La Nación, Costa Rica
11 de febrero de 2026
Tras más de 10 años de trabajo, estudiantes y académicos de la UCR desarrollaron un robot humanoide con sello costarricense, capaz de interactuar con personas y apoyar tareas cotidianas, industriales y médicas.
Costa Rica ya tiene su propio robot humanoide. Un grupo de estudiantes de la Universidad de Costa Rica pasó más de una década construyendo algo que parecía ciencia ficción: un robot humanoide capaz de ayudar a las personas en tareas cotidianas. Hoy, ese esfuerzo se consolida como uno de los mayores hitos tecnológicos desarrollados en el país.
Después de más de una década de investigación, aprendizaje y trabajo colaborativo, un grupo de estudiantes y docentes de la Universidad de Costa Rica (UCR) logró un avance histórico para el país: la creación de un robot humanoide con capacidades de interacción segura con seres humanos. Así se consigna en el sitio web de la casa de estudios.
El desarrollo, liderado por el Laboratorio de Investigación en Robots Autónomos y Sistemas Cognitivos (ARCOS-Lab), representa un hito tecnológico para Costa Rica y evidencia el potencial del talento formado en la educación pública.
El robot fue desarrollado prácticamente desde cero en la UCR. Componentes clave como el torso, la cabeza, el cuello, la plataforma omnidireccional, el sistema de distribución eléctrica y la red interna de comunicación fueron diseñados y construidos por estudiantes de distintas ingenierías. Únicamente los brazos y las manos fueron adquiridos en el extranjero, lo que refuerza su sello de construcción nacional.
Un proyecto que nació de una limitación
Federico Ruiz Ugalde, encargado del ARCOS-Lab, explicó en un comunicado de la UCR, que la iniciativa surgió en 2014, al identificar que los robots disponibles en el mercado no cumplían con los requisitos necesarios para interactuar de forma segura con personas.
"Aunque existían robots ya ensamblados, no ofrecían la seguridad ni la capacidad de manipulación avanzada que buscábamos. Por eso decidimos integrar brazos y manos con tecnología de control suave, capaces de detectar contactos y reaccionar de manera segura", detalló el comunicado.
Sin embargo, al no existir una plataforma completa con estas características, el equipo asumió el reto de diseñar el resto del sistema. Esto implicó desarrollar la movilidad, la visión, la cabeza del robot, así como todo el sistema eléctrico y de comunicación interna que permite el intercambio de energía y datos entre sus componentes.
El aporte estudiantil, el corazón del proyecto
Uno de los aspectos más relevantes de este desarrollo es el protagonismo estudiantil. A lo largo de los años, estudiantes de bachillerato, licenciatura y posgrado, provenientes de diversas carreras de ingeniería, participaron activamente en el diseño, construcción, pruebas y mejora del robot humanoide.
"Alrededor del 90% del trabajo realizado en este laboratorio ha sido gracias al aporte estudiantil. Muchos estudiantes donan su tiempo, aprenden robótica avanzada y al mismo tiempo contribuyen a generar conocimiento para el país", afirmó Ruiz.
El ARCOS-Lab también se ha consolidado como un espacio que promueve la participación de mujeres ingenieras en el desarrollo de tecnologías de alto nivel, fortaleciendo la inclusión y la diversidad en la investigación científica.
Aplicaciones reales y mirada al futuro
El objetivo de estas investigaciones es que el robot humanoide continúe perfeccionando sus capacidades para ejecutar tareas cotidianas y apoyar áreas como el comercio, la industria e incluso el ámbito médico.
Actualmente, el laboratorio trabaja en escenarios de prueba para robótica colaborativa, donde robots y personas comparten espacios de trabajo de forma segura.
A futuro, el equipo espera ampliar sus líneas de investigación hacia sectores como la agricultura y la construcción, lo que permitiría aplicar este conocimiento en actividades clave para el desarrollo económico y social del país.