"Flawless"
El otro día me vi envuelto en una situación asaz curiosa
El otro día me vi envuelto en una situación asaz curiosa. Cosía un botón a la camisa con la diligencia con la que me enseñó mi padre, hace ya muchos años. Enhebrar no fue fácil, mas luego todo fluyó: hilo por debajo, hilo por encima, puntadas certeras y en similar cantidad por cada ojal. Al fin, el remate: tres nudos prolijos y el corte con tijera al remanente de hilo.
Al instante, y de manera totalmente inconsciente y refleja, mi cerebro escupió in mente la palabra "flawless". Una milésima de segundo después, mi conciencia dijo: "¿Qué palabra es esa? !No la recuerdo¡". Debieron transcurrir al menos dos minutos en los que hice esfuerzos ingentes escarbando en el repertorio de mi memoria la mentada palabra, pero nada. No salía nada. Derrotado, cogí el móvil y busqué "flawless" en el diccionario. Cuál no sería mi sorpresa cuando leí "impecable". No lo podía creer; y una amplia sonrisa ocupó mi rostro.
"Las cosas del cerebro", pensé; y recordé el caso de mi abuela paterna: llevaba varios años con una arterioesclerosis severa. No hablaba, miraba poco, y se pasaba la jornada sentada con una muñeca en los brazos. Cierto día pasó un tío a verla y la saludó en francés (de niña, ella se había educado en París). Pues bien: mi abuela le respondió de lo más natural. Y durante diez minutos (tal vez menos) sostuvieron una fluida conversación en dicha lengua, al cabo de los cuales mi abuela se volvió a apagar. Trémulo, mi tío llamó al neurólogo, quien le contestó: "Cosas del cerebro".