Unidad, libertad, caridad
Paréceme, dice el sabio Critilo, que San Agustín de Hipona sigue siendo fuente inagotable de intuiciones
Paréceme, dice el sabio Critilo, que San Agustín de Hipona sigue siendo fuente inagotable de intuiciones.
Una de sus afirmaciones parece singularmente apropiada para la conducción de las naciones. Dice más o menos así: "En lo necesario, unidad; en lo dudoso, libertad; en todo, caridad".
Las llamadas frecuentes a la unidad que propugnan diversos credos políticos suelen consistir en que otros se plieguen a sus directrices. La libertad suele encontrar los necesarios límites que dicta la convivencia armoniosa. Y la caridad, no solo como virtud teologal sino como imperativo práctico, incluye muchas formas de solidaridad y reciprocidad.
La dificultad para traducir conceptos abstractos a prácticas sociales produce a veces a consecuencias indeseadas. En nombre de la unidad se busca la sujeción. La libertad se entiende de maneras diversas según las conveniencias de lo contingente. Y el imperativo de caridad, solidaridad y concordia se desfigura en el ejercicio del poder.
De todas maneras, dice un interlocutor, es materia para reflexionar.