Antoni Gaudí: Un arquitecto...
En la tarde del lunes 7 de junio de 1926, Antoní Gaudí se dirigía al oratorio de Sant Felip Neri para visitar a su confesor
En la tarde del lunes 7 de junio de 1926, Antoní Gaudí se dirigía al oratorio de Sant Felip Neri para visitar a su confesor. Iba abstraído en sus profundos pensamientos y cerca de la plaza de Tetuán fue atropellado por un tranvía. Quedó gravemente herido. Vestía como un anacoreta; había adoptado un estilo de vida espartano y muchos pensaron que se trataba de un mendigo. Quedó inconsciente y fue trasladado al hospital de la Santa Creu. No lo reconocieron en un principio, pues no llevaba documentos, sino solo un libro de los Evangelios. Y cuando se percataron de que se trataba del arquitecto de la Sagrada Familia, de las Casas Vicens, Batló, la Pedrera, el Parque y el Palau Güell, la noticia corrió por la ciudad. Gaudí sobrevivió solamente tres días. Murió el 10 de junio, a los 73 años. Más de 5.000 personas se congregaron para su funeral en la explanada de la Sagrada Familia. Allí fue enterrado, en su cripta; la única parte que alcanzó a ver construida junto a la fachada del Nacimiento.
Durante el entierro, "de una imponente severidad litúrgica", según relata el diario ABC de ese tiempo, sonaron profusamente las campanas. Era el adiós a un genio admirado tanto por sus pares como por los habitantes más comunes de la ciudad. Siete obras suyas son Patrimonio de la Humanidad.
Gaudí no solo fue el protagonista de la gran arquitectura modernista catalana: incorporó además lo orgánico con un arte genuino, su vocación religiosa y su espiritualidad. Le llamaban el "arquitecto de Dios", lo que se evidencia en la impresionante catedral La Sagrada Familia, donde pasó sus últimos años trabajando y viviendo, con lo mínimo, impulsado por su amor a la arquitectura, a su ciudad y a Dios. El papa Francisco inició en 2024 su proceso de beatificación, y fue declarado el año pasado venerable. Y el Papa León XIV fue invitado a inaugurar la Torre de Jesús de la Sagrada Familia. Se trata de una de las construcciones más desafiantes del arquitecto catalán, inconclusa, pero con significativos avances que tendrá este año y que marca a Barcelona -declarada capital cultural de la arquitectura 2026, en honor a Gaudí-, en donde sus construcciones son un hito en la ciudad. Las obras del catalán -arquitecto-escultor- están tan unidas a su tierra como a su fe.
El Premio Nacional de Arte 2021, el escultor Francisco Gazitúa, profundiza en ello: "Su obra entera brota de su amor profundo por la artesanía, por una familiarización con la materia. Su trabajo creció de la materialidad de las piedras, desde el conocimiento de la fuerza de la gravedad y en donde el diálogo con la luz es impresionante. Su trabajo se basa en la artesanía como un terreno sagrado, cosa que hoy muchos desprecian: ese es su taller visible. Porque su taller invisible es el de aquella fe indoblegable que debiera tener todo artista y que él consagró a un destino divino. Gaudí nunca le tuvo temor a Dios y lo proclamó. Se yergue como un testimonio impresionante espiritual y material, no hay división entre ambos. La fe de Gaudí queda encarnada en la piedra".
"Una triple invención"
Antoni Gaudí nació en 1852, en la ciudad catalana de Reus, en medio de una familia modesta de caldereros: Rosa y Frances. Ese hecho le permitió una habilidad para tratar el espacio y el volumen. Luego estudió en Barcelona, en la recién creada Escuela de Arquitectura y complementó su formación en talleres de artesanos. De mediana estatura y ojos azules, en sus inicios se relata que su vida era más mundana, la que muy luego evolucionaría. Su obra se relaciona con lo neogótico, pero encuentra en la naturaleza la esencia y sentido de la arquitectura. Hablaba de "volver al origen". Y lo inspiraba a crear obras de extraña genialidad, para no pocos disruptivas, por su exultante creatividad artística. Las cuatro pasiones que permanecieron en él fueron Cataluña, la arquitectura modernista catalana, la naturaleza y su vocación espiritual.
Entre sus primeros trabajos está el Parque Güell en Barcelona, impulsado por Eusebio Güell, su amigo y principal mecenas. Las obras de Gaudí se distinguen por incorporar soluciones constructivas y de decoración inspiradas en la naturaleza y el Parque Güell pertenece a su época naturalista. Para la hermosa Casa Batló, convirtió el interior en una auténtica obra de arte y no solo por su arquitectura y fachada, sino también por sus muebles y decoraciones, que él mismo diseñó. Mientras la Casa Milá -conocida como La Pedrera- fue su última obra civil y su apodo se origina por su aspecto externo, ya que utilizó principalmente piedra para la fachada y los balcones. Su ingenio y sentido estético lo llevaron a hacer una de las terrazas más genuinas de la ciudad, con unas escultóricas chimeneas y las salidas de aire que él diseñó, llenas de curvas. No sin motivo se habla del "arquitecto escultor". Todas obras declaradas Patrimonio de la Humanidad.
