Viernes, 06 de Marzo de 2026

El peronismo y una crisis de liderazgo y de narrativa

ArgentinaLa Nación, Argentina 5 de marzo de 2026

Máximo Kirchner, Sergio Massa y Axel Kicillof El peronismo atraviesa un proceso de renovación que no es solo de liderazgo, sino de narrativa

Máximo Kirchner, Sergio Massa y Axel Kicillof



El peronismo atraviesa un proceso de renovación que no es solo de liderazgo, sino de narrativa. Según los últimos datos nacionales de QSocial, el consenso sobre la necesidad de cambio es amplio: un 52% de los argentinos exige una renovación de cuadros e ideas (un 21% está en desacuerdo y otro 27% no sabe). Lo disruptivo no es que el votante del Pro, de LLA o la UCR lo pida, sino que un tercio de los propios simpatizantes peronistas y un 60% de los independientes ya no compran el discurso actual del justicialismo.

La demanda no es cosmética; es estructural. El peronismo está dejando de ser el lenguaje universal de la movilidad social para convertirse en una lengua antigua para muchos.

La paradoja de Kicillof y el vacío del "no sabe"

En este escenario de orfandad, el mapa de liderazgos opositores muestra una fragmentación peligrosa. Axel Kicillof asoma la cabeza con un 32% de las preferencias, pero lo que realmente debería quitarle el sueño a la dirigencia es el 27% de incertidumbre. Ese "no sabe" es el territorio de la desafección; es un electorado que mira a la oposición y no encuentra un espejo donde reconocerse.

Kicillof hoy no compite solo contra Milei, compite contra el vacío. Su desafío es transformar ese liderazgo sectorial en uno aglutinador, y para eso necesita un puente que conecte con la realidad material del argentino de a pie.

La reforma laboral y el deterioro del consumo es el campo de batalla. Es aquí donde la coyuntura ofrece una oportunidad de oro. El oficialismo logró instalar que el sistema laboral actual es anacrónico (un 58% pide cambios), pero falló en la ejecución del "cómo". Solo el 42% respalda la propuesta de LLA.

Existe un temor latente que el peronismo debería estar decodificando:

- 56% cree que solo beneficia a las empresas.

- 55% teme por su estabilidad.

- 54% visualiza un futuro de precarización.

A este contexto "legislativo" se suma un fuerte deterioro de los ingresos que marca el monitor mensual de QSocial:

- 65% cree que los precios aumentaron mucho o bastante respecto al último mes (7 puntos más que hace 30 días).

- 71% tuvieron que recortar gastos para llegar a fin de mes.

- 60%, a la hora de consumir, compra la marca más barata.

- 63% tuvo que cambiar hacia marcas más económicas.

Es así como los argentinos están sumidos en una realidad que los preocupa en dos aspectos: el futuro laboral y el consumo actual. Hoy en día los argentinos pasaron a una economía de subsistencia con un temor hacia el mañana.

La oportunidad de renovación no pasa por la resistencia ciega o el "no a todo". El peronismo puede (y debe) apropiarse de la reforma laboral bajo una óptica propositiva. No se trata de defender un status quo que la sociedad ya rechazó, sino de liderar una transformación que garantice la productividad sin que el costo sea el miedo del trabajador.

A su vez, debe convencer que es posible fomentar el consumo sin necesidad de un desorden macroeconómico que termine condicionando el futuro de los argentinos.

Si el peronismo logra articular una propuesta que modernice el mercado, manteniendo el paraguas de la estabilidad y que fomente el consumo racional, habrá encontrado su relato diferenciador. Es la chance de pasar de la "crítica desde el palco" a la "solución desde la gestión".

Director de opinión pública de QSocial
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