El Congreso aprueba dictamen que le otorga esa facultad, lo que evitaría posibles costos operativos.
El Congreso de la República corrigió una norma aprobada en abril del 2025 que obligaba a modificar el diseño de monedas y billetes en el país. El dictamen ratificado ayer en segunda votación plantea que sea el propio Banco Central de Reserva (BCR) el que decida si incorpora el escudo nacional o el lema ?Firme y feliz por la unión? en el dinero peruano, medida que busca evitar costos operativos y posibles problemas en el sistema de circulación monetaria.
La discusión se origina en la Ley 32251, publicada el 19 de enero del 2025, que unificó la regulación de los símbolos patrios y emblemas del Estado. Esta norma establecía dos cambios relevantes para el dinero peruano: reemplazar el tradicional escudo de armas por el escudo nacional en monedas y billetes, e incorporar el lema ?Firme y feliz por la unión?.
Sin embargo, estos cambios generaron preocupación, ya que implicaría modificar el diseño y las características técnicas de monedas y billetes que circulan actualmente en el país.
?Problemas identificados?
En ese sentido, el texto aprobado ayer en segunda votación introduce una modificación central: el uso de estos símbolos en monedas y billetes ya no sería obligatorio, sino facultativo. Según el dictamen, el escudo de armas ?símbolo utilizado históricamente en el dinero peruano? podría seguir siendo usado por el BCR, mientras que el lema nacional solo se incorporaría si así lo decide el directorio de la institución.
Asimismo, la norma precisa que el escudo de armas ?creado en 1825? representa la identidad visual de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y la República del Perú, y que su uso en monedas y billetes queda permitido para el banco central.
Uno de los principales problemas identificados por el BCR es que incorporar estos elementos en las monedas actuales podría requerir modificar su tamaño. Esto implicaría acuñar nuevas monedas para todas las denominaciones ?de un sol, dos soles, cinco soles, entre otras?, lo que generaría dos versiones de cada moneda en circulación durante décadas.
En el caso de los billetes, el problema sería menor en términos de tiempo, pero igualmente implicaría rediseñar elementos de seguridad y procesos de producción.<FFFC>