Expertos revelan cinco errores comunes que empañan el éxito de la práctica profesional
Evitar participar por miedo a equivocarse o asumir que un ambiente cercano permite relajarse más de la cuenta son algunos tropiezos frecuentes, afirman especialistas. Aquí, entregan recomendaciones.
Aunque el verano marca una pausa para muchos trabajadores en Chile -por ser un período de vacaciones-, para miles de estudiantes universitarios significa todo lo contrario: el primer acercamiento al mundo laboral.
Enero, febrero y marzo son, de hecho, los meses en que la mayoría realiza su práctica profesional, una experiencia que pone a prueba no solo los conocimientos técnicos, sino también la actitud y la forma de relacionarse en un entorno laboral, señalan especialistas entrevistados.
Pese a que muchos jóvenes ya comenzaron esta etapa, aún están a tiempo de aprovechar cada oportunidad para maximizar el aprendizaje y construir redes que faciliten la futura inserción laboral, aseguran expertos.
Aquí, identifican los principales tropiezos que se repiten durante las prácticas y entregan recomendaciones para resolverlos.
1 No tomarse el proceso en serio porque "no es el área que me gusta"
Uno de los errores más frecuentes es no darle importancia a la práctica en sí, plantea Sofía Giraudo, cofundadora de First Job. Esto, comenta, es muy común cuando el área no coincide con los intereses del estudiante. "Cuando eso ocurre, muchos se proponen hacer el mínimo esfuerzo", señala Giraudo.
Esa actitud, advierte, suele basarse en la idea de que la práctica no tendrá mayor impacto a futuro. "Muchos creen que no importa porque después igual encontrarán un trabajo", añade.
Sin embargo, aclara, la realidad del mercado laboral va en sentido contrario: la práctica suele ser uno de los principales puntos que revisan los reclutadores en procesos posteriores.
"En los procesos de reclutamiento, puede que incluso llamen a tu referencia relacionada con la práctica, por lo que esas recomendaciones siempre van a ser valiosas", asegura.
Por eso, aunque no sea el área definitiva para trabajar, recalca, el desempeño importa. "Todo al final es aprendizaje", afirma Giraudo, y advierte que una mala impresión en esta etapa puede cerrar puertas futuras, incluso en áreas distintas. "Uno nunca sabe adónde te puede llevar esa primera experiencia laboral".
2 Ser invisible: no preguntar y no opinar
Evitar intervenir, no hacer preguntas o no ofrecer ayuda para pasar desapercibido suele interpretarse negativamente en contextos laborales, afirman los expertos. "Cuando evitas consultar, levantar la mano u ofrecerte para hacer algo, puede ser visto como falta de interés", señala Ruth Arce, directora del Magíster en Currículum y Evaluación Educativa de la Universidad Diego Portales.
Al mismo tiempo, aclara que "tampoco se trata de irse al extremo contrario", ya que una participación excesiva sin suficiente conocimiento, por ejemplo, sobre procesos en los que la empresa ya venía trabajando, puede generar fricciones.
Para Sebastián Espinosa, CEO de la academia Skillnest, la diferencia entre un practicante que pasa sin dejar huella y uno que destaca está en la iniciativa.
Y esa disposición, asegura Espinosa, "se demuestra en la práctica cuando el estudiante no se esconde ni deja de preguntar. Es muy importante no cerrarse".
En ese sentido, recomienda no esperar siempre instrucciones detalladas. "El practicante puede decir 'oye, se me ocurrió hacer esto' o ante un problema llevar una solución. Eso se valora".
3 Confundir cercanía con falta de límites
"Puede pasar que a veces se toma para confusión el hecho de que un ambiente sea muy relajado, y se crea que no hay reglas o no hay límites en términos de jerarquía", explica Giraudo.
Esa confusión suele expresarse en gestos cotidianos como saltarse al jefe directo para resolver algún asunto o usar un tono demasiado cercano al hablar. "Una cosa es que tengas más confianza porque participaste en un after office con el equipo, que es otro contexto, a parecer demasiado cercano en una reunión de trabajo", advierte Giraudo.
Para Arce, "probablemente el error más común sea, justamente, no lograr buenas vinculaciones porque se traspasan límites". Según la académica, acciones que parecen menores para el practicante, como tratar con exceso de confianza o ligereza al jefe, "pueden ser leídas como graves donde hay estructuras y formas ya instaladas".
La clave, coinciden, está en observar y adaptarse. "Entender cómo es la comunicación, cómo se jerarquiza y cómo se interviene en distintos espacios es primordial", dice Giraudo.
4 Fallar en la comunicación básica
No avisar atrasos, no transparentar dificultades o esperar al último momento para decir que algo no se logró también son errores. "No avisar, por ejemplo, que voy a llegar más tarde", ejemplifica Giraudo.
Este tipo de fallas suele justificarse con la idea de "no molestar", pero genera el efecto contrario, asegura. "No puedes asumir como practicante que el líder va a saber todo", advierte, especialmente en contextos híbridos o remotos donde la comunicación explícita es clave.
La buena comunicación también implica pedir ayuda a tiempo. "No puedo esperar hasta el día antes de una entrega para avisar que estoy atrasado", advierte Giraudo, quien recomienda mostrar avances parciales.
En esta misma línea, Macarena González (23), quien realizó su práctica el año pasado, señala que tras empezar a trabajar notó que no hacía suficientes preguntas sobre los procesos.
"Siento que uno a veces quiere pensar que lo sabe todo, pero me di cuenta de que no es así, de que es mejor hacer preguntas a tiempo para poder resolver y así mantener el mismo flujo de trabajo de la empresa", comenta la estudiante de Antropología Física. "Afortunadamente es algo que corregí a tiempo y mi práctica salió bien y surgieron cosas positivas de ella", agrega.
Arce refuerza que en términos de la comunicación, también es importante el lenguaje y la forma al dirigirse al equipo. "Usar modismos al hablar no se recomienda porque puede ser interpretado como desorden o falta de criterio profesional", afirma.
5 Tomarse personal el feedback
La forma en que los practicantes reciben las correcciones tiene peso, dicen los entrevistados. "A veces pasa que el feedback se lo toman personal", señala Giraudo. Y esa reacción, explica, dificulta el proceso de aprendizaje. "Las prácticas son para aprender y eso los líderes lo saben y es lo que esperan, que haya disposición a equivocarse, reconocer y aprender", señala Espinosa.
Arce coincide en que una actitud defensiva "puede afectar la evaluación del practicante". Y dice que "muchas veces la respuesta es justificar o minimizar, en lugar de escuchar y ajustar".
Aceptar correcciones, coinciden los expertos, no solo mejora el desempeño inmediato, sino que transmite una señal clave hacia la organización: la disposición a aprender. "Que pesa incluso más que el error inicial que se cometió", concluye Giraudo.