Persisten fallas prevenibles en el sistema de salud del país
El Índice Nacional de Salud 2025, presentado por el centro de pensamiento Así Vamos en Salud, muestra que los avances y rezagos del sistema sanitario colombiano están estrechamente ligados a las condiciones iniciales del territorio, la protección social y la capacidad efectiva del sistema, más que a cambios normativos orientados a una transformación estructural
El Índice Nacional de Salud 2025, presentado por el centro de pensamiento Así Vamos en Salud, muestra que los avances y rezagos del sistema sanitario colombiano están estrechamente ligados a las condiciones iniciales del territorio, la protección social y la capacidad efectiva del sistema, más que a cambios normativos orientados a una transformación estructural. El análisis, construido a partir de 37 indicadores comparables con países de la Ocde, confirma que los resultados en salud no parten de cero y que las brechas entre lo urbano y los rural siguen determinando los desenlaces de la población. En un escenario de alta presión sobre el sistema de salud, el informe advierte que los principales rezagos del país no se explican por la ausencia de reformas, sino por desigualdades estructurales persistentes, brechas territoriales profundas y una gestión ineficiente de los recursos disponibles. Uno de los mensajes centrales evidencia que factores como las condiciones de vida, los determinantes sociales de la salud y la protección social explican buena parte de las diferencias observadas entre territorios urbanos y rurales. Señalan que estas brechas se traducen en desigualdades persistentes en acceso, oportunidad y calidad de la atención, lo que limita la capacidad del sistema para generar resultados homogéneos. En este contexto, advierte que los resultados no dependen solo del diseño institucional, sino de la interacción entre entorno social, capacidad instalada y uso eficiente de los recursos. En el análisis por cuartiles incluido en el Índice muestra que un mayor nivel de gasto en salud no se traduce automáticamente en mejores resultados sanitarios. Variables como la eficiencia del gasto, el fortalecimiento de la atención primaria y el enfoque preventivo tienen un peso superior al monto invertido. El informe destaca que la asignación óptima de los recursos disponibles es un factor determinante para lograr mejoras estructurales que se reflejen en beneficios concretos para la población. En este sentido, el Índice enfatiza que la eficiencia y la eficacia del gasto permiten modernizar infraestructura, priorizar necesidades críticas y reducir la carga de enfermedad evitable, sin que ello implique necesariamente un aumento del presupuesto total. Por otra parte, uno de los hallazgos más críticos corresponde al talento humano, identificado como una alerta estructural. Según el estudio, el país tiene 40,5 médicos y enfermeras por cada 10.000 habitantes, lo que la ubica en el último lugar del grupo de comparación y por debajo de la meta mínima de la OMS, establecida en 44,5 por cada 10.000 habitantes. Aunque el informe reconoce una leve mejora frente a mediciones anteriores, advierte que la brecha frente a los estándares internacionales persiste y limita la capacidad del sistema para responder de manera oportuna y equitativa a las necesidades de la población, especialmente en territorios rurales y dispersos. La situación se agrava al analizar la disponibilidad de profesionales farmacéuticos, un perfil considerado esencial para la seguridad del paciente y la continuidad de los tratamientos. El Índice señala que Colombia ocupa la penúltima posición entre los países analizados, evidenciando una brecha persistente en un componente clave del sistema. De acuerdo con el informe, esta insuficiencia tiene impactos directos sobre el uso adecuado de los medicamentos, la adherencia terapéutica y la gestión integral del riesgo, aspectos fundamentales para mejorar los resultados en salud y reducir eventos prevenibles asociados a fallas en la atención farmacológica.