Nubarrones inesperados
La relevancia del mercado del petróleo es de tal magnitud que, por décadas, ha sido causa de grandes crisis económicas.
El remezón en el mercado del petróleo ha sido monumental. Si a comienzos de marzo -tan solo dos semanas atrás- el barril se transaba en US$ 70, este alcanzó un máximo de US$ 115 la semana pasada para converger a US$ 100 este viernes. Esta volatilidad es solo proporcional a la agudeza del conflicto geopolítico en el Medio Oriente que, para los más pesimistas, amenaza con descarrilar la economía global y la estabilidad de precios.
¿Será para tanto? Para responder esta pregunta, hay que estudiar y especular. Estudiar para conocer la evidencia sobre cómo shocks en el mercado del petróleo afectan a las economías, y especular para intentar dilucidar la intensidad y duración de lo que estamos viendo.
El mercado del petróleo no es cualquier mercado. Su relevancia es de tal magnitud que, por décadas, ha sido causa de grandes crisis económicas. Un aumento persistente en el precio de 40% -como el que hemos visto hasta ahora- podría generar una caída en la actividad en torno a 0,6 de acuerdo con algunas estimaciones. En otras palabras, si hasta hace poco se esperaba un crecimiento de 3,3% para la economía mundial en 2026, las cifras podrían acercarse al 2,7%. Nada de otro mundo, pero tampoco despreciable; 0,6% del producto mundial son muchos recursos. Aunque el mundo ha transitado hacia fuentes de energía no convencionales, por ahora no parece ser suficiente para mitigar estos shocks .
El impacto sobre los precios es, sin embargo, considerablemente mayor.
En las últimas décadas, el componente global de la inflación ha aumentado en diferentes países, causado en buena parte por una mayor volatilidad en el precio del crudo. En otras palabras, la mayor volatilidad de la inflación en el mundo refleja, entre otras causas, la ocurrencia de muchos cambios en el mercado del petróleo. De sostenerse la situación actual, la inflación mundial podría subir cerca de 1,5% en un plazo de dos años. Los números para Chile no serían muy diferentes, como muestra el aumento en las expectativas en los últimos días.
Hasta aquí con la evidencia. ¿Cuánto durará todo esto? Imposible saberlo. Los aumentos del precio del combustible no son fáciles de absorber para los votantes norteamericanos que deberán acudir a las urnas a fines de año, lo que genera un evidente incentivo a ponerle freno al asunto. Por otro lado, el precio actual asume el uso de reservas estratégicas de los principales países, que por definición son limitadas.
Todos los escenarios son posibles, pero si nos quedáramos aquí, el impacto no sería demoledor, aunque sí lo suficientemente grande como para agregarle incertidumbre a nuestra esperada recuperación. El impulso de oferta es más necesario que antes, pero sus frutos podrían tardar más en aparecer.