Decisiones rápidas en Salud
Es positivo este sentido de urgencia, pero también serán necesarias señales respecto de hacia dónde se quiere avanzar.
La situación crítica por la que atraviesa el sistema de salud, con algunos servicios y hospitales en graves complicaciones, llevó al subsecretario de Redes Asistenciales, Julio Montt, a poner en marcha una reestructuración de los equipos en mayores dificultades. En su primera semana, solicitó la renuncia de siete directores de Servicios de Salud, del total de 29. Aunque ha sido frecuente que los cambios de gobierno conlleven cambios en los equipos directivos, esta vez, según lo ha comunicado el subsecretario, sus fundamentos son más técnicos que políticos y han afectado solo a los servicios que han presentado peor desempeño según mediciones objetivas o que tienen hospitales que no han logrado superar sus problemas. Ha resultado también inusitada la celeridad con que se han adoptado estas decisiones, lo que parece revelar un sentido de urgencia de las nuevas autoridades.
Es positivo que no exista demora por parte de los nuevos mandos y que demuestren en los hechos que están actuando convencidos del carácter de un gobierno de emergencia, como se ha definido el actual. No obstante, no basta con remover a quienes no han logrado armar equipos más eficientes, sino que deben ser prontamente reemplazados por personas bien calificadas. Los procesos de alta dirección pública, necesarios para llenar las vacantes recién creadas, son lentos y en este terreno también el nuevo gobierno debe exigir respuestas más rápidas, pues para desarrollar sus planes requiere tener a todos los titulares en sus puestos de trabajo.
Pero las decisiones del subsecretario no han sido las únicas y la disposición de la ministra Chomali de mantener en sus cargos a buena parte de los asesores de confianza de la antigua administración ha sido algo más controversial. Desde luego, son muchas las posiciones técnicas en que no hay influencia del pensamiento político que cada uno pueda tener, sino que solo la capacidad técnica es lo que cuenta para desempeñarlas. Así, por ejemplo, para enfrentar campañas de vacunación o mantener la vigilancia epidemiológica, no se requiere ninguna afinidad política del equipo. Pero a estas opiniones se oponen otras que señalan el fracaso del equipo anterior en cuanto a la superación de problemas serios, como las listas de espera y, por tanto, esperarían mayores cambios.
Las decisiones que se irán adoptando en cuanto a la gestión de los servicios de salud tienen una importancia crucial para lograr superar la situación crítica. Pero también se espera de este gobierno que dé señales claras de la dirección general hacia la que quiere impulsar el sistema. Para ello se requerirá ir reuniendo equipos con ideas afines en cuanto a la forma de organizar la salud en Chile. Por cierto, son grandes las necesidades que forman parte de la emergencia actual y se podrá seguir progresando sin entrar a ningún análisis de fondo, pero tarde o temprano los equipos ministeriales tendrán que ir definiendo el sentido en el que quieran avanzar. Para ello, será necesario contar con el respaldo presidencial y del alto equipo de gobierno, que posiblemente aún no han discutido seriamente hacia dónde desean encaminar la salud. Tal como se han administrado las cosas hasta ahora, difícilmente se podrá dar un salto que transforme al sector, como parece exigirlo la realidad del siglo XXI.