El discurso de Rubio
Rubio hizo un llamado a Europa a revertir su decadencia, a armarse y cooperar con EE.UU.
No deberíamos olvidar el discurso en la cumbre de seguridad en Munich el 14 de febrero, pese a los recientes acontecimientos bélicos. Fue bien transmitido y es transcendente. Comentémoslo.
Comparado con el pronunciado por el vicepresidente Vance, en el mismo foro el año anterior, tiene varios puntos en común. Lo que causó impacto fue el cambió de tono. Como dice el refrán francés: "se le ton qui fait la chanson".
El secretario de estado mantuvo el hilo conductor del mensaje de su antecesor, alineado con las medidas que ha ido advirtiendo y tomando la administración del presidente Trump pero, con una impronta propia, matizada por un tono amable a la vez que inspirador, logrando captar la atención y empatía de la audiencia. Los aplausos fueron espontáneos y vigorosos. Aparte de resaltar los lazos históricos entre Europa y America, llegó más allá.
Puertas afuera, la recepción del discurso (según los medios) ha sido bien positiva. Se ha palpado esta reacción inclusive en Uruguay, entre la gente informada. Este reconocimiento colectivo valora el cambio de estilo, aunque no sabemos hasta qué punto la gente es consciente de las implicancias de estas novedades en política y pedido de alineamiento con el curso actual trazado por Washington. Pero por lo pronto, la forma en que Rubio lo transmitió es bienvenida. Fue convocante.
Como consecuencia de esa intervención, la imagen de Rubio adquiere lustre y se proyecta como una figura relevante y con posibilidades concretas de convertirse en uno de los principales contendientes a la presidencia en el año 2028. Ya dio un claro mensaje de su ambición cuando compitió, perdiendo en las primarias contra Trump, en 2019. Trump lo ninguneaba llamándolo "Little Marco". Hoy, es su principal espada en asuntos de seguridad nacional y de política exterior. Así es la política, hay que saber tragarse un sapo de vez en cuando.
Rubio tiene entre un aceptable a un buen "Curriculum Vitae", al haberse recibido de abogado y obtenido luego un doctorado en leyes, en la Universidad de Miami. Trabajó un tiempo en la municipalidad y después fue electo representante (diputado) y senador. En este último cargo, se desempeñó en forma prominente, participando en iniciativas de peso. Ha formado parte activa de comités claves. "Intelligence" y "Foreign Relations". Es casado, con 4 hijos. Habla español perfectamente. Sus padres son cubanos, de orígenes español e italiano.
Una de las declaraciones de Rubio en la cumbre de Seguridad en Munich recuerda la observación que hiciera años atrás, un exitoso empresario inmobiliario y entusiasta del golf, de visita por Japón. Comprobó lo difícil y costoso que resulta jugar ese deporte. Al mismo tiempo notó la gran afición por parte de los japones. Su carácter aspiracional y superador. Gran lugar para hacer contactos y forjar amistades. La situación llenaba todos los requisitos, según el, para atraer a un gran número de jugadores y montar un gran negocio. Había observado en las afueras de las ciudades, amplios arrozales que raudamente podrían convertirse en estupendas canchas o clubes. Trató de poner manos a la obra pero quedó prontamente decepcionado. Japón quería asegurar su auto abastecimiento de arroz, frente a cualquier eventualidad. Priorizaba su seguridad. No permitía la conversión de esas tierras agrícolas en centros de esparcimiento. Subsidiaba sus agricultores aunque le fuera mucho más económico importar el arroz de Brasil o Uruguay.
Pues bien, Europa había olvidado el peligro de las guerras y las hambrunas. La URSS había implosionado y el peligro de la invasión comunista había pasado. Rusia tenía una economía menor a la de Italia. UE se sentía cómoda y segura bajo el paraguas nuclear norteamericano que le permitía gastar poco en armas y sufragar múltiples programas sociales y una gran infraestructura burocrática en Bruselas.
Pero sucedieron dos cosas. Rusia invadió Ucrania y Trump ganó las elecciones. Se desmoronó el sueño de tranquilidad que existía en el viejo continente.
El mensaje de Rubio urge a los líderes europeos a cambiar su actitud frente al poco tranquilizador entorno global y pone en evidencia el declive del viejo continente por su falta de acción, entre otras cosas. Subraya la trascendencia del momento político y la necesidad de que los europeos tomen conciencia de los problemas y la necesidad de responder a los desafíos que se suscitan.
La desindustrialización es otro de los espinosos asuntos abarcados, responsable de los aranceles (*) que la administración de Trump impuso a toda clase de productos para proteger su manufactura dentro de sus fronteras. Urge implícitamente a Europa hacer lo mismo. La idea liberal librecambista que cada país podía especializarse en algunos rubros, aprovechando sus ventajas naturales o culturales importando lo que hiciera falta, ya no funciona.
El otro tema que tocó es que ninguna civilización puede subsistir sin el control de sus fronteras, acusando a los europeos el haber descuidado su terruño, permitiendo el arribo irrestricto a oleadas de indocumentados. Con creencias foráneas y arraigo en costumbres extrañas para Europa. Se ha socavado la identidad nacional de las naciones que la componen. Los inmigrantes han minado el perfil nacional de muchos países. Los llegados de afuera no se asimilan, más bien lo contrario.
Recuerdan las causas de la caída del Imperio Romano hace 1.600 años. Roma no fue derrotada militarmente. Fue "invadida" por los "bárbaros" (del norte y del este), por la gente en búsqueda de una mejor calidad de vida pero imponiendo sus comportamientos.
Rubio hizo un llamado a Europa a revertir su decadencia, a armarse y cooperar con EEUU bajo nuevas condiciones. Vale la pena volver a escucharlo.