El Premio Nacional de Arquitectura 2012, José Cruz Ovalle, señala a Artes y Letras."Con Gaudí aparece algo sin par: el hecho que en sus obras coexiste una triple invención. La invención espacial, la invención estructural y la invención constructiva, las cuales resuenan en el acuerdo de una plástica que, alcanzando lo íntegro, canta por así decirlo, la singularidad de una obra de arquitectura engendrada en casos únicos, irrepetibles... En la cripta de la Colonia Güell, esto alcanza quizás su mayor plenitud".
Gaudí incorporó espacios en la Casa Milá (la Pedrera) y en la Casa Batló para poder contemplar su obra más desafiante: la Sagrada Familia. Durante su último tiempo se dedicó completamente a ella. Se fue a vivir allí y estudió a fondo las complejas soluciones formales y estructurales, que dejó plasmadas en dibujos, fotografías y maquetas.
Un hombre de su tiempo
Para Antonia Lehmann, la primera mujer en obtener el Premio Nacional de Arquitectura en 2004: "Gaudí es un genio como pocos en la historia de la arquitectura. Me ha tocado visitar gran parte de su obra y siempre me ha sorprendido el rigor con que las enfrentó y la extraordinaria calidad de su factura".
La arquitecta destaca que "fue un hombre de su tiempo y sus obras en parte reflejan la sensibilidad formal del esplendor de la artesanía del modernismo catalán, así como el movimiento Secesión Vienesa o el Arts and Crafts inglés, pero profundizándolos de una manera característica y muy personal. Admiro especialmente el rigor iconográfico cristiano y el sentido estructural de la Catedral de la Sagrada Familia, cuyas formas exuberantes podrían parecer a primera vista caprichosas, pero cada elemento de su síntesis formal obedece a un cuidadoso oficio. Por ejemplo, en los ingeniosos modelos de estudio hechos con cuerdas traccionadas por pesos que invertidas definen un diagrama de compresiones puras de máxima eficiencia para una construcción en piedra de enorme altura. La materia y la forma se integran de manera diáfana en Gaudí, según lo que son. Lo mismo pasa con la iconografía, que con igual rigor se integra perfectamente en la construcción del edificio". Antonia Lehmann culmina su mirada añadiendo: "Esa integración auténtica de la materia, la forma y el significado en la construcción, no puramente formalista, alcanza una belleza verdadera, novedosa y siempre fresca, que ha resultado ejemplar para mí y para muchos otros arquitectos".
La Sagrada Familia alcanza su cima
Este año, la Sagrada Familia tendrá terminada su torre más alta, La Torre de Jesús. La inauguración de ella con una misa solemne -el principal acto de las más de 70 celebraciones que habrá (ver recuadro)- será en junio, el día en que se cumplan 100 años de su muerte, cuando esa enorme cruz montada, sin andamios, corone la torre a 172,5 metros de altura. Es la torre más alta de las 18 que proyectó. Y recogiendo las sugerencias del genial arquitecto, esa torre central solo tiene un poco menos de altura que la imponente montaña de Mointjuic de Barcelona, a 177 metros sobre el nivel del mar.
La idea inicial fue terminar la iglesia en 2026, pero se desdibujó con la pandemia que llevó a detener la construcción, financiada en parte por la Junta de Catalunya, por privados y por las entradas de los turistas. La obra -que impacta aún más al estar en terreno- pasó en sus inicios por varios arquitectos, antes de llegar a Gaudí. Tenía solo tenía 31 años cuando se hizo cargo y cinco años de experiencia, pero revolucionó el proyecto y lo convirtió en una "biblia de piedra".
Diseñó una iglesia de dimensiones enormes y con una profunda carga simbólica, una estructura de cinco naves, 12 campanarios y seis cimborrios... Hoy sus trabajos se encaminan hacia su tramo final: 17 de las 18 torres están terminadas, y con la de Jesús se completa la más alta. Se iniciaron también las obras en los cimientos del futuro Bautisterio y se ha progresado en la Capilla de la Asunción y en los claustros contiguos. La restauración de la parte más antigua de la basílica -las torres de la fachada del Nacimiento- avanza también junto al término de las cubiertas de las naves laterales.
Pero reconocen en la Fundación Gaudí que uno de los desafíos más complejos sigue siendo la fachada de la Gloria, que debe tener una integración muy cuidadosa con las edificaciones vecinas. En tanto, la construcción de la Sacristía se postergó para la última fase de trabajo. Y creen que de no haber un nuevo contratiempo, la Sagrada Familia pueda terminarse tal vez en 2036.
