El Mundial también es una empresa
Augusto Rosa
La Copa Mundial de la FIFA 2026 será una de las operaciones empresariales más complejas de la historia
Augusto Rosa
La Copa Mundial de la FIFA 2026 será una de las operaciones empresariales más complejas de la historia. Con 48 selecciones, 104 partidos distribuidos en tres países, múltiples ciudades sedes y millones de interacciones simultáneas, el torneo exigirá coordinación logística en tiempo real, tecnología, seguridad y experiencia del usuario, todo bajo estándares de servicio y continuidad excepcionales. Gestionar esa magnitud ya no cabe en modelos tradicionales de planificación y control. El campeonato marcará un punto de inflexión al integrar la tecnología (especialmente IA) no como un apoyo complementario, sino como un nivel adicional que permite observar, entender y responder a los eventos mientras ocurren. En la práctica, esto se traducirá en operaciones más ágiles para los organizadores, decisiones arbitrales más precisas y transparentes, transmisiones con mayor claridad visual en jugadas críticas, y una experiencia inmersiva y confiable para los aficionados. Al fusionar datos de múltiples fuentes en tiempo real, desde métricas del juego hasta flujos de multitudes, se reduce la incertidumbre, se fortalece la confianza en las decisiones y se mejora la comprensión colectiva de lo que sucede dentro y fuera del campo. Más allá del espectáculo deportivo, estas capacidades tienen el desafío de coordinar recursos, procesos y personas distribuidos geográficamente con eficiencia y control, pues la Copa Mundial opera como una gran empresa temporal que debe funcionar sin interrupciones durante semanas, atendiendo demandas extremadamente altas en seguridad, movilidad y servicio al cliente. ¿Cuáles serían algunas lecciones para el empresariado? Muchas empresas enfrentan retos similares, aunque probablemente en menor escala, como cadenas de suministro fragmentadas entre regiones o países, operaciones con presencia en varios mercados, cambios impredecibles en la demanda estacional o entornos regulatorios que evolucionan por reformas o fluctuaciones económicas. Integrar información en tiempo real, utilizar análisis predictivo y simular escenarios operativos no solo mejora procesos puntuales, sino que permite a las organizaciones desarrollar la capacidad de anticipar disrupciones, adaptarse con rapidez a cambios del mercado y coordinar operaciones distribuidas sin perder continuidad. En contextos donde la incertidumbre es estructural, desde la logística hasta el retail, esta capacidad deja de ser una ventaja tecnológica para convertirse en una condición necesaria para ejecutar la estrategia de negocio. El Mundial será un escenario donde las soluciones tecnológicas implementadas para gestionar millones de personas, anticipar riesgos operativos y facilitar decisiones en tiempo real podrán evaluarse, con potencial de aplicación en sectores como manufactura, retail, logística, servicios financieros y otras industrias. Cada mejora que haga posible un evento de esta envergadura sin interrupciones representa una invitación para que las empresas revisen su propia gestión de la complejidad. El fútbol seguirá siendo el centro de atención, pero la forma en que se organice y opere este campeonato dejará aprendizajes que se proyectan hacia la competitividad empresarial de la próxima década. La pregunta es si las organizaciones estarán preparadas para aplicar esas lecciones antes de que se conviertan en estándar global.
Gerente General Lenovo Colombia.