La Nación, Costa Rica
25 de enero de 2026
Las últimas encuestas del CIEP-UCR y del Idespo-UNA, publicadas esta semana, reflejan escenarios similares. En este artículo, las revisamos en profundidad, las comparamos y las contrastamos con datos de elecciones recientes.
El CIEP-UCR y el Idespo-UNA publicaron esta misma semana sus más recientes estudios de opinión de cara a las elecciones de este 1.º de febrero. Los centros universitarios realizaron encuestas a dos semanas de los comicios y sus resultados fueron relativamente similares.
En este artículo revisamos ambos ejercicios en profundidad, los comparamos entre sí y también los contrastamos con las tendencias electorales de las campañas más recientes.
¿Qué nos están diciendo realmente las encuestas? Intentemos responderlo dato por dato.
Resultados similares
Las encuestas del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica (CIEP-UCR) y del Instituto de Estudios Sociales en Población de la Universidad Nacional (Idespo-UNA) fueron relativamente similares.
Ambos instrumentos señalan que Laura Fernández contaría con un respaldo cercano al 40% de las personas con intención de votar en febrero, que ningún candidato opositor despunta de forma especialmente relevante y que un tercio de los potenciales votantes siguen indecisos.
Dichos resultados son relevantes porque 40%, justamente, es el mínimo de los votos válidos que se requieren para triunfar en primera ronda.
Participación proyectada
Las estimaciones del CIEP-UCR y del Idespo-UNA también coincidieron en cuanto a los niveles de participación electoral que proyectan.
Según el CIEP, un 69% de la población dice estar totalmente decidida a votar; mientras que, según el Idespo, la porción sería de un 69,5%.
Este nivel de participación sería casi 10 puntos porcentuales superior al registrado hace cuatro años, en las últimas elecciones, cuando solo un 60% de la población acudió a las urnas para emitir su voto válido, en blanco o nulo. También sería más alto que hace ocho años, en las penúltimas, cuando solo lo hizo un 65,7%.
El dato apenas podría compararse con los niveles registrados en las primeras rondas de 2010 y 2014, cuando salieron a las urnas el 69,1% y el 68,2% de la población, respectivamente.
Esta situación podría deberse a múltiples razones que solo se verán correctamente en las urnas. Por ejemplo, la población participante podría estar siendo sobrerrepresentada en las encuestas, algún porcentaje podría estar diciendo que quiere votar pero finalmente podría no hacerlo o podríamos estar frente a una recuperación real de la participación electoral.
Cualquier escenario tendrá implicaciones serias sobre la contienda. Entre ellas, se debe recordar que una menor participación implica que se requiera menor apoyo en primera ronda para alcanzar el 40% necesario para triunfar sin tener que disputar una segunda vuelta.
Margen de error
Ambas encuestas, además, comparten otra característica: un margen de error de 3 puntos porcentuales.
El margen de error implica que los resultados de la encuesta no son estáticos, sino que pueden variar en esas dimensiones.
En otras palabras, si Laura Fernández recibe un respaldo del 40% entre las personas decididas a votar dentro de la encuesta del CIEP, entonces su porcentaje de apoyo real podría ser un poco más bajo o un poco más alto (tres puntos porcentuales menor o mayor). Por este motivo, es imposible garantizar que la exministra ya tenga el respaldo suficiente para ganar en primera ronda, aunque ciertamente podría tenerlo.
Otro ejemplo ocurre cuando observamos el respaldo a las principales candidaturas de oposición. Cuando las diferencias entre estas candidaturas suelen ser menores al margen de error, entonces lo correcto es decir que se encuentran en empate técnico y no que una está por encima de la otra.
Fechas y niveles de confianza
Otro dato esencial para comprender las encuestas es saber cuándo se recolectaron los datos. La encuesta del CIEP se realizó entre el 12 y el 15 de enero, a un total de 1.006 personas. En tanto, la del Idespo se realizó entre el 8 y el 15 de enero, a 1.101 personas.
Esto quiere decir que reflejan las posturas de la población en esas fechas, las cuales pueden variar en cualquier momento, producto de nuevos eventos políticos o sociales como los debates televisivos o las conversaciones con amigos o familiares.
Esa volatilidad también es medible. Hasta un 69% de la población encuestada por el CIEP dijo considerar que las campaña todavía no estaba definida y una cuarta parte de los entrevistados por el Idespo señaló que definirá su voto durante la misma semana de la elección o en el propio día de acudir a las urnas.
Ambas encuestas, además, registran niveles de confianza de un 95%. Es decir, se estima que, si se repitiera la encuesta 100 veces, en 95 de ellas el resultado sería el mismo o estaría dentro del margen de error.
Tendencias
Por último, conviene recordar que el CIEP-UCR y el Idespo-UNA han realizado tres encuestas desde octubre pasado y que entonces, es posible observar tendencias compartidas.
Por ejemplo, ambas encuestas coinciden en que la oficialista Laura Fernández ha sido la que más ha crecido en intención de voto hasta mediados de enero. Además, permiten observar que el número de personas indecisas ha caído pero sigue siendo alto y que los candidatos de oposición no han logrado aumentar significativamente su nivel de respaldo.
En ese sentido, los estadísticos suelen señalar que las encuestas no solo intentan describir "la imagen del momento", sino también reflejar el avance de las determinadas dinámicas que estudian con el paso del tiempo.
| Metodologías similares |
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| El CIEP-UCR utilizan metodologías similares. Eligen sus muestras aleatoriamente, por medio del plan de numeración de la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel), y realizan sus entrevistas por vía telefónica. Asimismo, ponderan variables de sexo, edad y educación, para evitar distorsiones con los indicadores oficiales del país. |
En términos generales, ambas encuestas dibujan un escenario relativamente estable, pero todavía abierto. La ventaja de Fernández, el alto nivel de indecisión y las dudas sobre la participación real sugieren un desenlace que dependerá de pequeños movimientos en la intención de voto. Más que ofrecer certezas, las encuestas nos muestran tendencias claras y abren signos de interrogación que solo se responderán el próximo primer día de febrero... ¿Habrá segunda ronda o la continuidad oficialista se ratificará en una sola vuelta? Ya veremos.