Inclasificables: Gaudí, Miiralles, Gehry
Enrique Browne, Premio Nacional de Arquitectura 2010, advierte: " La continuación de la Sagrada Familia la están haciendo por medios digitales, algo que no tiene nada que ver con esa forma de escultor que tenía Gaudí. El era un arquitecto escultor". Y se explaya en sus relaciones con su tiempo: "Es cierto que su obra tenía un estrecho contacto con el modernismo catalán y por ende, con el art nouveau, pero tiene algo que no calza. Gaudí es Gaudí y por lo mismo, es inclasificable. Y si bien los modernismos del siglo XIX están influenciados por el proceso de industrialización, fueron también precursores y premodernos en arquitectura. El art nouveau partió con Víctor Horta de 1883, y en el modernismo catalán en 1888. Un rasgo son sus énfasis en la artesanía y decoración. La obra de Gaudí sí tiene contacto con lo premoderno y moderno, en este último caso es cuestión de ver la Casa Milá, 1906-1912, cuya obra tiene un esqueleto estructural de losa y pilares y los muros exteriores no reciben peso, con lo que se adelantó a los muros de cortinas de Mies".
Y Browne sigue hacia la arquitectura contemporánea. "Ese espíritu creativo similar e inclasificable de Gaudí se observa, un siglo después, en dos arquitectos notables y contemporáneos: el catalán Henric Miralles y Frank Gehry. Es fácil relacionar los 110 metros lineales del serpenteante banco de mosaicos del parque Guell de 1910-14 con los mosaicos de Miralles, 100 años después, de ese autor contemporáneo, obras muy escultóricas". Pero lo más novedoso y cercano es la asociación que hace de Gehry con Gaudí. "Frank Gehry trabajó también sus maquetas como arquitecto escultor, en procesos creativos cambiantes, libres de convenciones; analizaba alternativas de espacio con notable soltura, como en Disney Hall L.A., llegando hasta sus cristalinas velas al viento de la Fundación Louis Vuitton. La relación con el espíritu de Gaudí es notable. Para el catalán, las formas naturales eran un aliciente para su imaginación. Gaudí está presente tanto en la arquitectura premoderna como en la moderna y en la contemporánea, con un impacto impresionante".
'' Alcanza una belleza verdadera, novedosa y siempre fresca, ejemplar" .
ANTONIA LEHMANN, PREMIO NACIONAL DE ARQUITECTURA 2004
'' Aparece con él algo sin par: la invención espacial, la estructural y constructiva".
JOSE CRUZ OVALLE, PREMIO NACIONAL DE ARQUITECTURA 2012
'' La relación de Gehry con el espíritu creativo de Gaudí es notable".
ENRIQUE BROWNE, PREMIO NACIONAL DE ARQUITECTURA 2010
'' La fe de Gaudí quedó encarnada en la piedra".
FRANCISCO GAZITÚA, PREMIO NACIONAL DE ARTE 202
Más de 70 celebraciones en CataluñaEn la Sagrada Familia, junto a conciertos y sonidos musicales de sus campanadas -además del hito de la inauguración de la Torre de Jesucristo-, están exponiendo los trabajos de finalización de la Torre de Bernabé, hasta mayo. El Museo Nacional de Arte de Cataluña exhibirá "Gaudí y sus contemporáneos". Mientras el Palau Güell tendrá dos muestras de especial interés: "Ventanas al futuro", sobre la relación entre el exterior y el interior y la luz en las obras del catalán. La otra estará dedicada al mobiliario que creó para esa importante residencia, junto a Francesc Vidal. Hay, además, otras atractivas actividades en el parque Güell y en La Pedrera, marcadas por la envolvente estética gaudiana. La hermosa Casa Batlló sumó ahora un nuevo espacio, mientras la Casa Vicens, restaurada hace poco, está abierta al público.
Habrá también mucha música para celebrarlo, junto al teatro: sobresalen los conciertos en el Palau de la Música en Barcelona, imprescindible de visitar por su belleza, diseñado por Lluis Doménech i Montaner, otro gran arquitecto modernista catalán. Se interpretará "Gaudí", de Albert Guinnovat, el 26 de febrero; y "Sonidos de la tierra", el 26 de mayo. Uno de los acontecimientos es el Congreso internacional sobre Gaudí, en La Pedrera, en junio. Mientras en el museo de Reus se exponen dibujos originales suyos. Se contemplan homenajes en Mallorca y en otros lugares clave. Y se anuncian cerca de cinco monografías sobre el modernista catalán, una para marzo, pero en su mayoría se presentan en el segundo semestre. Chile no permanece ajeno: algunas universidades preparan homenajes.