Lunes, 09 de Marzo de 2026

Frigoríficos: exportaciones récord que "no dan para celebrar", con actividad a la baja y trabajadores al seguro de paro

UruguayEl País, Uruguay 9 de marzo de 2026

Exportaciones de ganado en pie se llevan el equivalente a la faena anual de dos plantas; el sistema debería adecuarse en base a reciprocidad.

Las exportaciones de carne están primeras en las estadísticas de Uruguay XXI. Sin embargo, Eduardo Urgal, Presidente de la Cámara de la Industria Frigorífica, advierte que esa distinción responde solamente a precios "en una coyuntura muy particular" y que el sector está en un momento de "ajuste a la baja". Argul sostuvo que la oferta proveniente de la faena "es baja" y que en la industria "hay un 30% de capacidad ociosa". Actualmente, varias plantas han enviado a sus trabajadores al seguro de paro o adelantado vacaciones. El directivo dice que eso responde "a que no hay materia prima". Plantea un cambio en el mercado de exportación de ganado en pie y advierte que el margen de la industria "no es más del 2%". Argul responde sobre las medidas arancelarias de Trump, las ventajas otorgadas por EE.UU. a Argentina, las salvaguardas chinas, las consecuencias de la guerra en Oriente Medio y cuál es "el piso" que debería obtener Uruguay de la cuota cárnica del acuerdo con la Unión Europea. A continuación, un resumen de la entrevista.

¿Cómo definiría la coyuntura para la industria frigorífica?

El complejo cárnico y específicamente de carne vacuna uruguayo es netamente exportador. Sacamos de Uruguay aproximadamente 8 de cada 10 kg. que producimos y por tanto estamos al arbitraje de la demanda y oferta internacional de la carne. En ese sentido competimos con países tremendamente tecnificados, como es el caso de Australia, Nueva Zelanda o Estados Unidos y también con países muy competitivos en términos de costo, como Brasil y Paraguay.
Cuando hablamos de un buen año, hay que separar el volumen, donde nosotros reconocemos un crecimiento genuino cuando tenemos más cantidades, de lo que es precio, que puede estar distorsionado por factores como el tipo de cambio.
Y en ese sentido estamos con problemas evidentes de competitividad, porque el precio no es suficiente para cubrir nuestras necesidades.
El crecimiento es genuino cuando es por cantidades. Lo que ocurrió en 2025 y viene ocurriendo ahora es incremento por precio. En este contexto, no reconocemos crecimiento, por el contrario, la industria y sobre todo en el último trimestre de 2025 y el primero de este año, estamos viendo ajustes a la baja en el nivel de la actividad.

¿Qué ha presionado los precios al alza?, ¿Una menor oferta?

Sin lugar a dudas, una menor oferta estructural. Hay menos carne vacuna en el mundo y un dólar depreciado.

¿Por qué hay menos carne?

Es un tema de ciclos biológicos. La carne vacuna, que es la que goza de mejor imagen y reconocimiento de valor entre las proteínas animales, tiene ciclos biológicos más largos y es menos elástica a las reacciones de la demanda, en comparación a otras carnes.
Casos como el pollo o el cerdo tienen una mayor capacidad de reacción ante la demanda, en el propio ejercicio están en condiciones de responder con producción. Los ciclos en la carne vacuna normalmente son de tres años.
Otro aspecto que incide es que el productor, de acuerdo con la coyuntura, puede verse tentado de vender "la máquina de producir", es decir, la madre, y la faena de vientres condena la producción futura.
Por tanto, la característica de este último tiempo ha sido una demanda más fuerte y una menor disponibilidad de menor cantidad de carne.

¿El empuje de demanda vino de Estados Unidos?

Exacto, es donde estamos viendo el mayor desbalance. Sin lugar a dudas que el que ha tenido un ajuste o un descenso más importante de su stock ganadero, fundamentalmente los vientres, es Estados Unidos.
En el comercio internacional de la carne vacuna, los dos grandes drivers formadores de precio son Estados Unidos y Brasil. Estados Unidos para el specialty y Brasil para el commodity.

Brasil también mostró una baja en su producción.

Sí, también hubo baja en Brasil, pero es diferente; Brasil tiene inventarios con un nivel promedio de edad más alto. Eso permite acelerar los procesos para terminar los ganados con granos, y entregar en el corto plazo una oferta adicional. Eso en sistemas más maduros como el de EE.UU., no es posible.

