Gastando lo acumulado
Probablemente se imagine que va a encontrar aquí más y mejores razones para preocuparse por la insostenibilidad del fisco dado el gasto desbordado con ánimo electorero; por la deuda imparable, impagable y de corto plazo; por las réplicas del terremoto salarial que sacuden todo ámbito, o por las perspectivas de la inflación al alza y con ellas, de más altos intereses que, con razón, decretará el Banco de la República
Probablemente se imagine que va a encontrar aquí más y mejores razones para preocuparse por la insostenibilidad del fisco dado el gasto desbordado con ánimo electorero; por la deuda imparable, impagable y de corto plazo; por las réplicas del terremoto salarial que sacuden todo ámbito, o por las perspectivas de la inflación al alza y con ellas, de más altos intereses que, con razón, decretará el Banco de la República. No. En materia económica este gobierno nada ha acumulado, salvo problemas. Miremos más bien la seguridad. Hace dos años, advertía que la tendencia de los indicadores del Mindefensa mostraban crecimiento acelerado de los delitos que producen rentas y rápida acumulación de recursos para los cada vez más parecidos guerrilla y crimen organizado. La acumulación se la empezaron a gastar en 2025 y seguirán este 2026 electoral, crucial para sus oscuros intereses, en una parábola anunciada. Los datos a 31 de diciembre son elocuentes. El secuestro total tuvo durante 2025 una variación de 108 %, el doble de 2024 en números absolutos, y la cifra de secuestrados en cautiverio fue la más grande en diez años. Pasamos de diez casos extorsivos mensuales en 2017 a cuarenta hoy. Ese síntoma alarmaría a cualquier gobierno o ciudadanía; aquí es parte del paisaje montañoso. La extorsión tuvo más de mil casos mensuales, contra cuatrocientos en 2016. La intervención de minas ilegales, a diciembre, se disparó a seis mil. Hubo doscientos sesenta y cinco actos de terrorismo más que el año pasado, cuatro cada veinticuatro horas, y casi una masacre por día. Hubo mil ciento siete homicidios mensuales, veinte más por mes que en 2024. Son siete diarios más que en cada día de los años 2016 y 2017, los de la paz con las Farc. Las hectáreas de coca erradicadas manualmente hasta diciembre fueron solo ocho mil. Entre 2015 y 2018 fueron casi ciento cincuenta mil hectáreas. Entre 2019 y 2021, se erradicó el doble, continuando Duque el programa diseñado por la administración Santos con EE. UU., pero lo desmontó en la pandemia. Después, Petro casi nada. Las mayores incautaciones de cocaína son sin duda un esfuerzo del Estado, pero también dejan ver el crecimiento notorio del narco: se dispararon a casi mil toneladas destruidas en el año. Los aviones del negocio confiscados fueron los más numerosos en una década: más de trescientos en 2024 y de doscientos en 2025. Las embarcaciones, más de trescientas treinta. Los robos a personas pasaron de cien mil en 2015 a trescientos mil. Los ilegales aumentaron sus rentas en la década, incluidas las de apuestas y migrantes, produciendo un gran aumento de los recursos disponibles para terrorismo y amedrentamiento de amplias zonas rurales y urbanas. Mientras tanto el Estado disminuyó los suyos en términos reales: inflación de 33 % entre 22 y 25 y aumento del presupuesto de defensa solo 5,5 %, según el propio Gobierno. Hay cien mil efectivos menos que en 2018. Atentados, planes pistola y drones dejan ciento setenta y tres soldados y policías asesinados en 2025, setenta y dos más que el anterior: están combatiendo más, pero tienen menos recursos y entrenamiento, menores pie de fuerza, capacidad de fuego, inteligencia y movilidad. Vuelven los secuestros masivos de uniformados, como al final del siglo pasado. Tiene razón el Registrador al solicitar a las FF. AA. prioridad en la seguridad electoral, sin espacios vedados para Ejército y Policía por ceses del fuego, acuerdos de la Paz Total o intereses electorales pro-continuismo. Para la Defensoría del Pueblo hay violencia política visible, como la que sufrió Miguel Uribe. E invisible, como la que padecen candidatos a representantes, senadores, candidatos presidenciales, jurados, testigos, voceros de partidos, movimientos y líderes. La reanimación militar reciente, ordenada desde que Trump irrumpió en escena, no tapa una tragedia evidente: los ciudadanos en la mira y sin protección, los bandidos boyantes y las Fuerzas Armadas abandonadas.
Las cifras de seguridad
Luis Carlos Villegas