Martes, 17 de Marzo de 2026

Jürgen Habermas (1929-2026)

PerúEl Comercio, Perú 17 de marzo de 2026

El 14 de marzo pasado falleció a los 96 años el filósofo alemán Jürgen Habermas, de una vasta producción y gran influencia en todas las humanidades y ciencias sociales

El 14 de marzo pasado falleció a los 96 años el filósofo alemán Jürgen Habermas, de una vasta producción y gran influencia en todas las humanidades y ciencias sociales. Fue un autor que se formó en el mundo que se construyó como respuesta a los horrores del fascismo y de la segunda posguerra, y nos deja cuando discutimos precisamente sobre el declive de ese orden.





Su obra, la recepción de la misma y su partida nos permiten delinear un brevísimo recorrido de algunos asuntos de su obra más política, vinculada a la importancia de la deliberación, el debate público, la reivindicación del mundo de la vida, y la reflexión sobre los fundamentos últimos de la convivencia democrática. Si bien tuvo contribuciones muy relevantes desde muy temprano, fue con su ?Teoría de la acción comunicativa? (1981) que alcanzó una amplia repercusión internacional, y mucho más allá del ámbito de la filosofía.



En América Latina, estábamos al inicio de nuestra ola democrática, y la lectura de Habermas cobraba mucho sentido. La democracia como régimen era una experiencia relativamente nueva en la mayoría de nuestros países, vista con desconfianza, asediada por discursos autoritarios y tecnocráticos, que privilegiaban la eficacia por encima de los procedimientos y del respeto a las reglas institucionales, como por la retórica de la izquierda revolucionaria, para la cual la democracia era apenas una careta de la dominación burguesa. ¿Cómo fundamentar la legitimidad de un orden democrático? El vocabulario de Habermas permitía, siguiendo la tradición de izquierda, cuestionar la colonización del mundo de la vida por las imposiciones del poder y del dinero y la razón instrumental economicista; al mismo tiempo, distanciarse del autoritarismo y del ideologismo de izquierda, y apelar, como fundamento del orden social y político, a la deliberación, la comunicación, apelar a las mejores razones, a una modernidad inclusiva. El interés por Habermas en nuestro medio se vio reflejado en las conferencias que dictó en el Instituto Goethe de Lima hacia 1989.



Las ideas de Habermas funcionaron muy bien como modelo normativo, no necesariamente como herramienta para el análisis empírico de una región en la que los conflictos tienden a solucionarse en función del poder de los actores involucrados, y donde las razones tienden a ser más racionalizaciones de posturas ganadas por la fuerza o justificadas por la ideología. Con todo, Habermas continuó siendo una referencia en muchos debates a lo largo de los años, encarnando la figura del intelectual público.



En los últimos años, las ideas de Habermas enfrentaron nuevos desafíos. Puestos en el terreno de la argumentación racional y de la mejor fundamentación del orden social y político, Habermas resultaba un contendor formidable; sin embargo, en el último tiempo tenemos el avance de lo que hemos llamado posturas iliberales: ideologías que rechazan nociones como la búsqueda de la igualdad o la inclusión, la defensa de los derechos humanos o del Estado de derecho, valores como el pluralismo o la tolerancia. No se trata de rebatir a Habermas, sino de considerarlo simplemente parte de un establishment intelectual caduco incapaz de dar soluciones concretas a los problemas de los ciudadanos. Aun así, sus ideas siguen siendo relevantes para pensar en cómo resistir esta marea y reconstruir una mejor comunidad democrática más adelante.<FFFC>
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