Argentina, mientras tanto, está recuperando niveles de producción.

Exactamente, está en un ciclo de reconstrucción de su oferta, producto de una nueva política, pero todavía no lo estamos viendo con el potencial que tiene para pisar fuerte en el mercado, por suerte, porque es un competidor directo que tiene una elasticidad de crecimiento con la que Uruguay no cuenta.
Otro tema importante es que para Argentina, Brasil y casi todos los países del comercio internacional de carnes, lo que exporta es el excedente de producción. Hablan de saldos exportables, o sea, producen para atender a los mercados internos y el resto lo exportan. Entonces, el arbitraje y la formación de precios es absolutamente distinta a lo que pasa en Uruguay, donde somos netos tomadores de precio, y las fortalezas individuales sirven únicamente para marcar diferencias entre nosotros, pero no garantizan absolutamente nada.

¿Cuáles son los fundamentos para hablar de una etapa "de ajuste" en el sector?

El indicador más claro de actividad, son las cabezas faenadas. En ese sentido venimos con un ajuste del orden del 10-12%. Y eso impacta directamente en los ingresos, aunque el factor precio no lo permita ver.
En Uruguay, por cada res faenada se generan 1.3 jornales trabajados. Quiere decir que si faenamos 2 millones y medio de cabezas, que es la capacidad probada, estamos hablando de 3.25 millones de jornales. Si tomamos en cuenta que cada persona trabaja en el orden de 200 jornales en el año, hablamos de unas 16.500 personas.
Lo que quiero decir es que, cuando Uruguay exporta ganado en pie, en el orden de las 400.000 cabezas por año, lo que hacemos es destruir empleo por aproximadamente 2.500 personas.

¿Hoy hay una caída del empleo en el sector?

El ajuste se ve más en las horas trabajadas que en los puestos de trabajo.

Hay varias plantas que adelantaron licencias y/o enviaron a sus trabajadores al seguro de paro; ¿están haciendo el ajuste al que usted refería?

Si el nivel de actividad en una planta está menguado, lo primero que se ajusta son la cantidad de días que se trabajan por semana. En lugar de 6, serán 3, 4 o 5 días por semana. Es indispensable hacerlo, e inclusive con esas medidas igual la ecuación no cierra.
Pero no podemos hacer un diagnóstico de cómo está el negocio por lo que pasa en un trimestre, en un semestre o ni siquiera en un año, porque los tiempos biológicos y porque el ciclo de negocio necesita de un análisis a más largo plazo. Pero cuando se dice, "la industria utiliza los seguros de paro para para faenar menos o para bajar la demanda", no es verdad. La industria utiliza el seguro de paro porque no tiene materia prima. El problema es la baja faena. Que no quiere decir baja disponibilidad de animales, porque hay que tener en cuenta la salida de animales en pie.

¿Cuál es dimensión de la afectación de la industria por la exportación de ganado en pie?

El top cinco de las plantas industriales frigoríficas en el país, manejan promedios de actividad del orden de las 200.000 cabezas por empresa y por año. Si se van en 400.000 animales en pie, es como que se cierren dos de las principales plantas. Y si observamos las que están parando su actividad, son precisamente las plantas que califican en ese nivel de producción del que hablamos.

El productor defiende la posibilidad de la exportación de ganado en pie porque entienden que es una es una válvula de escape en momentos de precios bajos en la faena.

Nosotros, igual que los productores, somos defensores del libre mercado. El tema es si ponemos las luces un poquito más largas, nos tenemos que plantear cuáles son las políticas de mediano y largo aliento para fomentar el país que queremos ser. Si queremos ser un país exportador de ganado en pie en donde nuestros socios comerciales son países como Turquía, está bien. Pero si queremos fomentar el libre mercado realmente, si se va ganado en pie, que venga ganado en pie.
Uruguay debería plantearse cómo sacarle el jugo a la ganadería como vehículo de prosperidad y de crecimiento. En un país de bajo crecimiento, estamos convencidos que podemos ser un driver de expansión económica. No es por el lado de cerrar la exportación en pie, eso sería una maña señal.

Entonces, ¿cuál es la salida?

