Garantías para restablecer la confianza en los mercados
César Arias
Las garantías multilaterales pueden servir de catalizador para reposicionar a Colombia en los mercados financieros
César Arias
Las garantías multilaterales pueden servir de catalizador para reposicionar a Colombia en los mercados financieros. El país puede reducir los costos de la deuda pública, acceder a crédito a largo plazo, diversificar las fuentes de financiamiento y mandar una señal a los inversionistas de su compromiso con una agenda de reformas económicas y sociales de avanzada. Las garantías mitigan riesgos de baja probabilidad, pero alto impacto que dependen de los gobiernos. El más temido por los mercados es el riesgo de crédito. Cuando un Estado no paga sus deudas ya sea por iliquidez o falta de voluntad. En este aspecto, Colombia mantiene un historial impecable, al no registrar ningún evento de incumplimiento con acreedores privados desde 1932. El pago de la deuda no está en cuestión, pero sí la credibilidad de las finanzas públicas. Aunque Colombia continúa accediendo a financiamiento, la deuda pública enfrenta los costos más elevados de los últimos 18 años. Las tasas de interés de los bonos gubernamentales en pesos colombianos a largo plazo sobrepasan hoy el 13%, niveles sólo alcanzados durante la crisis financiera internacional de 2008 y el difícil proceso de estabilización macroeconómica tras la crisis hipotecaria de 1999 (ver gráfica). Colombia se apoyó en garantes internacionales para restablecer la confianza de los mercados, precisamente en estos episodios de estrés financiero. En 2001, el país recibió una garantía del Banco Mundial por US$159 millones, con la que logró emitir 1.000 millones en bonos globales a 10 años. En 2005 y 2009, se recibieron dos garantías del Banco Japonés de Cooperación Internacional (JBIC) por el equivalente a US$700 millones para colocaciones de bonos en yenes a 7 y 10 años en el mercado japonés. Los beneficios de las garantías en ahorros fiscales y movilización de capital privado son superiores a los de los préstamos convencionales. Las agencias calificadoras han otorgado entre dos y tres ascensos en las notas de los bonos soberanos en moneda extranjera cubiertos entre 40% y 60% por garantes de alta calidad. Un soporte crediticio de este tipo le permitiría a Colombia ahorrarse entre 1,5% y 1,9% en los costos del endeudamiento público en los mercados internacionales. En vez de pagar las tasas de interés actuales de 7,0% en los bonos a largo plazo en dólares, Colombia podría acceder a crédito a un costo menor de 5,5%, cercano al que tienen los bonos a 10 años de economías con calificación de grado de inversión como México y Panamá. Si se maximiza la cobertura de las garantías, Colombia podría incluso reducir la tasa a 5,1%, en línea con los rendimientos en dólares a largo plazo de países como Perú y Uruguay. En una emisión de bonos como la realizada por el gobierno colombiano por US$4.950 millones en enero, esto representaría ahorros de US$75 a US$95 millones por año durante la próxima década. El beneficio de poder duplicar el plazo del financiamiento es aún más relevante. La colocación de enero se efectuó con un plazo promedio de cinco años. Una emisión garantizada podría extenderse a 10 años, brindando el tiempo necesario para avanzar las reformas que la economía requiere para recuperar una senda de crecimiento sostenido por encima de su potencial y retornar la inflación a la meta de largo plazo. Las garantías de la banca multilateral tienen costos bajos por razones de eficiencia financiera y alineación de incentivos con sus países miembros. Las comisiones son menores al 1% anual del monto garantizado para créditos de hasta 10 años. Para la banca de desarrollo, las garantías representan obligaciones contingentes que no requieren fondeo ni desembolsos para ser efectivas. Además, la condición de acreedor preferente de las multilaterales mitiga el riesgo de no pago y potenciales pérdidas ante incumplimientos. Panamá concluyó una operación de gestión de deuda pública mediante un esquema innovador de garantías que puede servir de referencia para economías como Colombia. En enero, el país centroamericano obtuvo préstamos en yenes por el equivalente a US$1.400 millones, a una tasa de 2,7% y 10 años de plazo. Estas condiciones favorables se alcanzaron gracias a la combinación de garantías de primera y segunda pérdida otorgadas por la nueva plataforma de garantías del Grupo Banco Mundial, que maximizaron la cobertura para acreedores hasta 95% de los pagos de intereses y capital. Lo que no es negociable para los garantes multilaterales e inversionistas privados es el compromiso del país beneficiario con una gestión prudente de las finanzas públicas y una agenda de reformas legislativas que sustenten el progreso económico y social en el tiempo. En Panamá, las autoridades económicas han priorizado la actualización de la ley responsabilidad fiscal, el fortalecimiento del sistema de pensiones, mejoras en la administración tributaria y el desarrollo del mercado local de deuda pública en sus primeros dos años de gobierno. El inicio del próximo gobierno en Colombia, con un mandato renovado, disciplina fiscal y reformas sociales audaces, es momento propicio para restablecer la confianza en los mercados. Con las garantías suficientes se podrá enfrentar mejor el desafío del financiamiento en agosto 2026.
Ex Director General de Crédito Público y Tesoro Nacional.