el autoaprendizaje, combinando talleres prácticos y el desarrollo de proyectos creativos que a los estudiantes les servirá para su futuro educativo y de trabajo.
Los chicos tienen una primera etapa de autoaprendizaje tutelado, con programas predeterminados, en la que van juntando créditos para luego pasar a las clases formales, a cargo de docentes especializados en distintas disciplinas que se enseñarán en el instituto.
La propuesta ha generado tanto interés que actualmente ya hay 4.000 preinscriptos en www.tumo.uy, de los cuales en febrero se elegirán 1.500 de ellos para cubrir los cupos que admite la capacidad del Centro, que iniciará las actividades en marzo.
Cuál es el fundamento de tan grande respuesta en esta iniciativa? Es cierto que es gratis para jóvenes de escasos recursos, pero también lo es la educación pública de la cual desertan, la diferencia radica en las materias que se impartirán: Programación, Desarrollo de videojuegos, Animación, Cine, Música, Robótica, Modelado 3D e Inteligencia Artificial.
Estos cursos despiertan en los chicos interés, curiosidad, expectativa de un futuro laboral y en definitiva se les abren oportunidades que de otro modo no tendrían. Sería bueno que los que piensan en la educación pública evalúen si sus propuestas incentivan la permanencia en la educación formal y si están alineadas con lo que precisan los estudiantes para forjarse un futuro laboral en el corto plazo.