Si bien falta el dato del PIB del último trimestre de 2025, gran parte de los analistas proyectan "recesión técnica" y explican cómo salir de esta situación en un contexto mundial complicado.
Todavía falta el dato del comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB) del cuatro trimestre de 2025, para precisar que realmente que Uruguay entró en recesión, una situación que se da cuando hay dos trimestres consecutivos de caída de actividad. Aún así, hubo bastante coincidencia entre los economistas consultados por El País en un artículo publicado el jueves, de que ésto se confirmará, en base a los últimos datos del Indicador Mensual de la Actividad Económica (IMAE). En todo caso, ¿qué gravedad tiene ésto para el país? Y sobre todo, ¿qué puede hacerse desde la política económica para salir de esta situación? Por lo pronto, la economista Gabriela Mordecki, profesora de la Universidad de la República (UdelaR), dijo a El País que para la opinión pública el término "recesión" puede sonar alarmante, pero no quiere decir que el país esté en crisis, como a veces se piensa. "Además, nadie habla de caída del PIB (en el promedio del año), sino de menor crecimiento, que es distinto", señaló.
Mordecki recordó que el dato del IMAE es un indicador de avance de carácter mensual y que sí hay enlentecimiento de la actividad y posible recesión, pero que existen otros factores positivos a tener en cuenta como el mercado de trabajo, al que definió como "firme", los cotizantes al Banco de Previsión Social (BPS) que han aumentado (incluso en el pasado enero), las exportaciones que han tenido un buen balance.
"Sí hay sectores afectados y mucha incertidumbre mundial, lo que no es bueno para las inversiones, pero hay una cantidad de obras en 2026 que van a tener efecto positivo, como la planta procesadora de agua, que aunque no tiene la dimensión de las plantas de celulosa, beneficiarán a la construcción, al transporte y otros derivados", afirmó Mordecki. También señaló el acuerdo Mercosur-Unión Europea que podría arrancar provisoriamente en junio de este año. Si bien esos frutos se verán más adelante, podría ya aumentar la demanda de determinados productos uruguayos en el mercado europeo.
Según la profesora de la UdelaR, la proyección del alza del PIB de 2,2% para este año que mantiene el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) no es desacertada. "Habrá que revisarla por la gran incertidumbre mundial, pero nuestras proyecciones son del 2%, están en el entorno de lo que dice el MEF", señaló. Por su parte, Marcelo Sibille, gerente senior de Asesoramiento de KPMG, se enfocó en las posibles soluciones a la recesión. "Cuando se desea mitigar o contrarrestar el comportamiento cíclico en el nivel de actividad, las herramientas típicamente utilizadas son la política fiscal y la política monetaria. En este escenario de fase baja en el ciclo, la política a aplicar sería expansiva. El tema es que no hay margen para esto por el lado de la política fiscal habida cuenta del déficit elevado que ya tenemos", afirmó a El País.
Agregó que lo queda, entonces, es la política monetaria. "Y eso es precisamente lo que comenzó a aplicar el Banco Central (BCU) con la baja de la tasa de política monetaria", añadió. A su entender, la ventaja de tener una inflación tan baja (3,11% en 12 meses a febrero) y con expectativas ancladas a la meta (4,5%), hace que el BCU pueda tomarse esa libertad. A su vez, indirectamente resta incentivo a posicionarse en inversiones financieras en moneda nacional.
"Es razonable que el tipo de cambio haya aumentado, mejorando la competitividad en el sector exportador. Aunque el alza de los últimos días es más atribuible a tendencias internacionales por la incertidumbre geopolítica", apuntó.
Según Sibille, el mayor riesgo está en que el conflicto en Medio Oriente provoque una disparada en el precio del petróleo. "Ese shock negativo, si bien contribuiría a alejarnos del piso de la meta de inflación, también elevaría los costos de producción con riesgo de extender un escenario recesivo", advirtió, considerando además que una recesión global afectaría la demanda externa. "De configurarse este escenario, habrá poco margen para que pueda ser contrarrestado por políticas expansivas en el plano doméstico", proyectó.
De su lado, Ramiro Correa, economista jefe del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), coincidió con Mordecki en señalar que entrar en recesión no es "crisis", sino que la economía fue "de más a menos" en 2025, que se enfrió, sobre todo en el segundo semestre de ese año.
Según proyecciones del CED, "Uruguay va a abandonar la situación de recesión técnica en el primer trimestre de 2026, pero esto no quita la señal de que estamos en una economía que consolida problemas de crecimiento", dijo Correa a El País, al considerar que el menor crecimiento de 2025 arrastrará estadísticamente a un menor crecimiento para 2026. Según el IMAE, la economía uruguaya habría crecido solo 1,8% en el promedio de 2025, casi un punto menos de lo que espera el MEF (2,6%).
De acuerdo a Correa, la salida de la recesión está en apuntalar las políticas pro crecimiento. "No son políticas en las que se aprieta un botón y se vea resultados enseguida; entonces, lo que tendríamos que empezar a ver es que el MEF internalice este escenario de bajo crecimiento, y tome medidas en consecuencia a eso", advirtió.
A su juicio, en términos monetarios, el BCU ya muestra cierta activación en ese sentido, yendo decididamente a una política monetaria expansiva. "Pero, desde el punto de vista fiscal, la situación es un poco más confusa porque es probable que en el 2026 haya un deterioro a ese nivel, lo que complicará la situación pro crecimiento", afirmó.
El CED tiene expectativas positivas sobre los anuncios de "desempapelamiento del Estado" que realizó el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone para el primer semestre del 2026.
Estos tienen que ver con aceleración de trámites, simplificaciones y eliminación de cargas burocráticas a favor del sector privado, entre otras medidas. Mientras tanto, otros analistas se muestran más escépticos sobre el impacto de esas medidas microeconómicas en el crecimiento del PIB, por no verlas como suficientes (ver abajo).
"Ver lo que hace Argentina"
El economista José Antonio Licandro aportó a El País una visión integral, y destacó que la acumulación de capital (inversión) ha estado "muy floja" y que se necesita un repunte importante de esta para que la economía vuelva a dinamizarse. "El problema está en que los incentivos no son los mejores", señaló, haciéndose eco de la posición del ministro Oddone que ha resaltado la necesidad de que la inversión sea mucho más pujante, con un salto que debería ser del 30% anual.
Si bien Oddone ha señalado que varias empresas extranjeras no se han retirado del país, sino redimensionado por decisiones de sus casas matrices, Licandro señaló que es un fenómeno preocupante y que tiene que ver no sólo con factores externos sino con los costos de Uruguay. "Hemos visto que empresas establecidas (tanto de bienes como de servicios) se están relocalizando en otros países, como BASF, Yazaki, etcétera", afirmó.
Según Licandro, aunque las reformas microeconómicas que plantea Oddone son positivas, "no parece que vayan a mover mucho la aguja".
"Tendríamos que estar mirando las reformas que está haciendo Argentina y cómo funcionan de manera más flexible los mercados laborales de la región y el mundo, que compiten con nosotros para atraer inversión", agregó.
Consideró que el hecho de que la política monetaria haya ganado credibilidad, le permite al BCU ir rápidamente a una fase expansiva, que hará que la inflación vuelva al 4,5% a mediano plazo y la reducción de la tasa de interés real dará impulso al gasto en consumo e inversión en términos relativos. "Esto ayudará a que la política monetaria colabore para dinamizar la actividad en esta coyuntura", dijo.