Lunes, 02 de Febrero de 2026

Inminente cambio demográfico

ChileEl Mercurio, Chile 2 de febrero de 2026

Chile debe prepararse ahora, con seriedad y sentido de urgencia.

Las recientes estimaciones entregadas por el INE respecto de las tendencias demográficas del país para los próximos años -pero también para los siguientes decenios- refuerzan los datos ya conocidos, y deberían alertar a las autoridades para establecer una agenda que las enfrente como una política de Estado.
En efecto, entre las cifras entregadas, el INE anuncia que la población se está estabilizando en torno a 20 millones de habitantes; que en 2028 comenzará a disminuir, pero, además, que la proporción de mayores de 60 años triplicará a los menores de 15 años en 2045 y que superará el 50% de la población hacia 2070, año en que los menores de 15 años serán solo el 7,2% de los habitantes. Todo ello provocará una multitud de efectos en el funcionamiento de la sociedad, para los cuales resulta necesario prepararse con antelación. A pesar de que el país tiene un sistema de pensiones basado en la capitalización individual, que lo independiza relativamente de la demografía, la PGU recientemente aprobada y la mantención de las edades de jubilación de 60 años para las mujeres y 65 para los hombres, impondrán una carga creciente sobre el fisco, la que se ha estimado llegará a 12% del PIB en 25 años más. Se hace impostergable persuadir a la población de que es necesario legislar para aumentar paulatinamente la edad de jubilación. El relativo envejecimiento también implicará mayor gasto en salud, por la mayor demanda de atenciones que habrá, por lo que la necesidad de crecimiento económico -pilar de la estrategia del próximo gobierno- que permita generar los recursos necesarios para enfrentarlo, se hace aún más acuciante.
La tendencia a tener menos hijos -o a no tenerlos del todo- ha ido percolando en las nuevas generaciones, en algunos casos, por razones económicas; en otros, por estilos de vida, y en otros, incluso, por desesperanza respecto del futuro. Eso ha estado ocurriendo en casi todo el mundo. La India está alcanzando una tasa de fecundidad de 2,1 hijos por mujer, que estabiliza a la población, y los países africanos, los más fecundos del mundo, también la están disminuyendo, aunque desde valores más altos. En Chile, ese número alcanzó la preocupante cifra de 0,97. Ningún país ha logrado modificar ese estado de cosas de manera sustantiva, independientemente de la cantidad de recursos que destine a ello, lo que indica que se trata de una tendencia muy acendrada.
Con todo, extrapolar esta tendencia de manera permanente puede resultar engañoso. De seguir acentuándose, es posible que los ánimos de las nuevas generaciones, dados los problemas que la baja fecundidad trae consigo, vuelvan a cambiar hacia tener más hijos. En cualquier caso, Chile debe prepararse ahora para lo que viene en los próximos años, con seriedad y sentido de urgencia.
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