Lo que hay que hacer es corregir distorsiones y desequilibrios. Para empezar, la reciprocidad, con la importación de ganado en pie, y con los mercados que nos compran ganado en pie, tener una equivalencia en las condiciones sanitarias. Si nos aceptan animales vivos, deberían aceptar también carne con hueso, menudencias, cualquier tipo de producto.
De esta forma, eliminamos las barreras a la industria y también protegemos el trabajo.

¿La industria está en condiciones de absorber un incremento de la faena por encima de los 2.5 millones de animales "probados"?

Hoy hay una capacidad instalada ociosa del entorno del 30%. En un negocio de alta rotación de activos y de importantes cifras de transaccionalidad, pero de muy magros márgenes. Por lo tanto, si recuperamos un 10% o un 15% de esa capacidad, ya se generaría un impacto.

Con esos números, ¿hay riesgo real de cierre de plantas?

En los últimos 2 años hay por lo menos tres casos en los que podemos decir que se hace cada vez más difícil pensar en reactivar. Y en los últimos seis meses, por lo menos dos plantas más han estado casi permanentemente paradas. Capaz que no se pierde una planta totalmente, pero la subutilización es una pérdida permanente y una amenaza latente.

¿Cuál es el margen de ganancia del sector frigorífico?

En el sistema, consolidado, de la industria como complejo, no va más allá del 2%, antes de honrar impuestos y servicio de deuda. En una en una industria que factura por encima de los 3.000 millones de dólares que emplea en forma directa a más de 15 000 personas y que tiene una descentralización en territorio nacional que es absolutamente estratégica, son márgenes muy magros.

Cuando se refiere a "un momento de ajuste", ¿cuál es la situación real?

Hay cuestiones vinculadas con la competitividad, claramente. Todas las consecuencias de la política monetaria y básicamente, lo bajo que ha estado el dólar. Por otra parte, hay un notorio problema de productividad de la mano de obra, con graves dificultades por ausentismo. Y la mano de obra que no podemos emplear a pleno por la capacidad ociosa.
A eso, deberíamos agregarle también problema de acceso a mercados.

Ahora, con problemas de producción, baja faena y capacidad instalada ociosa, ¿de qué forma sería posible aprovechar las ventajas de acceder a nuevos mercados?

Proyectamos un mejor acceso a mercado para más subproductos, para llegar con mejores condiciones, para tener más cuotas. Puede resultar paradójico, pero hay que seguir trabajando en esa línea. Con mejores condiciones, podremos agregar valor y que eso redunde en que los ganados se industrialicen en Uruguay.
En acceso y calidad estamos despegados de Argentina, Brasil y Paraguay, pero no terminamos de dar el salto a la primera liga, donde están Australia, Nueva Zelanda o Estados Unidos.

¿Qué problemas les ha traído al sector la política arancelaria de EEUU?

Hasta ahora, mucha incertidumbre. La inestabilidad comercial es un problema, pero también nos afectan las consecuencias de la guerra. Nosotros vendemos carne para Medio Oriente y tenemos muchas consultas respecto a cómo se están comportando las navieras, respecto a los puertos en zonas conflictivas.
Todo esto puede hacer que baje la demanda y se deprima el buen momento de precios actual.
Pero también estamos viendo con cierta preocupación el volumen adicional de cuota que entregó Estados Unidos a Argentina; eso va a canibalizar mucho del comercio que tiene Uruguay por fuera de cuota hacia ese destino.

China ha puesto medidas restrictivas al comercio, ¿cómo nos afecta?

China tenía una política de apertura en cuanto a los volúmenes y a los orígenes, con aranceles bajos del orden del 7%. Después de recibir denuncias su sector productivo sobre casos de dumping, tomó medidas de salvaguarda, con una restricción importantísima del comercio. Eso es un fuerte golpe a la demanda.

Está comenzando en estos días el intercambio entre los países del Mercosur por la nueva cuota de 99.000 toneladas para la Unión Europea; ¿qué expectativas tienen?

Europa es un mercado de nicho para productos de alta calidad, con lo cual hace sentido que que la cuota nos permita tener mayor precio, pero no podemos pensar que va a ser una palanca de volumen. Vemos con buenos ojos esta nueva cuota, confiamos en la capacidad negociadora de nuestros profesionales, aspiramos a un piso de 25% del total, no menos de eso.
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