Productividad: el desafío de consolidar el repunte
Tras más de una década sin avances sostenidos, el Informe Anual 2025 de la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad ofrece un respiro
Tras más de una década sin avances sostenidos, el Informe Anual 2025 de la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad ofrece un respiro. La PTF creció 0,6% en 2024 y 0,5% en 2025. Sin embargo, interpretar estos dos años consecutivos como un cambio de tendencia sería prematuro. Si bien las cifras son positivas, su magnitud es moderada. En este escenario, el desafío radica en profundizar el alcance de este crecimiento y asegurar su sostenibilidad en el tiempo.
El informe identifica dos motores tras este repunte: la automatización y el dinamismo exportador. Si bien pueden operar por carriles separados, a menudo generan un círculo virtuoso: la competencia externa presiona por eficiencia y la tecnología la habilita. Es plausible que exista solapamiento entre las firmas que impulsan ambos motores y, con ello, un riesgo de polarización. La adopción tecnológica real -aquella que implica reorganización de procesos y no solo compra de equipamiento- exige capacidades y capital que suelen concentrarse en las grandes firmas. Si este impulso no permea hacia el tejido empresarial más amplio, arriesgamos consolidar una economía de dos velocidades, donde un núcleo de vanguardia convive con un segmento rezagado que limita la tracción agregada.
Por su parte, el canal externo ofrece oportunidades de aprendizaje y escala, pero su efectividad depende de la sofisticación de la oferta (productos, estándares, logística y capacidades). En un entorno global de crecientes fricciones comerciales y reconfiguración de cadenas de valor, el crecimiento basado únicamente en el volumen de exportaciones tradicionales es frágil. La sostenibilidad del repunte productivo requiere una diversificación real, permitiendo que nuevos productos, mercados y exportadores capturen las ganancias de eficiencia que ofrece el comercio internacional.
Finalmente, el financiamiento constituye la condición habilitante crítica. En un contexto de condiciones financieras internacionales menos estrechas, se abre una ventana de oportunidad; pero la mayor holgura financiera por sí sola es insuficiente si persisten fallas en la asignación del crédito. La brecha de acceso al crédito para las pymes no debe leerse solo como una barrera de entrada, sino como un problema de eficiencia macroeconómica: si el capital no fluye hacia los actores más productivos y dinámicos, el impacto agregado será limitado. Para que el repunte actual se convierta en una tendencia de largo plazo, es necesario reducir estas fricciones; de lo contrario, la recuperación de la productividad tendrá un techo bajo y vulnerable.