Domingo, 15 de Febrero de 2026

Proyecciones parlamentarias

UruguayEl País, Uruguay 15 de febrero de 2026

Cuando pierde el FA la presidencia (ocurrió en 1999 y 2019), ningún izquierdista vota nada sustancial.

Uno de los desafíos importantes que tenía por delante la administración Orsi el año pasado era cómo alcanzar mayoría en el parlamento. En efecto, era la primera vez en este siglo XXI lleno de victorias izquierdistas que, por 2 bancas nada más en un total de 99 Diputados, el Frente Amplio (FA) no lograba triunfar con mayoría absoluta en ambas Cámaras.

A esta aritmética excepcional se sumaba la tan potente como inevitable renovación de liderazgos, tanto en el Legislativo como en el Ejecutivo. Llegó en efecto otro elenco a gobernar, distinto al pautado por la tríada ganadora del pasado, Vázquez-Mujica-Astori. El asunto era generacional pero también sectorial. Treintañeros y cuarentones de izquierda debían mostrar sus capacidades en el parlamento en un contexto de responsabilidad de ejercicio del poder, que no es lo mismo que actuar en la oposición. Y, sectorialmente, el preponderante peso actual del movimiento de participación popular dejó obsoleta la vieja política interna frenteamplista hecha de equilibrios entre sectores más o menos equivalentes en votos y figuras y que lograban acuerdos coyunturales y renovables.

Frente a tanta expectativa el gobierno de Orsi resultó exitoso. Blindó el Senado con una mayoría propia muy disciplinada que, además, contó con apoyos de blancos y/o de colorados en alguna votación particular, lo que también muestra la facilidad con la que manejó allí el disenso. En Diputados negoció el apoyo clave de los dos representantes de Cabildo Abierto para obtener mayoría siempre que lo requirió, o para bloquear una mayoría opositora que pudiera poner en tela de juicio alguna política concreta del oficialismo. Pero, además, allí en donde a priori más difícil la tenía, logró para la ley más importante de todo el período, como es la del presupuesto quinquenal, uno de los apoyos más grandes en cuarenta años de democracia: la mayoría de los diputados blancos y colorados lo votaron en general.

El gobierno de Orsi logrará de nuevo mayorías este año negociando sobre todo en Diputados con tal o cual y en función del proyecto de ley presentado. Así las cosas, que el FA muestre conducir tan diestramente la práctica de acuerdos parlamentarios que aseguran la gobernabilidad deja planteado el siguiente enorme asunto político del cual se habla poco: este FA, que desde 1999 gana en octubre con comodidad, está proyectándose como el único capaz de gobernar cómodamente con estas reglas electorales y estas prácticas políticas.

Es sencillo: cuando gana el FA la presidencia sin mayorías propias, como en 2024, ellas, incluso amplias y consensuales, se terminan logrando. Cuando pierde el FA la presidencia (ocurrió en 1999 y 2019), ningún izquierdista vota nada sustancial, por lo que la mayoría parlamentaria se hace potencialmente menos ancha. En definitiva, para el balotaje de 2029, incluso si no logra una mayoría absoluta en el parlamento de octubre, el FA podrá decir que la conformará luego. Y será creíble. Del otro lado, sin Coalición Republicana desde las internas, ese mismo asunto clave se hará muy cuesta arriba.

Queda lo obvio: los exámenes de consciencia y actos de contrición, sobre todo de los blancos, tan afectos a esas prácticas, sobre este año parlamentario que deja una proyección tan nefasta para 2029.
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