La suerte del país y del mundo
Horacio Ayala Vela
El Diccionario de la Lengua Española trae, entre otras, las siguientes definiciones, que me he tomado el trabajo de reproducir, porque de alguna manera reflejan la situación que vive nuestro país: confusión, desorden, desbarajuste, caos, embrollo, alboroto, barahúnda, guirigay, lío, batiburrillo, desquicio, berrodo
Horacio Ayala Vela
El Diccionario de la Lengua Española trae, entre otras, las siguientes definiciones, que me he tomado el trabajo de reproducir, porque de alguna manera reflejan la situación que vive nuestro país: confusión, desorden, desbarajuste, caos, embrollo, alboroto, barahúnda, guirigay, lío, batiburrillo, desquicio, berrodo. desconcierto, perplejidad, desorientación, aturdimiento, turbación, desasosiego, equivocación, error, fallo, despiste, yerro. Faltan palabras para designar la situación que nos afecta, y que somos responsables de corregir o mantener. Por desgracia, como si fuera poco, el mundo tampoco está en buenas manos. El jefe del gobierno del país más poderoso de la tierra, que hasta antes de su posesión estaba siendo juzgado por las autoridades de su país, por más de un delito, ha decidido proclamarse rey sin corona, pero del mundo entero y con todos los poderes, incluyendo la soberanía sobre continentes y el derecho a decidir de quien es la tierra. Ucrania ve como le roban su territorio a pedazos, simplemente porque su país está bajo la amenaza y la humillación de sus vecinos déspotas, cuyas razones se afincan en los armamentos, no en la política ni en los tratados internacionales. Groenlandia, de la noche a la mañana se convirtió en territorio de nadie, sometido a la voluntad de los poderosos, en dinero y en armamento. Nuestro país, ve con suma tristeza y preocupación como crece la delincuencia y la inseguridad, y como proliferan las organizaciones de bandidos que viven del tráfico de drogas, del secuestro y el crimen, exhibidos además en público, para ejemplo de nuestra juventud. Por fortuna, todo parece indicar que el reino del desorden y la improvisación está llegando a su fin. Para lograrlo, es trascendental que los ciudadanos de bien escojamos con el mayor rigor posible a las personas que tendrán en sus manos el manejo del país. Colombia y sus hijos han demostrado en momentos determinantes que no todo está perdido y que somos más los buenos y los honestos. Pero es indispensable escoger muy bien, separando con todo el cuidado posible los lobos con piel de oveja. El gobernante que llegue no la va a tener fácil, particularmente en materia económica y de orden público. Pero si es honesto e inteligente seguramente va a tener a su favor el apoyo multitudinario de un ejército de ciudadanos cansados de los malos gobiernos, del uso indebido de los dineros y de los cuasi políticos, que solo aspiran a las tajadas de los presupuestos.
Exdirector de la Dian.