La Nación, Costa Rica
14 de febrero de 2026
La transformación del régimen político, el auge del populismo y los riesgos que enfrenta la democracia liberal ante posibles reformas constitucionales y ataques a la prensa.
Pasadas las elecciones es necesario ver más allá y fijar la mirada en lo fundamental.
Desde inicios de siglo se derrumbó el sistema de partidos, un partido nuevo desapareció, después emergió un candidato montado en un partido taxi, ganó las elecciones y fundó un movimiento personalista.
Estos cambios son rápidos en términos históricos, explicarlos en su origen requerirá interpretar la diferenciación social y económica creciente.
Los efectos de las transformaciones producen cambios en el régimen político: elecciones personalistas, populismo de derecha y derivas autoritarias.
Un régimen político tiene dos dimensiones: la formal (legal institucional) y la sociológica (sustantiva).
La primera define la arquitectura legal e institucional, las reglas que regulan cómo el poder se adquiere y ejerce (Constitución, sistema electoral, organización del Estado). La segunda es la realidad social y la dinámica del poder. Un régimen no es solo la constitución escrita, refleja fuerzas sociales, elites y relación con sociedad civil.
La presidenta electa anuncia algunos de los cambios que podrían promover los vencedores tras la proclamación de una tercera república difusa, pero que podría tener contenido por el continuismo en el ejecutivo y la captura de mayoría absoluta en el legislativo.
La nueva presidenta anuncia su objetivo: reformas profundas e irreversibles (¿revolución?) para combatir la oposición obstruccionista. Preocupante es la declaración que no se tolerará el uso de la información para el chantaje o la extorsión política, afirmando que: "los dueños de medios trafican con información".
Tras posibles limitaciones a la libertad de expresión subyacen manifestaciones en favor de la suspensión de garantías, lo que augura el tránsito del nuevo régimen hacia una orientación iliberal.
Nuestra democracia liberal se caracteriza por elecciones competitivas y justas, un poder judicial independiente, medios plurales y libres, y derechos individuales garantizados. Los regímenes iliberales subordinan el poder judicial al ejecutivo, los medios de comunicación están controlados o coaccionados, y los derechos individuales se supeditan a nacionalismos patrioteros o a delirios religiosos.
Causan inquietud intenciones para investigar al poder judicial, modificar la Sala Constitucional y convocar una constituyente.
Ojalá que el iliberalismo no sea la ruta oculta de la tercera república.
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Constantino Urcuyo Fournier es abogado y doctor en Sociología Política de la Universidad de París. Catedrático de la Universidad de Costa Rica, exdiputado y director académico del Ciapa. Profesor visitante en las universidades de Tulane y Salamanca. También es consultor internacional y nacional para diversas empresas.