Yeso y Vino es un ciclo de encuentros que se realizan en diversos restaurantes en los que se puede crear un cuadro con textura mientras se disfruta una buena propuesta gastronómica
Cortar la intensidad de la rutina con un rato de creatividad, gastronomía y vinos. Ese es el plan que ofrecen las hermanas María Pía y Maite Machado con Yeso y Vino, encuentros en los que, mientras se disfruta de una buena bebida, se puede crear un cuadro con textura.
«Venir a estos encuentros es casi como ir a terapia, se genera un ambiente cálido y tranquilo, donde cada uno crea sin límites. Es un plan distinto, es salir de la zona de confort y hacer algo nuevo», destacó María Pía, cocreadora del proyecto.
Hace un año, la joven decidió emprender con una amiga con el propósito de ahorrar para viajar a Costa Rica, inspiradas en los cuadros que muchas veces se venden a altos precios en tiendas, y viendo que no eran difíciles de hacer. Su primer encuentro fue en su ciudad, Piriápolis. Mientras ellas guiaban la actividad, los padres de Machado cocinaban, y al terminar los cuadros, servían la cena.
La buena respuesta del público llevó la actividad a restaurantes y cafeterías de Montevideo, y en poco tiempo llegaron a hacer 12 eventos en cuatro lugares distintos. Y lograron viajar. Al volver de Costa Rica, la insistencia del público por una nueva fecha de Yeso y Vino les mostró que el proyecto debía continuar. María Pía siguió adelante por sí sola, y tiempo después su hermana se sumó. Ahora, realizan dos encuentros por mes a los que asiste un público variado: grupos de amigos, personas solas, parejas y familias.
Cada jornada dura dos horas y media, en las que la creatividad es protagonista, con un material «fácil de utilizar y muy intuitivo» como el yeso, que al no secarse rápido permite volver a empezar varias veces e ir encontrando la técnica que más guste, comentó. Cada fecha y lugar se puede consultar en el Instagram @yesoyvino.
Además, hace un tiempo adhirieron el servicio de cumpleaños, con el que logran llevar la experiencia a los festejos.
Los encuentros cuentan con los elementos necesarios para crear, desde palas, esponjas o pinceles hasta mangas y colores para el yeso. Al terminar los cuadros se pasa a la cena o merienda, que dependiendo del restaurante elegido para esa fecha, varía entre pizza, pasta o carne.