En el estreno de local, el tricolor rescató un empate 1-1 ante Racing y repitió errores en relación a la fecha anterior; algunos referentes como Mejía y Nicolás Rodríguez fueron autocríticos.
Nacional no logró hacer pesar su localía en el Gran Parque Central y debió conformarse con un empate 1-1 ante Racing que tuvo sabor a tropiezo. A nivel de juego fue superado por Racing de forma notoria. El tempranero gol de Ramiro Brazionis fue un mazazo para el Bolso luego de que el capitán Sebastián Coates perdiera su marca.
Desde entonces fue dominio de La Escuelita, que se encargó de hacer daño por las bandas con Esteban Da Silva y Alex Vázquez, quienes aprovecharon distracciones de una zaga tricolor que no pudo transmitir seguridad.
En el mejor momento de la visita, que lograba conectar pases con facilidad, el remate de Maxi Gómez y el posterior rebote en Felipe Álvarez le dio un respiro.
Llegó el envión anímico de la gente con beso al escudo incluido de Gómez. Y entonces parecía venirse un juego propositivo del local. Lo más claro en ofensiva fue una asociación entre Gómez, Verón Lupi y Bais, que mandó un centro que Silvera y Barcia estuvieron a punto de transformar en gol.
Luego Racing tuvo dos muy claras: un remate potente de Habib tras filtrarse entre Oliva y Millán, y un mano a mano de Sebastián Da Silva que tapó Mejía con una gran estirada.
En el complemento, al igual que había sucedido en Florida, la propuesta ofensiva fue diferente y, ante la necesidad de respuestas, Jadson Viera primero optó por el ingreso de Nicolás Rodriguez, Rodrigo Martínez y Agustín Dos Santos. Logró posicionarse más tiempo en campo rival y tuvo un cabezazo peligroso de Maxi Silvera, pero también quedó desprotegido en defensa y, de no ser por una mala definición de la jugada de Esteban Da Silva, hubiera quedado en desventaja a falta de 20'.
"Huevo que ganamos.", comenzó a entonar el GPC, que a esa altura priorizaba el resultado por sobre la forma. El ingreso de Gonzalo Carneiro por Maxi Silvera fue la última carta del DT, pero no le generaron situaciones.
El nivel de Oliva -por el que llegó una oferta desde Santos de Brasil que está siendo analizada-, que jugó en modo reloj siendo clave en la contención y con un gran porcentaje de eficacia en pases filtrados, fue lo más destacable en un tricolor que no supo cómo hacerle daño a su rival. Más bien se salvó de recibir el segundo por una doble atajada de Mejía sobre Erik De los Santos, un gran acierto de Cristian Chambian al colocarlo desde el banco. Su único error fue no ceder al medio una pelota que parecía con destino de gol.
En tierras tricolores es tiempo de autocrítica y varias cuestiones de funcionamiento para analizar. La primera está asociada a encontrar el motivo por el que no logra lucir en el primer tiempo, algo que también sufrió ante Boston River.
Y la segunda tiene que ver con la pelota parada. La padeció a pesar de tener dos jugadores de jerarquía como Julián Millán y Sebastián Coates. A dos fechas del clásico, el ADN de Jadson Viera aún no se vislumbra y, aunque solo van dos fechas, el haber terminado con Coates como centrodelantero evidencia que fue más ímpetu que juego colectivo.